Introducción

Cuando en un diagnóstico médico, el profesional nos indica que tenemos las transaminasas altas, normalmente y de manera automática solemos pensar en una afectación del hígado. La ingesta de fármacos o alcohol y una dieta rica en grasas son algunos de los hábitos que pueden ocasionar estos valores en las transaminasas.

¿Qué son las transaminasas?

Son unas enzimas que encontramos en el interior de algunos órganos como, por ejemplo, el corazón, el hígado o algunos músculos que tienen una función metabólica en el cuerpo. Si están altas es un síntoma de que el hígado está sufriendo un proceso inflamatorio, por lo que será necesario esclarecer las enfermedades y el tratamiento posible.

Para detectarlas, es necesario realizar una analítica bioquímica, ya que no cursan con ningún tipo de síntoma o signo.

Desarrollo

Tipos de transaminasas

Existen dos tipos, el GOT o glutamato oxalacetato, que está presente en los riñones, músculos o corazón y el GPT o glutamato piruvato, que está presente en el hígado.

El consumo de alcohol en cantidades elevadas puede afectar a su nivel normal, porque este destruye las células hepáticas y, como consecuencia, se liberan estas enzimas a la sangre.

Otros de los motivos por los que podemos tener niveles altos es el consumo de fármacos que puedan originar una hepatitis tóxica o si tenemos una dieta rica en grasa. En cuanto al consumo de fármacos, también debemos reseñar que tiene un factor genético añadido: en función de las características de cada individuo podría producirse incluso con dosis normales. Los medicamentos que predisponen esta situación son los antiinflamatorios y los antibióticos.

Relación entre estas enzimas y la salud

Un proceso inflamatorio en el hígado que derive en niveles altos de estas enzimas puede originarse por distintas causas como, por ejemplo, enfermedades autoinmunes, infecciones, una enfermedad isquémica, consumo de medicamentos tóxicos (como los que ya hemos citado), algunos virus o por la acumulación de un exceso de grasa en este órgano.

La función principal de estas enzimas es la de coadyuvar en la producción de distintos aminoácidos. Desde un punto de vista médico, es necesario que los laboratorios de análisis indiquen con claridad este valor en los informes posteriores.

Tal y como hemos definido, las transaminasas altas se pueden deber también a una enfermedad reumática o isquémica, que se detectará en un examen de laboratorio. Pero, de la misma forma, algunas enfermedades hepáticas pueden darse sin que se aprecie un aumento considerable de estas enzimas.

¿Cuál es el significado de las transaminasas altas?

Cuando los valores de Alanina Transaminasa (ALT) y Aspartato Transaminasa (AST) son altos en las analíticas, es cuando el facultativo habla de transaminasas altas y de posible daño hepático.

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo, de hecho, ahí se descomponen y sintetizan los aminoácidos. Así mismo, permite que se almacene la energía.

Cuando tenemos daño hepático, la membrana de los hepatocitos o células del hígado se vuelve más permeable. Esto quiere decir que las enzimas pueden «fugarse» e instalarse en la sangre. Por este motivo, solemos decir que, si los valores de estas enzimas son muy altos, es un signo claro de que hay un problema en el hígado.

¿Por qué se elevan y cuáles son las causas?

Ya hemos citado numerosos factores que pueden derivar en una analítica alta, pero también debemos tener en cuenta que un simple proceso gripal hace que estas enzimas presenten valores aumentados. Tan solo hay que saber que, en este caso concreto, los niveles estarán aumentados de forma transitoria.

Causas de la elevación de transaminasas

Las causas principales de estos valores son:

- Mononucleosis infecciosa. Es una enfermedad causada por el virus de Epstein-Barr (VEB) y que corresponde a la familia herpesviridae.

- Hepatitis C o B. Pueden ser causadas por un virus y se suelen volver crónicas.

- Hemocromatosis. Es la excesiva acumulación de hierro en el organismo.

- Esteatosis hepática. Más conocida como hígado graso. Significa que en el hígado hay acumulada una gran cantidad de triglicéridos.

- Alcoholismo y medicamentos con efectos tóxicos.

- También se puede hablar de otros factores tales como cálculos en la vesícula, citomegalovirus, infarto de miocardio, enfermedades sistémicas o del páncreas, la enfermedad de Wilson o una anemia hemolítca.

Tratamiento más indicado

A estas alturas, ya sabemos que estos niveles están precedidos por una enfermedad o factor externo asociado a nuestro estilo de vida.

Si es consecuencia de una enfermedad, debemos reducir el nivel de las enzimas de manera progresiva, pero si es consecuencia del estilo de vida será necesario establecer una serie de pautas muy concretas.

Enfermedades relacionadas con el aumento de transaminasas

Determinaremos los niveles de transaminasas con una analítica sanguínea rutinaria. Estos valores no indicarán un claro diagnóstico sobre una enfermedad concreta, sino que son un indicio o síntoma de una patología hepática.

Los valores de GPT y GOT suelen ser, en mujeres, de 7 a 35 Unidades Internacionales por Litro y en hombres de 10 a 40 UI/Litro. En estos casos, lo mejor es que acudamos a un especialista para que pueda determinar la causa exacta y nos indique el tratamiento más apropiado.

Las enfermedades que suelen provocar estos altos niveles de enzimas en sangre son: el hígado graso, una anemia hemolítica, enfermedad en el páncreas, hepatitis B o C, hepatitis tóxica o cirrosis.

Pautas para bajar los niveles

Tener las transaminasas altas puede ser un signo claro de enfermedad, por lo tanto, además de seguir un tratamiento médico, será necesario llevar a cabo unas nuevas rutinas y hábitos alimenticios para poder estabilizar los niveles cuanto antes.

- Dieta equilibrada. Evitando los excesos de sal, azúcares, alimentos grasos y procesados.

- Aumentar el consumo de frutas y verduras.

- Evitar el consumo de bebidas alcohólicas o hacerlo con moderación.

- Cocinar los alimentos al horno, plancha, vapor o hervidos, para que sean más saludables.

- Realizar una actividad física moderada de manera regular.

- Mantenernos bien hidratados, bebiendo agua con regularidad, para así ayudar al hígado a eliminar las grasas.

- En caso de que la inflamación del hígado se produzca por algún medicamento, será necesario sustituirlo por otro que no produzca un efecto secundario como este.

- Evitar la obesidad.

Conclusión

Si seguimos todas estas pautas y recomendaciones, conseguiremos mantener nuestras transaminasas en niveles normales.

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