Hablar de hiperlaxitud articular no es referirse a ningún tipo de privilegio, a pesar de que al contorsionista, que suele padecer este problema, se le aplauda por su capacidad física. A la larga, y muchas veces sin esperar tanto tiempo, aparecen síntomas incapacitantes que afectan a la vida del individuo.

Qué es el síndrome de hiperlaxitud articular

El síndrome de hiperlaxitud articular o síndrome de hipermovilidad benigno es una condición genética caracterizada por una muy elevada movilidad de determinadas articulaciones.

Aunque se tiene una noción errónea de esta enfermedad, al ser valorada positivamente la elasticidad exagerada de la persona que lo padece, en realidad trae consigo graves afectaciones que podrían afectar el bienestar de la misma.

Muchos deportistas y músicos, en un periodo determinado de su vida, pueden sacar partido a esta enfermedad. En el caso de los gimnastas, mostrar más elasticidad parece facilitarles la realización de ciertos ejercicios. Del mismo modo, un músico que toque el piano o el violín y que muestre hiperlaxitud en los dedos de las manos, tendrá mayor agilidad en su labor.

Pero a los anteriores síntomas, que no tienen por qué ir acompañados de dolor, podría desembocar en una serie de sintomatología incapacitante. Por norma general, el afectado de esta enfermedad es más propenso a traumatismos, lesiones, dolores articulares, tendinitis, luxaciones, etc. Por esta razón, se debe tomar en serio esta enfermedad y ser tratada con la ayuda de un especialista en Reumatología.

Se sabe que su padecimiento es causa de una condición genética, en que el colágeno y la elastina muestran unidades descompensadas dentro del organismo. Cuando la elastina supera en número al colágeno, se produce una mayor elasticidad, característica de esta enfermedad.

La hiperlaxitud articular y el diagnostico

Antes de nada, el especialista deberá descartar otras enfermedades que podrían producir los mismos efectos que la hiperlaxitud articular. Una vez investigados los síndromes de Ehlers-Danlos y de Marfan, así como otras enfermedades en el paciente, y descartándose, quedará por realizar lo que se conoce como las Maniobras de Beighton. Esta prueba consiste en medir la elasticidad de diferentes articulaciones, nueve en total. Por cada positivo en cada una de ellas se irá sumando un punto. Este test resuelve que a la suma de 4 positivos o más, es decir, cuatro puntos como mínimo, se puede diagnosticar la hiperlaxitud articular.

Para un resultado más conciso se recomienda una prueba genética, específicamente en el tejido conectivo. Mediante un cálculo de sus proteínas, donde se encuentran las fibras de colágeno, podrá determinarse el positivo en esta enfermedad.

La hiperlaxitud articular y el tratamiento

No se puede hablar de un tratamiento específico, debido a sus causas genéticas. La prevención parece ser lo más viable, siempre que se pueda aplicar la terapia genética a futuros descendientes.

Dentro del tratamiento preventivo se recomienda evitar movimientos o estiramientos que puedan exceder posiciones normales del cuerpo. Al dar demasiado de sí una articulación, esta tiende a debilitarse, pudiendo causar futuros traumatismos y lesiones de difícil recuperación.

Se recomienda evitar deportes de contacto, incluyendo el tenis y el patinaje entre otros. Al exponerse al contacto físico, el afectado tiene más posibilidades de lesionarse.

Pueden ayudar las vendas elásticas, colocadas en las zonas afectadas y las férulas metálicas. Además, el enfermo debe valorar su entorno laboral, ya que tiene más probabilidades de sufrir dolores de espalda y de cuello, túnel carpiano y demás molestias.

Cuando se padece una fase aguda del síndrome, se puede recurrir a la kinesioterapia, aplicaciones de frío y calor o medicamentos indicados para el dolor y la inflamación. Los analgésicos locales, como cremas, pueden ser muy útiles en determinados casos. Lo mejor es acudir al reumatólogo, para que pueda orientar al paciente al mejor tratamiento, según su caso.

Hiperlaxitud en niños: ¿Hay que tener alguna consideración especial?

Teniendo en cuenta que se percibe entre los 3 y 6 años de edad, cuando el cuerpo del menor está experimentando cambios, y que pueden darse alteraciones en la postura, como la curvatura de las extremidades, debe tenerse una gran cautela en la práctica del deporte, especialmente de contacto.

La visita al especialista es importante, ya que la aparición del dolor puede hacerse presente, resultando un inconveniente para el pequeño. Por eso, es importante que evite la pesada mochila que puede dañar su espalda.

Ejercicios para la hiperlaxitud articular

Sin dudas, el ejercicio es importante. El fin de este debe ser fortalecer y alargar los músculos, con tal de proteger las articulaciones de posibles lesiones.

Algunos deportes y actividades físicas que pueden ayudar a mantener un nivel de vida bueno son la natación (excluyendo el estilo mariposa, que está contraindicado para este caso), el yoga, el ciclismo (incluyendo el estático), el tai-chi y pilates, entre otros.

Los ejercicios kinesiólogos, masajes y la fisioterapia ayudan en el manejo del dolor y lesiones producidas por la enfermedad.

La hiperlaxitud articular es una enfermedad seria que requiere un cuidado especial y un seguimiento médico apropiado.


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