Introducción

Conocer los puntos erógenos masculinos es el principio para lograr una mejora en la vida sexual en pareja. Tenemos la errónea percepción de que en el hombre solo existe un lugar de placer. Pero cuando entendamos que el pene no es la zona erógena más importante, conseguiremos alcanzar el mayor placer durante las relaciones sexuales.

La sexualidad masculina va más allá de lo que se cree

Lo primero que debemos hacer es romper con los tópicos sexuales. Cuando hablamos de sexualidad masculina, lo primero en lo que pensamos es en su órgano reproductor, olvidándonos del resto del cuerpo del hombre. Esto suele provocar en el mismo hombre varios complejos con respecto al tamaño o ciertas funciones sexuales, que no le permiten imaginarse todo lo que puede llegar a alcanzar en una relación íntima.

Una vez que entendamos que en el sexo masculino existen más zonas erógenas, lograremos una mayor satisfacción en pareja, mejorando eficientemente la vida sexual. Por eso, a continuación examinaremos cada parte de placer en el cuerpo masculino.

Los labios

Los labios son una de las partes más sensibles tanto en mujeres como en hombres, debido a la cantidad de terminaciones nerviosas que presentan. Por eso, en un beso somos capaces de sentir muchas sensaciones, como sucede al sentir un roce con los dedos de nuestra pareja.

El beso es clave durante un encuentro amoroso-sexual. Puede ser el inicio de un tórrido encuentro, ya que motiva para dar los siguientes pasos y dejarse llevar con la pareja hacia el disfrute del sexo. En él entran en juego la lengua, que tanta sexualidad nos despierta, y los dientes, que pueden jugar también un papel muy especial.

Los pezones

No solo son un punto erógeno en la mujer, como ya se sabe, sino que cumplen la misma función en el hombre. Son zonas muy estimulantes, que pueden despertar fácilmente el instinto sexual siempre que se estimulen con suavidad.

Acariciarlos, incluso lamerlos, puede lograr que por todo el cuerpo se tenga una sensación eléctrica entre placer y cosquilleo, siempre agradable y, por supuesto, excitante.

Las orejas

Específicamente, los lóbulos de las orejas son otra de las partes sensibles que compartimos ambos géneros. Se requiere muy poco para estimularlos. Puede lograrse con solo apretarlos un poco con dos dedos hasta acariciarlos con la lengua, inspirando una mayor excitación.

Del mismo modo puede acariciarse el resto de la oreja, procediendo a besar sus diferentes áreas. Si alguna vez nos han tocado ahí, ya sabemos cómo de placentero resulta.

El cuello

No hay que recorrer mucho desde la oreja hasta llegar al cuello. Este es un camino que podemos realizar para lograr mayor satisfacción. El hombre también puede indicar a su pareja aquellas cosas que le gusta que le hagan, como es recorrer estas zonas hasta ahora mencionadas. Recordemos que, en la pareja, para lograr la mayor satisfacción sexual es importante el diálogo sin tapujos.

Por eso, debe quedar claro cómo recorrer el cuello. Existen muchos caminos: puede ser mediante besitos, soplando un poquito, con la lengua e, incluso, con los dedos, pero siempre con mucha suavidad.

Se permite algún mordisco siempre que los dientes se acerquen a la piel buscando acariciarla. Sin duda, las sensaciones de esta forma son increíbles. Y no podemos dejar de pasar por la nuca para seguir levantando pasiones.

Los muslos y las nalgas

Las piernas del hombre también son una zona de gran sensibilidad, aptas para producirle excitación sobre todo si sabemos subir lentamente hasta su parte más íntima.

Se puede subir mucho la temperatura con un masaje que vaya ascendiendo hacia la zona genital pero sin llegar a tocarla tan pronto. Hay que hacer que el momento sea emocionante para lograr que la excitación vaya en aumento progresivamente.

Es el momento de llegar a las nalgas, que también son altamente sensibles. Sentir una boca que las bese o, incluso, que las lama, es, sin duda, una sensación excitante que funcionará de antesala para llegar a la siguiente zona erógena.

El perineo

El perineo o periné es el área que está entre el ano y el escroto. Estimularla puede producir una erección, sobre todo si ya hemos realizado el recorrido anteriormente mencionado.

Está definido como una de las tres partes más erógenas en el hombre, después del pene y el escroto. Conseguir la excitación en esta área es tan sencillo como hacer una caricia o usar algún tipo de juguete sexual.

El ano

En algunos hombres puede resultar tabú esta zona de su cuerpo. Aunque poco a poco se va aceptando como punto G masculino, independientemente de su relación con respecto a gustos sexuales.

Se puede estimular con una caricia superficial, soplando suavemente o lamiéndolo. En función de la reacción de la pareja, sabremos si no tiene problemas con que sigamos trabajando esa zona consiguiéndole placer.

El escroto

Esta bolsa de piel, debido a su localización junto al pene, recibe máxima excitación. Protege los testículos, que participan directamente en el acto sexual produciendo el semen. Así que es normal que su estimulación produzca, casi al instante, una erección.

El rafe es la línea divisoria de ambos testículos, fácilmente visible. Es, con seguridad, la parte más erógena del escroto, así que pasar por ahí los dedos o la lengua hace que el hombre sienta una gran excitación.

El pene

Llegamos a la zona erógena masculina por excelencia, el pene. Este órgano contiene numerosas terminaciones nerviosas que se pueden estimular fácilmente durante el acto sexual.

La parte donde se encuentra el frenillo es la más sensible, por lo que causa una gran excitación cuando se estimula.

Conclusión

Mantener unos hábitos saludables es garantía de una buena sexualidad. Para que esto sea posible, debemos tener un seguro médico adecuado que nos permita acudir a especialistas de forma periódica.

Seguir las recomendaciones del profesional de Medicina, sabiendo qué debemos hacer para cuidarnos, será de gran ayuda para mantener encendida la llama con nuestra pareja.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here