Cómo manejar la hipertensión en el embarazo

hipertension en el embarazo

El manejo de la hipertensión en el embarazo es crucial para mantener un proceso de gestación adecuado y con un feliz desenlaceTambién es muy importante para asegurar que madre e hijo tengan salud y una buena calidad de vida. Por otro lado, conviene destacar que la hipertensión en el embarazo representa, por sí misma, una enfermedad. De hecho, se considera un factor de riesgo y la tercera causa de muerte materna en todo el mundo.

 El manejo de la hipertensión en el embarazo es crucial para mantener un proceso de gestación adecuado y con un feliz desenlaceTambién es muy importante para asegurar que madre e hijo tengan salud y una buena calidad de vida. Por otro lado, conviene destacar que la hipertensión en el embarazo representa, por sí misma, una enfermedad. De hecho, se considera un factor de riesgo y la tercera causa de muerte materna en todo el mundo

Se sabe que la hipertensión arterial en el embarazo puede ser causa de mortalidad o morbilidad materna, fetal y neonatal. Asimismo, provoca que los bebés nazcan con un peso bajo o muy bajo, así como el nacimiento del bebé antes de tiempo. Es por ello por lo que su control es de vital importancia. 

Síntomas de la hipertensión: ¿Cómo saber si eres hipertensa?

Además de los síntomas de la hipertensión en el embarazo, la paciente embarazada, debe ser consciente de varios aspectos muy importantes. 

Para empezar, se entiende que la embarazada sufre hipertensión arterial si, tras comprobar dos veces la tensión arterial, en un margen de 6 horas, ésta es 140/90 mmHg o más. Se llegará a la misma conclusión si, en una primera toma, la tensión arterial es de 160/110 mmHg. En ese caso, no hay necesidad de volver a comprobarlo para saber que sufre de hipertensión arterial 

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La OMS (Organización Mundial de la Salud) clasifica la hipertensión en el embarazo de la siguiente forma: 

  1. Preeclampsia-eclampsia: Es un aumento de la tensión de 140/90 mmHg o más. Aparece alrededor de las 20 semanas de gestación, en el parto o en los primeros días del puerperio, y desaparece en las primeras semanas del puerperio. Sus síntomas y evolución son graves, empezando por convulsiones y pudiendo terminar con coma (eclampsia). El proceso de agravamiento de los síntomas se conoce como preeclampsia. Ésta se puede desarrollar de distintas formas: 
  2. Leve o sin signos de gravedad 
  3. Grave o con signos de gravedad 
  4. Eclampsia 
  5. Hipertensión arterial crónica sea cual fuere su causa. 
  6. Hipertensión arterial crónica con preeclampsia-eclampsia sobreañadida. 
  7. Hipertensión transitoria o tardía. 

Alimentación para la hipertensión en las embarazadas

Se ha comprobado que, si durante el embarazo se realiza una dieta adecuada, de forma disciplinada y junto con una buena terapia farmacológica, ello supone un gran beneficio. También se aconseja mejorar el estilo de vida: realizar actividad física de forma adecuada y regulada, evitar la ingestión de alcohol, alimentos ricos en salgrasa y cafeína, eliminar el tabaco u otras drogas, etc. En pocas palabras, estas indicaciones constituyen los pilares deseados para garantizar que las embarazadas hipertensas realicen su gestación segura y estable. 

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La mejor alimentación para la hipertensión en el embarazo se debería basar en: frutas, verduras o vegetales y lácteos descremados. En esta lista se incluyen cereales de grano entero, pescado, pollo y otras carnes blancas sin pellejo. Asimismo, para reducir la presión arterial, se recomienda disminuir la ingesta de carnes rojas, grasas y dulces. Ingerir este tipo de alimentos garantiza una dieta rica en potasio, magnesio, calcio y fibra. Además, ésta también será reducida en grasas, grasas saturadas y colesterol, lo cual puede causar sobrepeso u obesidad en las embarazadas, afectando sus cifras tensionales. 

Muchas embarazadas se quejan de las dietas hiposódicas (bajas en sodio), especialmente por la falta del sabor salado en los alimentos. Es importante destacar que el sodio es el nutriente más relacionado con la hipertensión arterial; de esta manera, si se ingieren alimentos bajos en este mineral, controlarás la hipertensión gestacional. Si quieres mejorar el sabor de los alimentos, te recomendamos el uso de especias naturales como ajo, cebolla y limón, entre otras. Con ellas, podrás disfrutar de comidas sabrosas, agradables y saludables. 

Las dietas altas en potasio tienen un efecto protector contra el desarrollo del daño vascular inducido por el sodio, de modo que, si estás embarazada, te beneficiaras tanto por la reducción en el consumo de sal como por el aumento en la ingesta de potasio. Por ejemplo, frutas como la banana y el plátano son muy ricas en potasio.  

Tratamiento de la hipertensión en el embarazo

El tratamiento farmacológico es otra de las mejores formas de manejar la hipertensión en el embarazo; pues, al igual que mantener una alimentación adecuada y evitar los factores de riesgo, éste es otro de los pilares para controlar la hipertensión arterial en las embarazadas. Sobre todo, debes consultar si tu seguro médico es capaz de cubrir el tratamiento necesario; en caso contrario, no pierdas tiempo y busca la mejor variante.

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El tratamiento farmacológico consta de los siguientes medicamentos: 

  1. Antihipertensivos: Se administran cuando la TAD (tensión arterial diastólica) es mayor o igual a 100 mmHg. Los medicamentos que se pueden usar son: 
  2. Simpaticolíticos de acción central como la alfametildopa. 
  3. Beta-bloqueadores selectivos de receptores (beta-1) como el atenolol o labetalol. 
  4. Calcio-antagonistas como la nifedipina. 
  5. Vasodilatadores periféricos como la hidralazina. 
  6. Diuréticosque solo se emplean si hay edema pulmonar o compromiso cardiovascular, como la furosemida. 
  7. Si ante la eclampsia también hay convulsión, no sólo se debe proceder al ingreso hospitalario urgente, sino que, además, se deben emplear anticonvulsivantes como el sulfato de magnesio, considerado el mejor para estos casos. Si se está usando nifedipina, éste no se debe utilizar, pues existe un sinergismo entre estos dos medicamentos. 
  8. En estos casos se prefiere la inducción de la madurez pulmonar fetal: en el embarazo pretérmino antes de las 34 semanas, con betametasona.

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