Hoy en día, los síntomas de contractura cervical son muy habituales para muchas personas. Se estima que 7 de cada 10 españoles sufren dolores musculares a lo largo de su vida.  Factores como el estrés, mantener malas posturas a lo largo del tiempo y en el trabajo, así como el sedentarismo, son responsables de una dolencia que a la larga nos perjudica y que, en muchos casos, hace que sea necesario solicitar la baja laboral hasta recuperarse por completo.  

Sufrir una contractura cervical ocasional y superarla tras unos días no debería ser motivo de inquietud. Ahora bien, si por el contrario es una situación habitual y duradera, debemos saber que nos enfrentamos a una dolencia con repercusiones importantes a largo plazo. La compresión que se produce en los vasos sanguíneos de la zona puede dar lugar a cefaleas, mientras que los músculos que se comprimen originan una progresiva degeneración de la columna, incluidos los discos cervicales, que puede derivar en protrusiones y hernias. Los síntomas de contractura cervical nos alertan de posibles problemas de mayor gravedad. Vamos a conocerlos en detalle. 

¿Cuáles son los síntomas de una contractura cervical en el cuello?

Los síntomas de una contractura cervical no se limitan a un dolor intenso en el cuello. Esta dolencia puede sentirse en puntos cercanos a éste, desde la nuca a los hombros y hasta la zona dorsal de la espalda.   

– Rigidez. Si algo caracteriza la contractura cervical es la limitación de movimientos del cuello. Cuando el cuello se puede mover en alguna dirección la rigidez se considera parcial, pero si impide cualquier rango de movimiento, ésta se considera total. Al alcanzar alguna posición en la que hay dolor, a la sensación de entumecimiento se le suma otra de ‘pinchazo’.  

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– Dolor de cabeza con presión en las sienes. Una modificación en la estructura muscular o nerviosa en la zona del cuello da lugar a la contractura cervical. Ésta puede manifestarse como un dolor intenso en la cabeza y la mandíbula.  

– Sensación de hormigueo. La contractura cervical puede hacer que el dolor se extienda, como un cosquilleo, hacia otras zonas, como los hombros y los brazos; en ocasiones, puede llegar incluso hasta las manos. La irradiación del dolor hacia los brazos y las manos puede significar que un nervio se ha pinzado. 

– Sensación de mareo. Si sentimos fuertes mareos y/o vértigo, pero se descarta una infección en el oído, es posible que ello responda a una contractura muscular cervical que tenga como síntoma mareos. Consecuentemente, también pueden aparecer vómitos. La sensación de vértigo responde a problemas en el flujo de la sangre, lo cual ocasiona la contractura.  

El tratamiento ante los síntomas de contractura cervical

  • Descanso. El reposo es de gran ayuda para superar una contractura cervical. En este caso, el respiro para los músculos del cuello implica que la cabeza descanse apoyada.  
  • Antiinflamatorios orales. Se deben tomar bajo supervisión médica. Sus efectos, aunque no ayudan a curar la dolencia, hacen que sea menos dolorosa.  
  • Masaje descontracturante. Cuando sufrimos una contractura cervical es de vital importancia tener a mano el teléfono de un buen fisioterapeuta.  
  • Calor. El uso de almohadillas o mantas eléctricas sobre la zona afectada contribuye a mejorar el flujo de la sangre; los vasos sanguíneos se dilatan y se obtiene un efecto de analgesia.  
  • Estiramientos leves. Si los síntomas de la contractura cervical nos indican que ésta es parcial y, además, no sufrimos dolor al realizarlos, podemos efectuar algunos estiramientos suaves como los que se efectúan en el yoga o el pilates.  
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La prevención, la mejor medida

Prevenir los síntomas de la contractura cervical debería ser el primer paso a seguir por toda persona proclive a sufrir esta alteración. Es importante elegir un buen colchón y una buena almohada en los que descansar, que se adapten a las características de altura y peso de cada persona. Si trabajamos sentados frente a un ordenador, debemos seguir las recomendaciones ergonómicas básicas; espalda recta y mirada en posición natural, hacia la parte superior de la pantalla.  

Los objetos deben levantarse del suelo doblando las rodillas y con la espalda recta. Al cargar con peso, éste debe mantenerse lo más cercano posible al cuerpo, y así evitar que los brazos hagan de palanca, dañando los trapecios. Además, conviene proteger el cuello de la humedad y el frío. Finalmente, si hacemos deporte, primero debemos calentar el cuello.  

¿Cómo puede ayudarnos un especialista médico ante una contractura cervical? 

Lo habitual es que el propio médico de familia trate la contractura cervical. Ahora bien, si la lesión es grave o se repite sucesivamente a lo largo del tiempo, éste nos podría derivar al neurólogo o al reumatólogo. Un cirujano ortopédico, entendido en huesos y articulaciones, también puede ser de gran ayuda.  

Además de descartar otros problemas físicos, el especialista preguntará dónde se produce el dolor y si éste se extiende a otros puntos. Según sea el tipo de dolor, leve o intenso, el doctor determinará qué tipo de contractura se sufre y en qué grado. También deberá saber cuándo empezaron los síntomas o si ha habido lesiones previas en dicha parte del cuerpo. Asimismo, el masaje descontracturante de un fisioterapeuta puede remitir el dolor de una contractura cervical.  

Recuerda, todos estos profesionales pueden ofrecer consejos para cuidar tu espalda y evitar dolores musculares. 

La escoliosis dorsolumbar y la contractura cervical 

Generalmente, una contractura cervical se debe a una alteración funcional. Sin embargo, también puede responder a patologías osteoarticulares. La escoliosis dorsolumbar es una de ellas, junto con otras como la lordosis, la ciática o la cifosis. Las personas que sufren escoliosis padecen dolor en la zona dorsal y la lumbar; además suelen sufrir de alguna que otra contractura muscular de espalda ya que tratan de compensar la desviación de la columna vertebral. Si reconoces estos síntomas, consulta con especialistas médicos; ellos te ayudarán a evitar y resolver los dolores a partir de programas de ejercicios y masajes.  

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