Las hemorroides son una afección que provoca una importante anomalía en el riego sanguíneo de la región anal. En todos los casos, necesitan atención médica y tratamiento para evitar que su aparición se convierta en un problema de salud de mayor importancia. A continuación, analizamos sus causas, tipos y síntomas para que sea más fácil saber cuándo debemos ir al médico para comenzar el tratamiento correspondiente.

Causas y síntomas más habituales

Aparecen debido a un aumento de la presión en el recto provocada, básicamente, por las siguientes razones:

· Haber realizado un gran esfuerzo al defecar.

· Permanecer demasiado tiempo sentado en el inodoro.

· Padecer estreñimiento o diarrea crónicos.

· Tener un peso mayor que el recomendado.

· Estar embarazada.

· Haber mantenido relaciones sexuales por vía anal.

· Llevar una dieta poco apropiada con ausencia total de alimentos ricos en fibra.

· Afrontar una rutina en la que es habitual cargar con objetos pesados.

· El paso del tiempo. A mayor edad, mayores probabilidades de aparición.

Tras conocer qué las provoca, es importante que tengamos la capacidad necesaria de reconocer sus síntomas básicos dependiendo del tipo que padezcamos.

Externas

Aparecen bajo la piel que rodea la zona anal. Es habitual sufrir picor, inflamación y molestias en el área que rodea al esfínter. La presencia de restos de sangre en el papel higiénico es uno de los síntomas más alarmantes.

Internas

Aparecen en el interior del recto, no pueden verse a simple vista, pero sí se notan al tener que realizar un esfuerzo mayor a la hora de evacuar los intestinos. También es habitual encontrar hilos de sangre al limpiarse o dolor al notar que una hemorroide provoca el prolapso del ano provocando una irritación constante, así como dolor.

Trombosadas

La excesiva acumulación de sangre en una hemorroide externa conlleva la aparición de un coágulo que genera dolor, hinchazón, inflamación y la percepción al tacto de un quiste duro cerca del ano.

Si observamos sangre en el papel higiénico, usamos algún tipo de crema o remedio adquirido en la farmacia y no notamos mejoría tras una semana, es imprescindible que acudamos al especialista. Conviene recordar que el sangrado puede ser síntoma también de otras enfermedades como el cáncer de recto o de ano.

Igualmente, diversas dolencias en el aparato digestivo inciden en la aparición de sangre en las heces. Si el sangrado se acompaña de mareos, bajadas de tensión o vértigo, no hay que dudar en confiar en un médico. Una colonoscopia es suficiente para conocer cuál es la causa de tus hemorroides o si se trata de una dolencia de mayor gravedad. No podemos olvidar que la falta de tratamiento puede provocar:

· El estrangulamiento de la hemorroide.

·Anemia. Si la pérdida de sangre es constante termina por afectar al crecimiento normal de los glóbulos rojos lo que afecta al estado de salud en general.

· Un trombo. Las hemorroides trombosadas no son peligrosas, pero sí tremendamente molestas. Un tratamiento a tiempo nos evitará tener que pasar por el quirófano para su punción y drenaje.

Recomendaciones eficaces

Por suerte, las hemorroides se pueden prevenir fácilmente. Las siguientes medidas nos ayudarán a evitarlas:

· Apostar por la dieta mediterránea. La verdura, las legumbres, la fruta, los frutos secos y el pan integral no deben faltar en tu dieta habitual. Evitaremos los molestos gases y conseguiremos que tus digestiones sean mucho más ligeras.

· Mejorar la hidratación. Debemos beber dos litros de líquido al día. El agua, las infusiones y los zumos naturales son las opciones más saludables. Conviene evitar el consumo de bebidas alcohólicas y de refrescos carbonatados.

· Evitar el tabaco. La nicotina aumenta la microcirculación y las posibilidades de padecer hemorroides.

· Realizar alguna actividad física diariamente. Caminar nos ayuda a aliviar el estreñimiento. El resto de alternativas a nuestro alcance dependerá de la capacidad física y de los gustos personales. Dediquemos al deporte una hora al día como mínimo.

· Evacuar en cuanto sintamos la necesidad de hacerlo. Es importante escuchar a nuestro organismo.

· No permanecer demasiado tiempo sentado en el inodoro.

· Evitar realizar esfuerzos para defecar. Es mejor esperar otro momento que forzar el cuerpo.

· Si el trabajo nos obliga a permanecer sentado durante mucho tiempo, conviene usar un cojín ergonómico que evite el contacto directo de la zona anal con el asiento.

Si tenemos un buen seguro médico, no debemos preocuparnos por este problema. Podemos consultar al médico para que nos haga una exploración visual. Lo habitual es que nos receten cremas analgésicas y antiinflamatorias de uso tópico con las que es posible obtener un excelente resultado.

Es importante controlar las hemorroides y no permitir que se complique su diagnóstico. Siempre recomendamos acudir al médico en cuanto se noten los primeros síntomas. Seguir nuestras recomendaciones para evitar así esa molesta sensación de ardor, picor e inflamación durante todo el día.

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