¿Qué es el glaucoma agudo?

El glaucoma agudo o glaucoma de ángulo cerrado como también se le conoce consiste en el aumento de la presión intraocular que se presenta de forma abrupta. Se considera una neuropatía óptica progresiva o enfermedad degenerativa, con mecanismo isquémico o compresivo-mecánico mal conocido, debido aparentemente a que la cabeza del nervio óptico no tolera su propia presión intraocular.

¿Cómo se clasifica al glaucoma?

Una clasificación con criterios actuales completa la subdivisión en más de 20 tipos de glaucoma según la edad, la causa y su asociación con otras enfermedades. La enfermedad no se puede prevenir ni curar, pero la experiencia clínica muestra que la ceguera se puede prevenir con la detección precoz y el control de la presión intraocular.

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El glaucoma secundario se asocia con inflamación ocular, trauma o neoplasias. El glaucoma de ángulo cerrado o glaucoma agudo es una enfermedad sintomática, que causa dolor ocular y cefalea con disminución de la agudeza visual durante el ataque. En estos casos entre los ataques la presión intraocular puede estar normal. El glaucoma de ángulo abierto es el más frecuente de todos y es la causa de ceguera de evolución más insidiosa.

¿Cuáles son las causas del glaucoma agudo?

La presión intraocular elevada se puede considerar el principal factor de riesgo. Hay una predisposición genética para desarrollar glaucoma de ángulo abierto, ya que la prevalencia en los hijos de los pacientes se aproxima al 10% por tanto, se deben tener presente los antecedentes patológicos familiares.

Otro factor de riesgo importante lo constituye la Diabetes Mellitus, ya que la incidencia de padecer glaucoma agudo en estos pacientes es de 2-3 veces mayor. También el alto grado de miopía. La causa de que esta presión ocular aumente, se debe fundamentalmente a la falta de drenaje del humor o líquido acuoso (líquido transparente que se encuentra en la cámara anterior del ojo, encargado de nutrir y oxigenar las estructuras del globo ocular que no tienen aporte sanguíneo como la córnea y el cristalino).

Por lo que la causa de que se produzca el glaucoma agudo es debido al cierre brusco de las vías de eliminación del humor acuoso. Esto trae como consecuencia la rapidísima elevación de la presión y el intensísimo dolor (dolor de clavo).

Síntomas del glaucoma agudo

Los síntomas del glaucoma agudo comienzan a tener prevalencia de hasta un 2% en mayores de 40 años. Su frecuencia de aparición aumenta con la edad y existen también variaciones étnicas. La mayoría de las personas afectadas no presentan síntomas en las primeras fases de la enfermedad; más adelante aparecen defectos en el campo visual y pérdida progresiva de visión. La aparición de estos síntomas puede significar que la enfermedad está en un punto avanzado de su evolución. Es inusual que exista dolor ocular en el glaucoma crónico, pero es frecuente en el glaucoma agudo. Cursando de manera general con dolor ocular, ojo rojo doloroso, percepción de halos alrededor de la luz, dilatación de la pupila, hipertensión ocular, náuseas y vómitos. Se debe de sospechar el glaucoma agudo y acudir de forma inmediata al médico cuando se produce el aumento súbito de la presión ocular y causa los siguientes síntomas:

  1. Dolor ocular intenso. Los pacientes lo describen como si les hubieran enterado un clavo en el ojo afectado.
  2. Náuseas y vómitos, que en ocasiones es lo predominante y pueden hacer pensar erróneamente, en un problema digestivo o cardíaco.
  3. Midriasis o dilatación pupilar (como es unilateral es fácil comparar y ver que la pupila es mayor en ese ojo respecto al contralateral)
  4. Iris (donde está el color) turbio por edema en la córnea, que está delante de él.

¿Cuál es el tratamiento del glaucoma agudo?

El tratamiento del glaucoma agudo constituye una emergencia médica. Se encamina en algunos programas dirigidos al diagnóstico temprano de esta enfermedad. Recomiendan como tratamiento precoz; realizar tonometrías regulares en mayores de 40 años con factores de riesgo conocidos como:

  1. Edad, los mayores de 50 años tiene más riesgo.
  2. Antecedentes familiares de glaucoma
  3. Miopía alta
  4. Raza negra
  5. Diabetes Mellitus
  6. Enfermedad cerebral
  7. Enfermedad cardiovascular
  8. Hipertensión e hipotensión arterial
  9. Hipercolesterolemia
  10. Hiperlipidemia
  11. Cefalea Migrañosa
  12. Enfermedad tiroidea
  13. Fenómenos vasoespásticos
  14. Sensibilidad a esteroides.

Con el tratamiento se trata de reducir la presión intraocular para estabilizarla por debajo de 20 mm Hg y evitar la progresión de la atrofia en los casos avanzados. Se debe de tener en cuenta los medicamentos que pueden, en individuos susceptibles, aumentar la presión intraocular como los esteroides y antidepresivos tricíclicos. También en uso, en pacientes con otros factores de riesgo, de medicamentos anticolinérgicos sistémicos, como la atropina (o derivados) o de simpaticomiméticos. Además de la Administración de midriáticos tópicos (parasimpaticolíticos, como la tropicamida, el ciclopentolato, la homatropina, la escopolamina o la atropina y/o simpaticomiméticos, como la fenilefrina).

Otro aspecto importante en el tratamiento es la educación al paciente. Además, se le debe de informar que la enfermedad no debe de progresar a la ceguera, si se realiza el tratamiento a tiempo y no se abandona.

El tratamiento farmacológico ha de ser encaminado de la siguiente forma:

  1. Mióticos como la pilocarpina, (esta solo actúa cuando se ha recuperado la presión normal del ojo, de unos 12 a 20 mm Hg) en primer lugar, para eliminar el bloqueo pupilar.
  2. Diuréticos osmóticos como el manitol o acetazolamida, para disminuir rápidamente la presión intraocular.
  3. Corticoides tópicos para disminuir la inflamación, si fuera necesario.

El tratamiento quirúrgico: No debe olvidarse que esta es una enfermedad con una clara base anatómica que no se resuelve con fármacos. Habrá, por tanto, que realizar una iridectomía quirúrgica o una iridotomía con láser para evitar nuevos episodios. Además, de forma profiláctica, es necesario actuar a veces en el ojo contralateral.

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