La endometriosis intestinal ha supuesto todo un reto para muchos médicos, ya que sus síntomas suelen coincidir con las de otras patologías. Se estima que en torno a un 15 por ciento de las mujeres premenopáusicas la padecen, siendo, en su mayoría, casos benignos. En ocasiones esta afectación puede repercutir en el embarazo, además de ocasionar síntomas de malestar muy evidentes.

La endometriosis intestinal y los síntomas. ¿Cómo podemos detectarla?

La endometriosis es una complicación crónica que se caracteriza por la aparición del tejido endometrial fuera de su núcleo habitual, el útero. La variación intestinal hace referencia al crecimiento de este tejido en el tracto intestinal. Dicho problema se determina benigno y de causas desconocidas, aunque se sospecha un origen genético y, por tanto, hereditario.

Se catalogan cuatro estadios según su gravedad y grado de aparición, ya sea de forma superficial, en torno a los ovarios, o dentro de ellos.

La sintomatología es amplia, aunque no todas las mujeres tienen por qué presentar los mismos padecimientos. Muchas veces, dado el cuadro médico, puede confundirse su diagnóstico con colon irritable, apendicitis o la enfermedad de Crohn, entre otros.

Los síntomas suelen ser frecuentes en el interior del colon y del recto, a pesar de que se observen en el tracto intestinal. El apéndice es otra zona comprometida, que puede dar un diagnóstico erróneo, en este caso apendicitis. El íleon también queda afectado; este está situado en la parte final del intestino delgado.

Por norma general, las mujeres suelen sentir pérdida de apetito acompañada de náuseas, dolor abdominal (que aparece jornadas antes del periodo de menstruación, hasta que esta finaliza; aunque también puede extenderse en el intervalo en que termina una menstruación y comienza otra).

Otros síntomas son calambres musculares, vómitos (raramente), gases e hinchazón. Algunos padecimientos, como son la diarrea y el estreñimiento, acompañados de sangrado rectal y evacuaciones con dolor, pueden confundir al especialista en el diagnóstico, dando por hecho de que se trata de colon irritable.

Los sangrados menstruales suelen ser constantes en la mayoría de las mujeres que sufren de este trastorno, llegando a sufrir, como consecuencia, anemia ferropénica, además de hipoglucemia. Esto último hace referencia a niveles bajos de azúcar, a pesar de que la paciente muestre un nivel normal de insulina.

Llegar al diagnóstico de la endometriosis intestinal no es sencillo. En muchos casos, y a través de un diagnóstico previo erróneo, se ha conseguido descubrir este trastorno tras una intervención quirúrgica.

Para una mayor exactitud, el especialista (en este caso, el ginecólogo) someterá a la paciente a una serie de preguntas acerca de los síntomas antes y durante su periodo menstrual. Será necesario revisar la historia clínica y los antecedentes de la afectada, debido a la carga genética que suele conllevar este tipo de trastorno. Una de las sospechas por la que se puede esclarecer el diagnóstico es a través de la sintomatología de la progenitora.

Existen pruebas que pueden ayudar al médico, como es una radiografía, una laparoscopia y una colonoscopia, aunque pueden dar falsos negativos. La ecografía vaginal es la más recomendada, siempre que se maneje con un patrón específico que determine los endometriomas.

– Endometriosis intestinal y el embarazo. La endometriosis suele ser la responsable de una mayor dificultad para quedarse embarazada. Alrededor del treinta por ciento de quienes la padecen experimentan periodos de infertilidad que pueden llegar a ser irreversibles. Esto se produce por una alteración de la morfología interna femenina, que al alterar las trompas de Falopio dificultan la captación del óvulo. También afecta a la calidad de los gametos. Aun así, existe la posibilidad de embarazarse por ciclos o mediante la reproducción asistida, que suele dar mejores resultados.

La endometriosis intestinal y el tratamiento

El tratamiento para este trastorno puede iniciarse para la reducción del dolor y mediante antiinflamatorios. Los anticonceptivos funcionan muy bien para controlar los sangrados abundantes y reducir los efectos intestinales, así como los gestágenos.

La intervención quirúrgica suele ser otro método de actuación, especialmente en los casos más graves, como las mujeres que se encuentran en el estadio IV.

Una forma de mejorar considerablemente esta enfermedad es mediante el embarazo, ya que muchos de los síntomas pueden desaparecer, incluso una vez pasada esta etapa.

La endometriosis es un trastorno progresivo, que puede llevar a muchas mujeres a tener problemas de embarazo. Uno de los tratamientos para evitar esto es la vitrificación de los óvulos, con el fin de programar el embarazo en un futuro en que su cuerpo muestre mejor predisposición.

Lo recomendable es que, al menor indicio de algunos de los síntomas descritos anteriormente, se acuda al ginecólogo para que haga un estudio de la paciente, para lograr un tratamiento adecuado a sus expectativas, por si buscara quedarse encinta.

La endometriosis intestinal es un padecimiento que, aunque no es sencillo tratarlo, se puede convivir con él no teniendo que afectar obligatoriamente a la etapa productiva. Con ayuda del especialista, se puede encontrar solución a los síntomas que le acompañan.

 

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