¿Cuáles son los factores de riesgo de la COVID-19? Sin duda, el nuevo coronavirus nos ha sorprendido y continúa creando un sinnúmero de incógnitas para todos. La mejor manera de protegernos es mantenernos informados y cumplir las medidas de prevención.

Por tanto, resulta necesario tener presentes todos aquellos factores considerados de riesgo de contagio por coronavirus para determinados grupos de población y actividades. En este sentido, los estudios realizados hasta el momento han comprobado que los adultos, especialmente los de edad más avanzada, que a su vez padecen alguna enfermedad previa, son más propensos a padecer el virus con un alto nivel de gravedad.

A continuación, desarrollamos cuáles son los grupos con mayor riesgo de ser infectados y de enfermar con cierto nivel de gravedad.

Las personas de más de 65 años

Aunque la COVID-19 puede afectar a cualquier grupo de edad, la realidad es que el riesgo de enfermar gravemente aumenta en correspondencia con la edad.

Las cifras de enfermos en EE.UU. lo ilustran de manera clara. Del total de hospitalizaciones, entre un 31 y un 59 % corresponde a adultos de entre 65 y 84 años. El 31 a 70 % a mayores de 85 años.

Esta situación se debe a razones naturales lógicas: las personas mayores suelen contar con un sistema inmunológico más débil y suelen padecer enfermedades subyacentes crónicas.

Las personas que viven en centros de cuidados prolongados o en un hogar para ancianos

El sistema comunitario de estas instituciones en las que conviven un buen número de ancianos mayores de 65 años (en su mayoría con afecciones crónicas subyacentes) y la presencia de personas trabajando también mayores y portadoras de enfermedades secundarias, convierte a estos ancianos en población de alto riesgo de enfermar con gravedad a causa del virus.

Adultos enfermos no supervisados por un seguro médico, público o privado

El impacto del virus en el sistema respiratorio convierte a los enfermos pulmonares crónicos en una población de alto riesgo. Por ejemplo, los que padecen fibrosis pulmonar idiopática, fibrosis quística o enfermedad obstructiva crónica (EPOC).

Las personas con asma son igualmente sensibles a enfermar gravemente de COVID-19, debido a que afecta de manera severa a las vías respiratorias. Provoca más ataques de asma y, por lo general, deriva en neumonía o en otras afecciones respiratorias agudas.

Las enfermedades cardiacas graves también constituyen un factor de riesgo. Nos referimos a la enfermedad de las arterias coronarias, a las cardiomiopatías o a las enfermedades cardiacas congénitas. Al afectarse el sistema respiratorio el funcionamiento del corazón queda mermado, lo que provoca un agravamiento de la enfermedad COVID-19.

Pacientes con el sistema inmunológico deprimido

Una condición muchas veces provocada por los efectos de los tratamientos contra enfermedades como el cáncer, los trasplantes de médula ósea, los enfermos de SIDA con un recuento inferior de células CD4 o el uso de corticosteroides.

Contar con el sistema inmunológico debilitado los hace más vulnerables ante infecciones como las provocadas por la COVID-19. Por tanto, estas personas suelen padecerla durante un tiempo más prolongado en comparación con el resto de pacientes.

Personas con problemas graves de obesidad

Usualmente, sufren problemas para respirar. Una afección muy grave que se denomina Síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA). Un verdadero obstáculo a la hora de socorrer a los enfermos. Además, suelen padecer otras enfermedades secundarias que actúan igualmente como catalizadores del agravamiento.

Diabéticos

Los pacientes aquejados de diabetes constituyen también un grupo de alto riesgo. Tanto la diabetes tipo 1, como la gestacional o tipo 2, se han identificado como una de las enfermedades que aumentan el riesgo de elevar la gravedad de los enfermos de coronavirus.

Enfermos renales crónicos en tratamiento de diálisis

Estos pacientes están más expuestos a las infecciones y enfermedades graves por presentar un sistema inmunitario muy debilitado por los tratamientos y procedimientos dirigidos a controlar su insuficiencia renal. Asimismo, suelen padecer otras enfermedades subyacentes como la diabetes.

Personas que padecen enfermedades hepáticas crónicas

Las afecciones hepáticas, entre ellas la cirrosis, favorecen el agravamiento de la infección en pacientes infectados por el nuevo coronavirus. La sintomatología de la enfermedad y los tratamientos que se utilizan para combatirla pueden interferir negativamente en el funcionamiento del hígado, especialmente en este grupo de riesgo. Además, son pacientes que suelen contar con un sistema inmunológico ya debilitado.

Pacientes con trastornos de la hemoglobina

Las anemias falciformes y la talasemia se han identificado también como factores de riesgo para los enfermos de COVID-19. Son afecciones que pueden provocar complicaciones multiorgánicas de gran gravedad.

Como vemos, resulta prioritario extremar las precauciones y tener en cuenta todos estos factores de riesgo de la COVID-19 a fin de minimizar los daños que pueda ocasionar. Para ello, es indispensable mantener en todo momento la atención facultativa, incluido un seguro médico con todas las garantías, especialmente para estos grupos de alta vulnerabilidad.

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