Cuando hay dolor abdominal, es de vital importancia saber cómo detectar apendicitis para proceder adecuadamente. Esta enfermedad consiste en la infección e inflamación grave del apéndice. Esta circunstancia se debe a la obstrucción del interior de este órgano intestinal, el único sin salida.

Qué es el apéndice y por qué se produce la apendicitis

El apéndice es un fragmento bastante pequeño, con forma de dedo meñique. Sobresale del intestino grueso junto al punto en el cual el ciego se une al intestino delgado, en la parte abdominal derecha. Se intuye que el apéndice tiene alguna labor inmunitaria, pero se sabe a ciencia cierta que no es un miembro esencial.

Esta patología es la razón más habitual de dolor ventral agudo e imprevisto, excluyendo las hernias estranguladas. También es la cirugía abdominal más frecuente en los países desarrollados. Como dato estadístico, más del 5 % de la población padece apendicitis con necesidad de intervención quirúrgica.

A pesar de que el motivo de la apendicitis no se sabe con seguridad, el desencadenante suele ser una obstrucción. Este atasco puede ser por mucosidad, heces, presencia de parásitos o un cuerpo extraño.

Aunque esta afección súbita ocurre con más habitualmente durante la adolescencia y la tercera edad, puede aparecer en cualquier momento.

Cómo detectar los síntomas de apendicitis

 

Al presentarse esta afección, se suele experimentar fiebre, náuseas y dolor abdominal agudo. No obstante, muchas dolencias digestivas pueden presentarse con igual sintomatología, luego es trascendental identificar el malestar.

Casi la mitad de los sujetos con apendicitis muestran los indicios que tradicionalmente se suponen.

Se presume que el dolor de apendicitis comienza en la zona alta de la barriga o en torno al ombligo. Más tarde, surgen las náuseas y los vómitos y, transcurridas unas pocas horas, cambia el estado general. La fatiga desaparece y el dolor se traslada a la parte inferior derecha del vientre. Cuando el doctor presiona esta parte, florece el malestar incisivo y en el momento en que retira la mano se hace aún más agudo.

Este es el malestar más característico de esta patología y se conoce como dolor de rebote. Además, con frecuencia el paciente presenta fiebre, entre 37,5 y 38,5 grados. Otro rasgo particular de este trastorno es que el dolor se acentúa al toser o moverse.

En el caso de bebés y niños es más complicado detectar el problema. Su zona dolorida puede presentarse extendida en lugar de restringida a la zona baja y derecha del abdomen. Por el contrario, en el caso de ancianos y embarazadas, la molestia se exterioriza con menor intensidad, así como la sensibilidad a la palpación.

Cómo detectar si tengo apendicitis

Se puede sospechar que se padece esta patología si se observan los siguientes signos en el organismo:

1. Dolor de tripa extensivo.

2. Dolor agudo en el punto inferior derecho del vientre.

3. Vómitos, náuseas y mareos.

4. Pérdida total del apetito.

5. Fiebre o febrícula perseverante (entre 37,5 y 38,5 º).

6. Malestar generalizado.

7. Diarrea constante o estreñimiento.

8. Exceso de gases e inflamación del abdomen.

Una manera para confirmar la apendicitis en el hogar es presionar ligeramente sobre la zona donde se despliega el dolor. Con posterioridad, se suelta rápidamente y, en el caso de que el dolor aumente, es indicativo de la dolencia.

En ese momento es aconsejable acudir a un hospital, ya que es una emergencia sanitaria. El médico puede realizar análisis, ecografía abdominal y laparoscopia para confirmar el diagnóstico.

Operación de apéndice

En el recinto hospitalario se puede efectuar una cirugía experimental o pruebas de diagnosis por imagen, como un TAC con contraste o una ecografía abdominal.

El procedimiento indicado es cirugía para extirpar el apéndice y pautar antibióticos para combatir la infección. En el momento en que se origina la perforación del apéndice, el pronóstico es muy grave y la operación debe ser inminente.

Si se produce una perforación del apéndice, es probable que el dolor de apendicitis se reduzca durante unas horas. Seguidamente, puede producirse una peritonitis, que supone el estallido de esta porción en el interior del cuerpo. Dado este caso, la fiebre y el dolor se tornan muy penetrantes e intensos. Este agravamiento resulta de gran peligrosidad, ya que la infección extendida puede provocar una sepsis generalizada.

Con una operación precoz, la tasa de fallecimiento por esta afección es muy baja. Además, al ser una intervención relativamente ligera, el paciente abandona el hospital al día siguiente o algo después si ha habido peritonitis. De modo general, la recuperación es bastante rápida y total, excepto en personas de edad avanzada. En este caso, los ancianos tardan algo más de tiempo en recuperarse por completo.

Sin estos procedimientos (ni cirugía ni antibióticos), más de la mitad de los individuos con apendicitis muere. Solamente hace unas décadas, padecer una peritonitis significaba el fallecimiento en la gran mayoría de las ocasiones.

Para finalizar, si no hay seguridad para saber cómo detectar apendicitis, lo más adecuado es confirmar el diagnóstico con personal médico.

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