Introducción

Aunque pensemos que este síntoma se produce durante la menopausia, diversos estudios médicos confirman el aumento de casos de mujeres menores de 50 años que lo experimentan. Podemos reconocer que se padece porque se siente picor, quemazón y dolor al tener relaciones íntimas.

La sequedad vaginal y sus consecuencias

Es muy importante subrayar que la aparición de estos síntomas suponen el inicio de una nueva etapa para el aparato reproductivo femenino. Sin embargo, es demasiado habitual pensar que la sequedad es un síntoma habitual que sucede con la edad y que no necesita atención médica.

Este grave error provoca un aumento de las infecciones vaginales, fisuras en la pared interior de la vagina, desaparición del flujo e incluso atrofia de algunos de los músculos que forman parte de este órgano. Además, esta circunstancia afecta a la pareja ya que provoca un rechazo a las relaciones sexuales que termina afectando a nuestra estabilidad emocional y a nuestra sexualidad.

Por todo lo anterior, resulta imprescindible conocer una serie de consejos específicos que pueden ayudar a prevenir la aparición de la sequedad vaginal y a mantener nuestra salud sexual de forma más eficaz.

Tratamientos para prevenir la sequedad vaginal

Los síntomas arriba descritos afectan al 50 % de las mujeres que están pasando por la menopausia. Si es nuestro caso, no dejemos de poner en práctica los siguientes consejos.

Usar cremas hidratantes

Han de ser siempre específicas para la zona a tratar debido a su delicado pH. Este tipo de productos logra mantener la hidratación de forma correcta consiguiendo así devolverle la elasticidad a los músculos vaginales. Se recomienda usarlas al menos un par de días a la semana.

Confiar en el tratamiento hormonal localizado

Si el consejo anterior no da resultados, deberíamos confiar en los óvulos con estrógenos o en cremas que contengan esta hormona. Los primeros se aplican con la ayuda de una cánula. Sus efectos son muy recomendables cuando apreciamos los primeros síntomas de atrofia vaginal.

Usar lubricantes 

La sequedad provoca que la penetración o la masturbación sean dolorosas. Usando lubricantes conseguiremos suavizar la zona, pero debemos tener en cuenta que solo son adecuados los que tengan una base de agua o de silicona. Los de sabores o los perfumados contienen demasiados productos químicos que terminan afectando a nuestra flora vaginal facilitando la aparición de infecciones.

Consejos para prevenir la sequedad vaginal

Aparte de los tratamientos arriba indicados, de enorme utilidad cuando ya se tienen los síntomas expuestos con anterioridad, también hay una serie de consejos que deberíamos poner en práctica a partir de los 40 años para conseguir retrasar la aparición de la sequedad. Los explicamos en los siguientes apartados.

Hidratar el cuerpo de forma regular

Debemos beber un litro y medio de agua principalmente o de otros líquidos saludables como los zumos naturales o las infusiones, al día. No debemos concentrar la toma de agua en unas horas determinadas sino mantener el aporte de agua durante toda la jornada. Este consejo ayudará a mantener la piel en perfectas condiciones.

Olvidarnos de los malos hábitos

El tabaco y el alcohol provocan daños irreparables en el organismo. Uno de ellos es la bajada en el nivel de estrógenos lo que termina provocando la dolencia que venimos describiendo. A menos tóxicos en el organismo, más probabilidades de recuperar su correcto funcionamiento.

Disfrutar de la sexualidad

La sequedad no invita a tener relaciones, pero tampoco se puede obviar una parte tan importante de la vida. Debemos tener relaciones de manera habitual prestándole especial atención a los preliminares para facilitar la lubricación. Cuantas menos relaciones sexuales tengamos, más probabilidades tendremos de sufrir sequedad.

Controlar la higiene íntima

Suele ser habitual lavarse la zona con el mismo gel que se utiliza para el resto del cuerpo. El pH de la piel no es el mismo en nuestra vagina que en otras áreas más expuestas a diversos agentes externos. Debemos adquirir un jabón específico que proteja tanto la piel como la flora vaginal para evitar reacciones alérgicas y prevenir infecciones.

Leer bien el prospecto de los medicamentos que tomamos

Entre los efectos secundarios de las píldoras anticonceptivas, se encuentra la disminución del flujo. Lo mismo sucede con algunos antibióticos y analgésicos utilizados para paliar los síntomas del resfriado o de la gripe. Si somos alérgicas y tomamos antihistamínicos, o si tenemos problemas digestivos y nos han recetado algún antiulceroso, podríamos sufrir de sequedad vaginal.

¿Por qué se produce especialmente tras la menopausia?

La bajada en el nivel de estrógenos afecta directamente al epitelio vaginal (una capa protectora que se va regenerando con la ayuda de las antedichas hormonas). La pérdida de densidad del epitelio provoca que las terminaciones nerviosas reciban un estímulo más directo que termina generando dolor. Además, del epitelio también depende el pH que se altera provocando que las infecciones sean más frecuentes.

¿Podemos sentir más sequedad si somos diabéticas?

Sí, ya que los cambios en el nivel de glucosa en la sangre provocan que el flujo sanguíneo de las paredes vaginales sea más lento dando como resultado la falta de lubricación.

¿Qué opinan los médicos al respecto?

En la mayoría de los casos coinciden en que mantener una sexualidad sana es la mejor medida para evitar la sequedad. Consultando con lo que nos ofrezca un seguro médico, tendremos la oportunidad de conocer los tratamientos más actuales que no se limitan ya a hidratar la vagina, sino también a recuperar el tejido de la vulva. En sí, conseguiremos recuperar la autoestima y vida sexual.

Nunca debemos pensar que este síntoma no tiene solución o que se ha cerrado una etapa en la vida. Con las medidas oportunas, podremos seguir disfrutando de la intimidad junto a nuestra pareja. Preguntar a nuestro médico todo lo que necesitemos saber para dejar atrás tan molesta dolencia es primordial.

La sequedad vaginal y sus soluciones

Como se ha comprobado, desde el primer momento en el que se notan los primeros síntomas es adecuado tomar las medidas oportunas bajo supervisión médica. Los diversos tratamientos y consejos han demostrado su eficacia y su idoneidad para disfrutar de la sexualidad sin problemas.

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