Los cuidados de la piel son importantes durante todo el año, pero mucho más cuando vamos a pasar largas horas expuestos al sol. Inevitablemente, el verano es ese momento, ya sea porque nos guste la playa o por el simple hecho de que hay un mayor número de horas solares. La salud dermatológica puede mantenerse sin consecuencias negativas si seguimos los cuidados adecuados, tanto antes como después de que nos haya dado el sol.

Cuidados para mantener nuestra salud dermatológica antes de tomar el sol

Antes de tomar el sol debemos preocuparnos, en primer lugar, de que nuestra piel esté bien hidratada. Para ello, podemos utilizar productos naturales con aceites vegetales y esenciales. También podemos optar por productos antioxidantes para tener la piel completamente preparada para la exposición solar, como por ejemplo el aceite de rosa mosqueta.

1. Crema solar

El primer aspecto, además, a tener en cuenta es que utilicemos una crema solar adecuada para nuestra piel. La primera vez que nos la echemos tiene que ser al menos treinta minutos antes de la exposición solar, aunque después, al tomar el sol, tendremos que volver a aplicarla. No podemos olvidar repetir dicha aplicación cada dos horas. ¡La salud dermatológica es lo primero!

2. La dieta

La dieta equilibrada es otro de los elementos más importantes que componen el conjunto de cuidados ideales para nuestra piel antes de tomar el sol. Es importante que nuestro menú diario tenga abundante proteína de origen vegetal, como legumbres, semillas ricas en omega 3 o frutos secos, ya que fomentará que nuestra piel esté radiante y prevendrá consecuencias graves del sol como el cáncer de miel. También es importante añadir alimentos ricos en vitamina C y antioxidantes.

3. Un equilibrio ideal entre el ejercicio y el descanso

La piel radiante y, sobre todo, sana está muy relacionada tanto como con el ejercicio como con el descanso, es decir, con llevar una vida sana. Los procesos fisiológicos más importantes de nuestra piel requieren que nuestras células estén bien oxigenadas. Para ello, no hay mejor manera que hacer ejercicio de forma periódica, lo cual también es beneficioso a la hora de prevenir el cáncer de piel.

Para hacer ejercicio con frecuencia, es suficiente con dar largos paseos o hacer actividades saludables como el pilates o el yoga. ¡La piel se mantendrá joven y saludable! No obstante, tan importante es el hacer ejercicio regularmente como el descansar bien. Dormir mucho y tener un sueño de calidad es una manera de evitar que el sol envejezca nuestra piel, y de que no nos salgan arrogas a causa de la exposición solar. Ayudará también a mantener nuestra salud el contar con un seguro de salud.

Cuidados que debemos seguir después de haber tomado el sol

Hasta ahora hemos hablado de los cuidados a seguir antes de tomar el sol, pero aquí no acaba todo. Después de tomar el sol, también es importante seguir cuidando nuestra salud dermatológica. El cuidado de nuestra piel es mucho más que estética, se trata de tener un organismo saludable. La piel es nuestra primera barrera de protección contra el exterior, por lo que ¡hay que cuidarla y agradecérselo como se merece!

1. Utilizar aftersun

Utilizar aftersun es el primer cuidado que tenemos que seguir después de haber tomado el sol, además de uno de los aspectos más básicos para hidratar nuestra piel de forma externa correctamente.

Este producto cuenta con muchas funciones, como reparar nuestra piel, calmarla o fortalecerla ante una futura exposición solar. Por tanto, es un producto que no puede faltarnos mantener a raya nuestra salud dermatológica. Para el rostro, podemos utilizar agua micelar, lo que eliminará salitre y toxinas nocivas para la piel de nuestra cara.

2. Evitar las duchas de agua caliente

El agua caliente deshidrata nuestra piel. Por suerte, con el calor del verano se nos hará mucho más sencillo tomar duchas de agua templada o fría. Además, así, evitaremos la descamación que se produce después del bronceado.

3. Beber una mayor cantidad de agua

Beber agua es siempre importante, pero mucho más después de haber tomado el sol. Para hidratar nuestra piel también por dentro y contribuir a su salud, lo ideal es consumir entre un litro y medio o dos litros diarios. ¡Y en verano mucho más!

4. Seguir cuidando nuestra alimentación y nuestro descanso

Después de tomar el sol sigue siendo importante cuidar nuestra alimentación y nuestro descanso. Los alimentos más recomendables después de habernos expuesto a los rayos solares son los ricos en vitamina C y E.

En definitiva, para evitar posibles secuelas del sol, tenemos que darle a los cuidados de la piel la importancia que merecen, tanto antes como después de la exposición al mismo. No debemos dejar de tomar el sol por sus indudables beneficios, pero con cuidado para tener bienestar físico y mental para una mayor calidad de vida.

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