Jamón y embarazo, entre el mito y la realidad

El jamón y el embarazo es el debate que durante años se ha tenido especialmente en nuestro país. Sin duda, el jamón serrano forma parte de nuestra cultura y está arraigado a nuestra gastronomía, por ello se hace tan difícil dejarlo. Durante el embarazo, tener antojos es muy común, sobre todo de este alimento tan exquisito. La duda surge con respecto a la repercusión que pueda tener en la salud del bebé.

¿Es el jamón malo para el embarazo?

Durante años, médicos y especialistas en pediatría han recomendado dejar de consumir jamón y embutidos en general. Esto era debido a un parásito, el toxoplasma gondii, que se suele alojar en carnes poco procesadas, así como la fruta. Al menos, se tiene un alto índice de la existencia de este parásito en dichos alimentos durante los años sesenta.

En los últimos estudios llevados a cabo por la Asociación Española de Pediatría, basados en la Guía de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica, se reduce la posibilidad de contraer la toxoplasmosis, derivada de este parásito en, al menos, un 90 por ciento con respecto a décadas atrás.

Dados los procesos de elaboración a los que se someten los embutidos y el jamón serrano, se da por hecho el reducido riesgo de contraer esta enfermedad, que tan perjudicial podría ser para el feto.

Aún así, se guarda cierta precaución ante la posibilidad de un 1 % de padecer la toxoplasmosis. De todas formas, ya se sabe que el parásito no sobrevive ante temperaturas extremas. Por eso, durante el cocinado, al alcanzar los 66 grados centígrados, o mediante el congelado, llegando a los -20º C durante 24 a 48 horas, se reduce completamente toda posibilidad de que el toxoplasma gondii pueda afectar al bebé.

El jamón congelado, una solución al antojo de la futura mamá

Tenemos la suerte de contar con el aval de numerosos estudios científicos que recalcan el congelado como modo de poder comer ciertos alimentos sin el peligro de contraer toxoplasmosis.

La única cuestión donde aún difieren algunos estudiosos es en los grados de congelación que se deben alcanzar. Sí se sabe que el parásito necesita entre uno o dos días para morir, con lo que el alimento quedaría liberado de todo peligro para la salud del bebé.

Aunque se le atribuye al cerdo esta infección, existen diferentes maneras de contagio. Se ha demostrado que la fruta también puede estar afectada, así como las heces del gato. Por eso, si durante el embarazo la futura mamá tiene que estar en contacto con su mascota, se recomienda que lleve puestos guantes.

Parece que no hay por qué dejar el capricho de comer jamón durante el embarazo, si cumplimos con el requisito de congelarlo. Pero sí se debe tener una dieta especial, que aporte todos los nutrientes necesarios al bebé, sin tener que sobrepasarse con determinadas grasas, que pueden ser nocivas para el organismo.

Una adecuada dieta de embarazadas

A diferencia de lo que se pensaba antes, ya se sabe que comer por comer no es la mejor opción cuando se está embarazada. Es preciso guardar una dieta equilibrada, que aporte los alimentos necesarios al feto sin exponerle a riesgos innecesarios.

Hemos visto casos en que han nacido bebés con sobrepeso. Si tenemos en cuenta que todo lo que consumimos repercute directamente en la alimentación del bebé, es necesario prescindir de ciertos productos para centrarnos en otros que sí son más recomendables.

¿Cuáles son los alimentos de embarazo más saludables?

Debemos tener en cuenta los alimentos que ya sabemos que son perjudiciales para la embarazada, siendo igual de peligrosos para el bebé. En este sentido, las grasas saturadas, que encontramos en la bollería industrial o en la comida rápida, no son las más recomendadas.

La embarazada debe evitar también los azúcares de manera excesiva, aunque es cierto que durante los antojos es posible que no se pueda resistir al pastel. Cuidado con los pescados altos en metales pesados, como el lucio y el tiburón.

Quesos sin pasteurizar o carnes crudas son susceptibles de albergar el parásito toxoplasma gondii. Ojo también con el hígado y las algas, por sus altos contenidos en vitamina A y yodo, respectivamente.

En cambio, las grasas saludables las encontraremos en el aceite de oliva, los frutos secos, la carne magra, el aguacate y el pescado blanco. Verduras, fruta y hortaliza son muy importantes por la fibra. La proteína es también muy necesaria, pudiéndola hallar en huevos, legumbres, pescados y carnes.

En definitiva, la dieta mediterránea es ideal para mantener un embarazo saludable, ya que aporta todos los nutrientes necesarios para la mamá y el bebé.

Por suerte, el debate del jamón y el embarazo parece llegar a su fin. Tenemos la tranquilidad de saber lo que podemos consumir y cómo hacerlo para tener saludable a nuestro bebé. Así que, ante cualquier capricho y si surgen dudas, estas se pueden exponer al especialista. Lo importante es tener un buen embarazo.

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