Encontrar cuanto antes una vacuna contra COVID-19 ha sido el objetivo de los científicos de buena parte del mundo. Hasta la fecha, cuatro han sido los países que han dado un paso tan importante para lograr el éxito.

Si bien el objetivo final es protegernos frente al coronavirus, es imprescindible subrayar que la inestabilidad del virus y su enorme capacidad de propagación son factores que no pueden olvidarse. A la hora de crear una vacuna, las pruebas en humanos son definitivas para poder ponerle fecha de venta al producto resultante. En los siguientes países, ya ha comenzado el proceso de comprobar la fiabilidad de una vacuna en personas.

China

La empresa CanSino y el Instituto de biotecnología de Pekín han realizado pruebas en 108 pacientes y publicado los resultados del estudio en la revista The Lancet. El vector Ad5-nCoV tiene la capacidad de crear anticuerpos y células T en dos semanas. Los primeros resultados son muy prometedores.

Los investigadores encargados del proyecto comentan que habrá que repetir las pruebas en el futuro y desarrollar nuevas fórmulas para confirmar la eficacia de la vacuna.

Estados Unidos

La empresa Moderna solicitó el genoma del virus a mediados de enero, logró crear un proyecto de vacuna a mediados de febrero, probarla en macacos en marzo y comenzar las pruebas en humanos en mayo.

El antígeno que ha funcionado en 45 voluntarios, de los que ocho desarrollaron antígenos específicos contra el coronavirus, se denomina mRNA-1273 y se caracteriza por proteger también frente a otros virus comunes. Dado el éxito obtenido, el gobierno de España ha invitado a este laboratorio a que realice nuevas pruebas ya en nuestro país.

Un segundo proyecto de la farmacéutica Pfizer en colaboración con BioNTech, Fosun y Pharma, recibe el nombre de 3LNP-mRNAs y usa al antedicho virus, y al que produjo el SARS, para realizar una vacuna que cree anticuerpos concretos contra esta peligrosa amenaza.

El tercer proyecto de vacuna estadounidense se encuentra en fase dos y ha sido creado por Inovio Pharmaceuticals. Se compone de ADN plasmídico procedente de un tratamiento de electrocorporación. Los resultados son bastante esperanzadores.

Reino Unido

La Universidad de Oxford, con el apoyo de Bill Gates, firmaba a finales de abril un acuerdo para poder comercializar su vacuna en septiembre. Su proyecto, denominado hAdOx1 nCoV-19, se probó en humanos a principios de abril, pero, de momento, no se conocen los resultados.

Además, la empresa ha reconocido que tendrá que usar a voluntarios sanos que quieran ser contagiados, ya que el virus está desapareciendo a enorme rapidez del país. Será en septiembre, y con 1100 personas como voluntarias, cuando se siga con el desarrollo de una idea que fue la primera en surgir y que no parece tener visos de convertirse en una realidad eficaz antes de un año.

Australia

Bajo la denominación NVX-CoV2373 comenzaba, en el mes de mayo, la prueba de esta vacuna en Melbourne con 130 voluntarios y posteriormente en Brisbane. Se eligió a personas con edades comprendidas entre los 18 y los 59 años. Es la primera prueba de este tipo que se realiza en el hemisferio sur y está apoyada por Novavax, una empresa de capital estadounidense.

La compañía también comenzó su proyecto a mediados de enero e indica que todos los procesos necesarios para su creación se han acelerado todo lo posible. Lo habitual es que una vacuna tarde unos diez años en desarrollarse. Este proyecto se caracteriza por no incluir el virus por lo que el objetivo final es fortalecer el sistema inmunitario para evitar el contagio. Sus similitudes con la propuesta de Moderna, y sus prometedores resultados, la colocan en cabeza en esta incesante búsqueda contrarreloj.

Una carrera con la meta cada vez más cerca

Aparte de las mencionadas, en la prensa podrás leer que hay cientos de vacunas en desarrollo, pero no hay constancia científica de esta información. Es más, Suecia, Japón e Italia (cuya primera prueba en animales fue acertada) han desechado sus ideas al constatar que las empresas arriba mencionadas disponen de más medios para crear y producir la vacuna perfecta.

Con seis proyectos en marcha, es más que probable que el resultado final esté más cerca que nunca y que se abogue por la creación de una vacuna que estimule las defensas. Apostar por la alternativa de inocular una cepa del virus e ir renovando la vacuna anualmente no parece ser la opción preferida casi por ningún gobierno del mundo.

La vacuna contra COVID-19 se convertirá en un seguro de salud por lo que todo parece indicar que pronto tendremos buenas noticias.  Esperemos que los laboratorios arriba mencionados consigan sus loables objetivos y que las pruebas en humanos sigan avanzando hasta poder encontrar la solución definitiva para combatir un virus que ha cambiado la vida de millones de personas en todo el planeta.

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