EL ASMA ES LA PRIMERA CAUSA DE ABSENTISMO ESCOLAR

salud infantil

El 64% de los profesores admite no estar preparado para afrontar la crisis asmática de un niño, pero 3 de cada 10 han tenido que atender a algún alumno en horario lectivo. El asma es la primera causa de absentismo escolar debido a enfermedad y es especialmente relevante durante el mes de septiembre, ya que es cuando se producen entre el 20 y el 25% de las crisis que precisan hospitalización.

Coincidiendo con el comienzo del curso escolar días, el otoño provoca un mayor número de crisis asmáticas debido a que los niños están más expuestos a infecciones virales respiratorias. El principal factor desencadenante de estas crisis son las infecciones por rinovirus (80%), que son más frecuentes al principio del otoño3 y se transmiten con facilidad. Otros factores que influyen son los alérgenos, ya que el final del verano es un período con grandes cantidades de alérgenos ambientales, y el estrés de volver a la escuela, que puede agravar los síntomas de la enfermedad. Todos estos agentes actúan en combinación y como consecuencia provocan una epidemia de asma en septiembre.

La Dra. Adelaida Lamas, neumóloga pediatra del Hospital Universitario Ramón y Cajal, explica que “el colegio y las guarderías favorecen el contagio entre los niños después de un periodo, como es el verano, en el que no han estado expuestos a estímulos virales”. Por su parte la Dra. Elena Alonso, Especialista en Pediatría y Alergias del Hospital Materno Infantil del Gregorio Marañón, afirma que con la llegada de septiembre “el cambio de clima favorece la transmisión de las infecciones por virus que afectan al aparato respiratorio. Por otra parte, los niños acuden al colegio sin estar completamente bien curados, lo que contribuye a contagiar a los otros niños”.

Aunque el verano muchos de los niños están asintomáticos, la Dra. Lamas explica que “si el niño sufre de forma habitual una exacerbación de su asma con la vuelta al colegio, puede ser necesario introducir el tratamiento de manera profiláctica antes de que empiecen los síntomas”. Y es que otra causa del aumento de las crisis asmáticas a partir de septiembre, además de la aparición de factores desencadenantes, es el abandono del tratamiento recetado por el médico durante el verano. “Como en el verano los niños suelen estar bien, o al menos mejoran sus síntomas, se olvidan de tomar la medicación, y cuando llega el otoño, es más fácil que cualquier infección u otra causa desencadene síntomas de asma”, afirma la Dra. Lamas. Por ello, se recomienda a los padres no suspender el tratamiento de mantenimiento prescrito, si éste es necesario, y acudir al pediatra o especialista ante los primeros síntomas.

Absentismo de padres y de hijos
El absentismo escolar es uno de los problemas que presenta la enfermedad, ya que los niños que padecen asma pierden de 2 a 5 días más de clase que aquellos que no la presentan, especialmente los más pequeños y las niñas. Entre un 20% y un 30% de los niños que sufren esta dolencia faltan al colegio al menos un día al año debido a su enfermedad. También el estar exento de las actividades deportivas de forma esporádica o habitual implica un mayor número de días sin clase. Por ello los especialistas médicos insisten en la importancia de realizar un trabajo de prevención y de educación sobre el cumplimiento del tratamiento. La Dra. Lamas añade “que el verdadero control del asma debe permitir al niño la realización de su vida normal incluyendo el deporte”.

Las crisis asmáticas tienen también como consecuencia “un absentismo laboral por parte de los padres, que no pueden ir a trabajar y determina más visitas no programadas a los servicios de urgencias”, como recuerda la Dra. Lamas. Pero además, la Dra. Alonso explica que la enfermedad afecta a los niños en otros ámbitos, como “la pérdida de sueño y no poder realizar las mismas actividades y juegos que el resto de sus compañeros debido a su enfermedad”.

El papel de los educadores
El papel que juegan los profesores del colegio es primordial en el tratamiento del niño asmático. Hay que tener en cuenta que el niño pasa aproximadamente un tercio de todo su tiempo en el entorno escolar, por lo que es probable que sufra una manifestación de su enfermedad y el profesor deba atenderle, motivo por el que el educador debe estar preparado.

Sin embargo, el 64% de ellos reconoce no saber cuáles son los primeros pasos a seguir frente a una crisis asmática. A pesar de ello, un 27% ha tenido que atender dichas crisis cuando se han presentado en horario escolar. El 84% de los profesores es informado sobre la presencia de alumnos asmáticos en su clase, de forma que la mayoría están al tanto de la situación de estos niños.

Un 73,9% de los profesores conoce al menos un síntoma de asma. Los referidos con mayor frecuencia son la dificultad para respirar (64,4%), los pitos (19%) y el cansancio (18,3%). Los profesores que son informados de si tienen alumnos asmáticos en clase, conocen mejor los síntomas de esta enfermedad.

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