¿Qué es el síndrome de la clase turista?

Se le ha nombrado así; desde finales del siglo pasado; cuando se detectó; que determinadas personas, que realizaban largos viajes en avión (más de 6-8 horas); tenían riesgos de sufrir trombosis. Sobre todo, trombosis venosa profunda, muchas veces debido, a la posición por largo tiempo incómoda de los pies, en los espacios reducidos entre los asientos, que son ocupados por la clase turísticas. Por lo general, en personas con trastornos circulatorio de los miembros inferiores; que no podían ejercitar sus extremidades en un tiempo prolongado y que se podían complicar, con un tromboembolismo pulmonar. De aquí surge entonces el denominado síndrome de la clase turista o trombosis del viajero.

Cuando se produce entonces, una oclusión parcial en un vaso sanguíneo; ocasionado por un coágulo de sangre (trombo); dentro del propio torrente circulatorio venoso; impidiendo que la sangre fluya de forma normal a través de él; entonces se denomina Trombosis Venosa Profunda (TVP). Si ese trombo se desprende de la pared vascular del vaso sanguíneo afectado; entonces en vez de trombo, se denomina émbolo. El embolo puede ser de diferentes formas y tamaños. Viaja por el sistema circulatorio y llegar a afectar órganos vitales como cerebro, corazón y pulmón. Si llega y obstruye la circulación pulmonar; entonces se llama Tromboembolismo Pulmonar. Siendo una de las más temidas complicaciones de la TVP.

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¿Qué puede causar el síndrome de clase turista?

 

Son personas con determinadas características que viajan largas distancias en avión; “no solo los de clase turística”, aunque son los más frecuentes. Es toda aquella persona que no logre ejercitar sus piernas en estos vuelos y que presenten factores predisponentes, para la trombosis del viajero.

  • Edades avanzadas; antecedentes de trombosis previa. 
  • Obesidad y sedentarismo. 
  • Pacientes con várices o con alteraciones congénitas de la coagulación. Ejemplo el Síndrome de Hughes que es un estado autoinmune de hipercoagulabilidad (se coagula rápido la sangre). 
  • Pacientes con cáncer e insuficiencia cardíaca. 
  • Pacientes tomadoras de anticonceptivos orales o con terapia hormonal. 
  • Pacientes con cirugías recientes o traumas de gran envergadura. 
  • Las embarazadas. 

 

En los aviones ocurren más que en los trenes, ómnibus y otros vehículos donde se realice un viaje largo; debido a la disminución de la presión barométrica y la deshidratación, en conjunto con el inmovilismo. 

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de la clase turista?

Los siguientes síntomas aparecen durante el vuelo, poco después y en algunos casos; pasadas unas semanas.

  1. Dolor de aparición brusca en el muslo o pantorrilla. 
  2. Hinchazón y sensación de hormigueos en las extremidades  
  3. Edema en la pierna y trastorno en la marcha. 
  4. En la embolia pulmonar: Dificultad respiratoria y dolor en el pecho brusco, intranquilidad, taquicardia, mareos, palidez y frialdad de la piel. 

 

¿Cómo prevenir la trombosis del síndrome del viajero?

  1. Actuar sobre los factores de riesgo que son modificables como la obesidad y el sedentarismo. 
  2. Realiza paseos por el pasillo del avión, en la medida de lo permitido. 
  3. Trate de sentarse en los asientos próximos al pasillo, para que pueda mover y estirar los pies 
  4. Mantener hidratado su cuerpo. Beba agua y jugos naturales de forma frecuente. Por lo menos cada 2 horas. 
  5. Evite tener los pies cruzados, colgados o muy doblados. También la ropa y calzado muy apretados. 
  6. Evite el consumo de café, alcohol y determinados fármacos como somníferos y tranquilizantes. 
  7. Consulte a su médico para el tratamiento preventivo con antiagregantes como la aspirina. 
  8. Utilice medias especiales (pantys), para la circulación hasta la rodilla y puede ayudar a sus pies, con ejercicios pequeños de contracción de sus músculos.  

 

De aquí la importancia de contar con adecuados “seguros médicos” que le permitan la ayuda especializada a tiempo. 

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