La sinovitis de cadera es una enfermedad típicamente infantil, que puede afectar a nuestros hijos entre los 2 y los 10 años, aproximadamente. Es un proceso transitorio que se caracteriza por el dolor en la cadera y las rodillas y una leve cojera al andar. También se observa que el niño presenta un cansancio generalizado y sin causa aparente.

Damos las claves para reconocer esta enfermedad y acudir al pediatra asignado en el seguro médico.

¿Qué es la sinovitis transitoria?

También llamada sinovitis tóxica y cadera irritable, es una inflamación del tejido sinovial de la cadera que se produce en los menores de 10 años por diferentes causas. Produce dolor de diferente intensidad y cojera. Se trata de una enfermedad leve, por lo que no debemos alarmarnos si, de repente, vemos a nuestro hijo cojear sin motivo. Se resuelve en el plazo de unos días y, en muchos casos, no necesita medicación.

Afecta más a los niños que a las niñas, casi cuatro veces más. Y aparece con mayor frecuencia en niños de entre 2 y 6 años.

Las causas de la enfermedad

Las causas directas todavía se desconocen, aunque hay determinados procesos que tienen una relación directa con la sinovitis.

Infección vírica. En un gran porcentaje de casos una infección de vías altas respiratorias o de oídos puede producir una sinovitis en los pequeños. La infección se produce entre 10 y 20 días antes de los primeros síntomas de la sinovitis, por lo que a veces es difícil relacionarlos.

Traumatismos y golpes de diferente intensidad.

Alergias diversas o procesos autoinmunes, como la psoriasis y el lupus.

Síntomas generales de la sinovitis transitoria en los niños

El síntoma que nos resultará más evidente es una ligera cojera en el niño, acompañada de dolor en la cadera. También puede quejarse de dolor en las rodillas y en los muslos. En algunos casos comienza de manera brusca y el niño deja de andar debido al dolor. En los casos más severos no podrá apoyar la pierna y necesitará ser transportado durante algunos días. Pueden aparecer unas décimas de fiebre.

Aunque nos resulte muy aparatoso ver al pequeño con dificultades para andar, lo cierto es que es un proceso leve que remitirá de forma espontánea en unos días.

Diagnóstico y tratamiento

Para descartar otras enfermedades que se manifiestan de la misma forma, es importante que acudamos al pediatra cuando notemos estos síntomas en el niño. Hay procesos, como la artritis de cadera o la displasia de Meyer que se manifiestan con dolor en la cadera, pero que tienen un pronóstico más complicado que la sinovitis.

El pediatra explorará al pequeño y determinará la movilidad de la cadera y la intensidad del dolor. Si lo considera necesario solicitará una radiografía, análisis de sangre u otras pruebas complementarias que se incluyen en el seguro médico. Todo ello para descartar enfermedades graves de cadera y fémur.

Si nuestro hijo ya ha tenido sinovitis es fácil que vuelva a padecerla en los dos o tres años siguientes. Una vez descartadas otras enfermedades de origen reumatológico, las sinovitis de repetición no revisten importancia ni tienen efectos negativos sobre la articulación de la cadera.

¿Cuál es el tratamiento más apropiado?

El tratamiento más recomendable es el reposo, aunque sea complicado conseguir que un niño permanezca quieto, especialmente si es muy pequeño. Los antiinflamatorios ayudarán a disminuir la inflamación de la articulación de la cadera y contribuirán a que cese el dolor.

Si a pesar del reposo nuestro pequeño sigue teniendo mucho dolor quizás sea necesario el ingreso hospitalario durante unos días. Allí le colocarán un sistema de poleas que va a ejercer una tracción continua sobre sus piernas, aliviando el dolor y mejorando la contractura muscular.

¿Qué hacer si el niño no mejora?

Si después de unos días observamos en nuestro hijo alguno de estos síntomas debemos acudir de nuevo a su pediatra para que amplíe el diagnóstico:

· Fiebre elevada y dolor persistente incluso después de tomar antiinflamatorios.

· Dolor agudo que no permite al niño descansar por las noches y le provoca el llanto continuamente.

· Si los síntomas continúan después de un periodo de 10 o 12 días.

En este caso el pediatra derivará al pequeño a un traumatólogo infantil que hará determinadas pruebas complementarias a las que ya le han realizado. De esta forma podrá descartar otros procesos más complejos como la enfermedad de Perthes o una epifisiolisis de la cabeza del fémur.

La sinovitis de cadera produce cojera y dolor en los niños debido a un proceso inflamatorio de carácter leve. Si observamos que nuestro pequeño no quiere apoyar la pierna y deja de andar y correr, debemos acudir al pediatra para que nos indique el procedimiento a seguir. Con reposo en casa o en el hospital el alivio del dolor se producirá de forma inmediata. Una vez finalizado el tratamiento se revalorará al niño para descartar enfermedades más complejas.

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