Introducción

La anemia es una enfermedad en la cual la sangre no puede cumplir con su función de transportar oxígeno. Se presenta con muchas variaciones, ya que tiene varios tipos y grados dependiendo de su causa y de los procesos fisiológicos involucrados.

Los glóbulos rojos, gracias a la hemoglobina, se encargan de transportar oxígeno a los tejidos y de llevar el dióxido de carbono a los alvéolos pulmonares. Son las células que se ven afectadas en los cuadros de anemia. Esto sucede por tres razones. Es posible que no haya producción suficiente de estas células o que sean inadecuadas, que se destruyan prematuramente o que haya pérdida de células por sangrados que se produzcan a una velocidad mayor de la que el organismo puede conseguir para reemplazarlas.

Síntomas de la anemia

La gravedad de cuadro anémico, si es de evolución aguda o crónica y sus causas determinarán el conjunto de síntomas que pueden presentarse. El tratamiento médico de la anemia es posible en muchos casos, brindando la cura o mejoría de los síntomas.

1. Síntomas de anemia leve o moderada

Los síntomas descritos a continuación son los que se presentan cuando la enfermedad no es severa. Puede sentirse debilidad, falta de energía y fatiga. Por otro lado, la piel y las mucosas son pálidas o pueden presentar un tono amarillo, lo que se llama ictericia. También pueden sentirse mareos y dolor de cabeza.

2. Síntomas de anemia grave

Si a las señales anteriores se les añaden las siguientes, es posible que estemos frente a un cuadro de anemia grave. Hablamos de dolor en el pecho, latidos cardíacos irregulares, extrema debilidad, manos y pies fríos y dificultad para respirar.

Tipos de anemia

Según la causa que la produzca y los síntomas de anemia que se presenten, esta enfermedad puede clasificarse en seis tipos diferentes, lo cual determinará también el tratamiento.

1. Anemia por deficiencia de hierro

Es el cuadro que se produce con mayor frecuencia y recibe el nombre de ferropénica. Este mineral es necesario para los glóbulos rojos, pues es un constituyente fundamental de la hemoglobina, la molécula que transporta el oxígeno y el dióxido de carbono. Suelen ser cuadros que cursan con una sintomatología leve.

Una de las razones por las cuales aparece es una dieta pobre en alimentos que proporcionan hierro, tales como carnes rojas, hígado, yema de huevo y legumbres secas. Otra causa puede ser un sangrado crónico cuando hay alguna patología oncológica o un flujo menstrual abundante. Las mujeres embarazadas pueden presentar anemia ferropénica si no toman suplementos de hierro.

2. Anemia por deficiencia de vitaminas

La vitamina B12 y el ácido fólico son necesarios para la correcta generación de los glóbulos rojos. La vitamina C ayuda a la absorción de hierro en el tubo digestivo. Por ello, estas vitaminas son indispensables en la dieta.

3. Anemia de células falciformes

Esta anemia es hereditaria y puede ser grave. La causa es que se produce una hemoglobina anormal que distorsiona la forma de los glóbulos rojos, que adoptan forma de hoz; de allí su nombre.

Normalmente estas células son flexibles en su paso por los vasos sanguíneos, pero la forma alterada los vuelve más friables. Por ello, estos tienen una vida media más corta y se destruyen prematuramente. Además, pueden agruparse y obstruir las arterias provocando crisis de dolor abdominal, en el tórax o en las extremidades. Cursa también con retardo del crecimiento y tendencia a sufrir infecciones.

4. Anemia perniciosa

Este particular tipo de anemia se produce cuando la mucosa gástrica no produce una proteína llamada factor intrínseco o esta no puede ejercer su acción, que es la absorción de la vitamina B12 en el intestino. La variedad congénita se transmite de padres a hijos y no es frecuente. En estos casos no se produce factor intrínseco o el intestino no puede absorber la vitamina B12.

Cuando es adquirida, se debe a una enfermedad autoinmune por la cual el organismo destruye la vitamina B12. Otras causas tienen que ver con la incapacidad del estómago para producir el factor intrínseco. Esto sucede en personas con alcoholismo, los que han sido operados del estómago, los mayores de 50 años o los que sufren gastritis crónica.

4. Anemia de las enfermedades crónicas

En muchas enfermedades de curso crónico se presenta anemia porque la producción de glóbulos rojos se ve afectada. Entre ellas están SIDA, cáncer, enfermedad de Crohn, padecimientos renales, artritis reumatoide y lupus.

5. Anemia aplásica

Este tipo de enfermedad es poco frecuente pero grave. La médula ósea deja de producir glóbulos rojos por diversas causas, aunque en algunos casos no hay ninguna razón aparente.

Entre las causas está la exposición a radiaciones, la quimioterapia, medicamentos como el cloramfenicol y tóxicos como el benceno y pesticidas. En algunos casos se presenta durante el embarazo, como parte de una enfermedad autoinmune o después de algunas infecciones virales.

6. Anemias hemolíticas

Varias causas pueden producir este cuadro, en el cual los glóbulos rojos se destruyen de forma masiva, provocando la liberación de hemoglobina hacia el plasma. Esta molécula es metabolizada por el hígado para producir bilirrubina. En el caso de una sobrecarga por exceso de hemoglobina, se produce un aumento de bilirrubina en sangre, lo cual colorea la piel y las mucosas de amarillo.

Las causas de las anemias hemolíticas son autoinmunes, defectos de la hemoglobina, paludismo y exposición a medicamentos como algunas cefalosporinas, levodopa, levofloxacina y dapsona.

Prevención de las anemias

Para evitar la mayoría de las anemias basta con llevar una dieta rica en fuentes de hierro, vitamina C, ácido fólico y vitamina B12. Debe incluir proteínas de origen animal, frutas, vegetales de hoja verde, legumbres y hortalizas. En caso de seguir una dieta que restringe estos alimentos puede tomarse un suplemento vitamínico.

Contraer paludismo puede evitarse tomando medicamentos antipalúdicos de manera preventiva en caso de visitar una zona endémica. Las afecciones ginecológicas que cursan con sangrados vaginales deben tratarse. En caso de antecedentes familiares de anemia puede consultarse un genetista para descartar o confirmar un trastorno hereditario.

Conclusión

El tratamiento médico de la anemia puede evitar que los cuadros lleguen a ser graves o producir secuelas en el crecimiento y desarrollo. Por ello es conveniente prestar atención a los síntomas de anemia, además de tener en cuenta las medidas para prevenirla.

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