¿Qué son las enfermedades tecnológicas?

Las enfermedades tecnológicas son un nuevo tipo de patologías asociadas a las nuevas tecnologías e incluyen enfermedades no solo físicas sino también psicológicas. El uso continuado de smartphones, ordenadores, tablets o consolas trae asociado una serie de problemas para nuestra salud.

 

A modo de ejemplo, estas son algunas de las enfermedades tecnológicas más comunes.

Síndrome del ordenador

Esta afección tecnológica está directamente relacionada con el tiempo que pasamos frente a la pantalla del ordenador. Ya sea por ocio o por trabajo, dedicarle un número de horas excesivas produce una serie de síntomas, la mayoría de ellos oculares, que se conocen como síndrome del ordenador. Tensión, enrojecimiento y sequedad ocular, visión borrosa e incluso dolor de cabeza y náuseas son el efecto de pasar demasiadas horas frente al ordenador.

Nomofobia

Esta dolencia tecnológica con nombre compuesto por las palabras "no", "móvil" y "fobia", trata de esa sensación de ansiedad que se produce cuando no disponemos de nuestro teléfono móvil. Ya sea porque lo hemos olvidado en casa o nos hemos quedado sin batería, es cada vez más común sentir intranquilidad y nerviosismo ante la ausencia del móvil y la dependencia que produce este dispositivo continúa incrementándose. En ciertos casos, puede llegar a convertirse en un problema grave. Y es que algunas personas llegan a sentir verdadera fobia y pueden sufrir un fuerte ataque de ansiedad.

Tendinitis

Se están acuñando multitud de neologismos como nintendinitis o whasappitis, pero todos hacen referencia a una inflamación de los tendones por diversos motivos. Las aplicaciones de mensajería instantánea de nuestro teléfono móvil requieren un uso continuado y especial de los pulgares, el uso del teclado y el ratón repercuten en las muñecas, y los controles de algunas consolas también fuerzan articulaciones de nuestras manos. El problema en estos casos, de nuevo, es el uso excesivo y continuado sin descanso. Por este motivo se acaba produciendo la inflamación de los tendones y artrosis a medio y largo plazo.

Síndrome FOMO y la vibración fantasma

Podríamos decir que por culpa de las TIC las enfermedades tecnológicas como el síndrome FOMO y la vibración fantasma. Ambos síndromes están estrechamente vinculados a las redes sociales. El síndrome FOMO hace referencia a la sensación de estar perdiéndose algo y suele ser el causante, por tanto, de una adicción a las redes. El síndrome de la vibración fantasma, más común de lo que podamos imaginar, se produce cuando tenemos la sensación de que hemos recibido una notificación y nuestro móvil ha vibrado pero sin llegar a ocurrir.

Dependencias psicológicas

Las redes sociales y los videojuegos son los que producen más casos de dependencia y con mayor gravedad. Ambos casos, no obstante, suelen tener orígenes distintos. La dependencia de las redes sociales suele venir dada por una necesidad de aceptación, en el caso de Twitter la necesidad consiste en ser el primero en comentar la actualidad del momento mientras que los adictos a Facebook buscan más la aceptación social a través del "like". Por otro lado, algunas personas, generalmente adolescentes, pasan varias horas o incluso noches en vela jugando a videojuegos. Se ha creado una excesiva alarma social en este aspecto y es normal que los jóvenes dediquen su tiempo a jugar si ese es su hobby. El problema surge cuando se convierte en adicción y se dejan de lado responsabilidades y obligaciones.

¿Cómo prevenir las enfermedades tecnológicas?

 

Ante todas estas afecciones debemos saber cómo evitar las enfermedades tecnológicas para poder aprovechar todos los beneficios que la tecnología nos ofrece sin poner en riesgo nuestra salud.

La forma más habitual de prevenir la mayoría de estas patologías es tomar conciencia de lo que estamos haciendo y cómo lo hacemos y programar descansos habituales, es decir, adoptar buenos hábitos posturales y conductuales.

Cuando estemos escribiendo con nuestro teléfono móvil, será muy beneficioso dejarlo apoyado en una mesa, así aliviamos la sobrecarga de tensión en los pulgares. En cuanto al teclado y el ratón, deberemos intentar mantener el antebrazo recto y apoyarlo en el escritorio. Los movimiento de ratón han de ser utilizando el antebrazo y no solo la muñeca y sin aplicar más fuerza de la necesaria para clickear.

Por otro lado, es bueno desconectar de vez en cuando. Apagar el teléfono por las noches y no usarlo durante las comidas, levantarnos del asiento cada hora frente al ordenador o establecer un número de horas para el uso de las redes sociales pueden ser útiles. Cambiar nuestros hábitos diarios por otros más saludables como hacer deporte o leer también serán de ayuda.

En definitiva, la tecnología es indudablemente un avance en nuestra sociedad y nos ofrece muchas ventajas que no debemos despreciar y la mayoría de problemas para la salud surgen de un uso excesivo e incorrecto. No debemos ser alarmistas en cuanto a los peligrosos tecnológicos sino ser conscientes de qué son las enfermedades tecnológicas y, como en todo, adoptar una actitud sana y equilibrada para evitarlas.


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