Síntomas de alergia en verano

Síntomas de alergia en verano

Al verano, de todos los períodos estacionales; se le asocia con menor frecuencia los procesos alérgicos de las personas, que aparecen con mayor frecuencia en primavera y otoño. Pero existen importantes cuadros alérgicos veraniegos de los cuales debes conocer para que sepas como prevenirlos. Durante los meses de verano podemos contraer diferentes tipos de alergias. Muchas de ellas se desencadenan en pacientes susceptibles, afectados desde edades tempranas de su vida, porque su organismo crea patrones de sensibilidad hacia las mismas. Otras de las alergias en verano aparecen debido a determinadas actividades que se realizan al aire libre y en condiciones no adecuadas.

¿Cuáles son las alergias en verano más comunes? ¿Cuáles son sus síntomas?

Las alergias en verano que afectan la piel y las mucosas

Aquí podemos señalar:

  • Las urticarias de contacto provocadas por determinadas plantas, cuyos síntomas se caracterizan fundamentalmente, porque la piel afectada, tiene lesiones edematosas de contornos delimitados y se acompañan de prurito(picazón) intenso. 
  • Las reacciones en la piel generadas por el sol. Estas son vistas fundamentalmente cuando nos encontramos en la playa, o nos exponemos de manera inadecuada a la acción del sol, sin utilizar ningún tipo de protector, sobre todo en el tiempo comprendido entre las 10:00am hasta las 4:00pm. También debemos de recordar que, en estos períodos de tiempo, aumenta la sudoración y el roce o contacto directo de piel con piel (ejemplo de ello, entre la zona de los muslos) que puede provocar irritaciones que se asemejan a quemaduras; ya que crea un área enrojecida y ardor. 
  • Las alergias desencadenadas por las picaduras o inhalación de los ácaros como los del polvo doméstico y otros más desagradables; como, los ácaros arados de la sarna que provocan lesiones en la piel, cuyo síntoma más intenso, es el prurito desencadenado sobre todo en los horarios de la noche que llegan a estresar intensamente al paciente. 
  • Las alergias y reacciones en la piel provocadas por las picaduras de insectos, entre los más frecuentes se destacan, las abejas, las avispas, hormigas y mosquitos. Dentro de los síntomas más graves que se pueden observar; se encuentra el temido shock anafiláctico, que además del intenso edema, picazón y demanda ventilatoria, de no ser tratado adecuadamente puede llevar a la muerte. 
  • Las conjuntivitis alérgicas por reacción al polvo, la cual se caracteriza, por enrojecimiento de los ojos, acompañado de picazón y lagrimeo.   

En cada uno de estos casos es de vital importancia, contar con adecuados seguros médicos que te permitan la atención médica oportuna y eficaz.

Las alergias en verano que afectan al sistema respiratorio

 

  • Reacción al polen, al moho y al polvo ambiental que provocan rinitis y son en la gran mayoría de los casos lo desencadenantes de las crisis de asma. Las rinitis, donde la congestión nasal, resulta incómoda para el paciente, por los estornudos frecuentes y abundante mucosidad acuosa por la nariz; son los síntomas que la caracterizan. Con relación al asma; ya la sintomatología es más compleja y depende del paciente y la respuesta de su sistema inmune; pero dentro de los síntomas más destacados se encuentran, la falta de aire, la opresión y silbidos en el pecho. 
  • Las alergias provocadas por el cloro y otras sustancias que se utilizan en sitios como piscinas y el aseo del hogar; además de los síntomas respiratorios, como tos, falta de aire, desencadenar la crisis de asma, rinitis, estornudos, picazón de ojos, boca y garganta; puede provocar también otros síntomas comunes como, congestión nasal y de los senos frontales y perinasales (Sinusitis) e inusuales como ojeras debajo de los ojos por la alergia.  

Si las reacciones alérgicas persisten a lo largo de las otras estaciones, es probable que se deban a otras causas que deben de ser estudiadas. Los comparadores de seguros médicos le permiten la evaluación pronta y segura del especialista pertinente. 

Las alergias en verano que afectan el sistema digestivo

  • Por determinados alimentos, a los cuales en algún momento nuestro sistema inmune desencadenó una respuesta porque ya estuvimos previamente sensibilizados. Aquí encontramos los frutos secos como la avellana, el maní y la almendra. Los mariscos como langostas, camarones y cangrejos. Los pescados, la leche y sus derivados como el queso que pueden generar erupciones en la boca garganta y piel. 
  • Las intoxicaciones alimentarias por alimentos fermentados o mal elaborados. En el verano es común, que se preparen determinados alimentos cuya elaboración requieren la necesidad de ser consumidos frescos o bien conservados. Se acostumbra por muchas familias realizar picnic o viajes al campo y la playa, en los que es necesario trasladar los alimentos en recipientes térmicos o neveras, de no realizarlo de esta forma, corres el riesgo de que el alimento que llevas, se fermente o se “eche a perder”  de forma más rápida por las altas temperaturas y al consumirlos provoque en usted y su familia, síntomas digestivo como, náuseas, vómitos y diarreas, que en dependencia de su severidad, pueden provocar un cuadro de deshidratación. 

Para los amantes de realizar en los días de verano, hogueras o una rica barbacoa, mantenga la precaución de realizarlas lejos de las personas, con trastornos alérgicos y los asmáticos; pues el humo afecta sus vías respiratorias. Lo ideal, de no ser posible alejarla de las personas sensibles, entonces sería ubicarlas en un sitio o que las personas se coloquen, en contra del viento. 

Consejos para evitar las alergias en verano

 

  1. Si te encuentras en un lugar campestre o rodeado de plantas que no conoces, lo ideal sería cubrir determinadas zonas de tu cuerpo con prendas de vestir largas, pero cómodas. De esta forma evitas las lesiones en la piel que se puedan provocar por plantas, insectos e incluso hasta el mismo rose de la piel, en pacientes que sudan mucho o son obesos. 
  2. sar protectores solares para la piel, gorras y sombreros, así como determinadas cremas corporales para las zonas de fricción y gafas para evitar el impacto del polen y/o el polvo en nuestros ojos y así poder minimizar las manifestaciones de la conjuntivitis alérgica. 
  3. Evitar el uso de productos químicos, aromatizantes y otras sustancias de olores fuertes en la limpieza del hogar, que puedan afectar al paciente asmático y/o alérgico. También se recomienda, que, a la hora de quitar el polvo de los muebles, realizarlo con paños húmedos para que el polvo no se quede suspendido en el aire y junto con los ácaros y el polen desencadenen sintomatología respiratoria.
  4. En las temporadas de aire intenso, es recomendado, mantener las puertas y ventanas cerradas para evitar la mayor entrada de polen, o con mayas de protección que también impiden la entrada de insectos. 

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