Introducción

La sangre en nuestro cuerpo es transportada a sus diferentes partes a través de las arterias, que se encargan de llevar la sangre oxigenada desde el corazón. De esta forma, las células serán capaces de realizar todas sus funciones para que nuestro organismo trabaje como una máquina perfectamente engrasada.

¿Por qué se produce la arterioesclerosis?

Las paredes de las arterias están formadas por un material duro pero a la vez elástico que permite un mayor impulso de todo el torrente sanguíneo que por ellas fluye. El problema aparece cuando estas paredes se llenan de grasa, colesterol y otro tipo de lípidos que van haciendo que la propia pared se debilite, además de disminuir el espacio por el que puede fluir la sangre en nuestro organismo.

El aparato circulatorio va perdiendo elasticidad con la sucesiva acumulación de colesterol en sus vasos. Además, el hecho de que las placas de grasa se vayan fijando en las arterias, hace que cuando vuelva a pasar por la zona afectada una molécula con contenido lipídico tenga una mayor tendencia a fijarse en esa zona en concreto, empeorando todavía más la situación de ateroesclerosis. Por eso, es una enfermedad que cuando comienza su silente desarrollo, tiene tendencia a hacerlo bastante rápido.

Las causas de la ateroesclerosis

Son muchas las causas que favorecen la formación de las placas ateroescleróticas. Algunas forman parte inherente de la propia persona y de su predisposición a padecer esta patología. Otras en cambio son factores de riesgo a los que la persona se ha ido exponiendo durante su vida. Es en este último caso donde debemos actuar.

Las factores de riesgo para el desarrollo de ateroesclerosis son los siguientes.

La edad

La edad es uno de los principales factores de riesgo, ya que con el paso del tiempo todas las personas sufren un endurecimiento de sus arterias que acaba por predisponer a la acumulación de material lípido en las mismas.

Sexo masculino

Las mujeres que todavía ovulan y se encuentran bajo los efectos protectores de los estrógenos tienen una menor probabilidad de sufrir cualquier tipo de evento relacionado con la formación de placas ateromatosas.

Obesidad

La obesidad es un factor de riesgo muy destacado, no solo para esta patología sino también para muchas otras. Además, al ser una causa modificable es algo que tenemos que intentar combatir.

Antecedentes familiares

El hecho de que algún familiar de un grado cercano haya sufrido algún tipo de evento cardiovascular predispone su aparición.

El estrés

Si vivimos bajo un gran estrés, la producción de diferentes hormonas relacionadas con el mismo aumentan (cortisol, adrenalina, noradrenalina...). Todas ellas influyen negativamente sobre la arterioesclerosis, ya que aumentan el riesgo cardiovascular.

Vida sedentaria

Hay numerosos estudios que han demostrado los numerosos efectos beneficiosos de la práctica de deporte regular durante al menos media hora al día. Hacerlo disminuye las posibilidades de sufrir un evento cardiovascular y también reduce la formación de placas ateromatosas en las arterias.

Los síntomas de la arterioesclerosis

El principal problema de la arterioesclerosis es que es una enfermedad muy frecuente pero silente, es decir, que solo se manifiesta una vez se produce el evento cardiovascular adverso.

Las personas que tienen sus arterias taponadas no tienen síntoma alguno hasta que la obstrucción es lo suficientemente grave como para llegar a producir una obstrucción del flujo distal de sangre.

En el momento en el que una arteria se obstruye, suele aparecer un fuerte dolor en la zona que estaba irrigada por la misma.

Enfermedades que producen las placas ateroescleróticas

Las enfermedades y tratamiento de la ateroesclerosis son muchas, pero hoy en día existen medios para ponerles remedio o al menos paliar sus consecuencias.

Infarto de miocardio

Una obstrucción muy frecuente y también muy conocida es la de los vasos que irrigan la pared del corazón, o lo que es lo mismo, un infarto de miocardio. En este caso, los síntomas pueden ir desde una dificultad para respirar, fuerte opresión torácica y dolor irradiado al brazo izquierdo. 

Estenosis carotídea

La estenosis carotídea u obstrucción de la arteria carótida se produce cuando una placa disminuye el flujo en esta arteria, que es la encargada de llevar la sangre al cerebro.

La obstrucción también se puede llegar a producir en una zona más distal a la arteria carótida pero obstruyendo también una arteria encargada de dar irrigación a alguna estructura nerviosa.

De esta forma, disminuye el flujo de sangre que llega al cerebro pudiéndose llegar a producir infartos cerebrales o ictus que necrosen diversos territorios de nuestro sistema nervioso central.

Tratamiento de las enfermedades producidas por la arterioesclerosis

Antes de comentar las distintas opciones de tratamiento, debemos destacar el hecho de que lo más importante es la prevención primaria, es decir, intentar disminuir los factores de riesgo que pueden desembocar en la aparición de evento cardiovascular adverso.

En el caso de que este ya haya sucedido, las opciones son:

Modificación de hábitos incorrectos

Es un primer paso básico. Es muy importante dejar de fumar, controlar las cifras de colesterol, practicar más ejercicio...

Administración de medicación anticoagulante o antiagregante

Los anticoagulantes y antiagregantes se encargan de conseguir que la sangre sea menos espesa, dificultando así la producción de trombos que puedan ocluir la circulación.

El problema de esta medicación es que también facilita el riesgo de sangrados.

Control de la tensión arterial

Los fármacos hipotensores son una buena estrategia de prevención secundaria para disminuir las posibilidades de que se vuelva a producir un evento adverso.

Tratamientos endovasculares

La angioplastia es una técnica que consigue abrir las arterias taponadas y aumentar el flujo de sangre que circula por las mismas.

Otra opción es el bypass arterial, que crea una especie de puente entre los vasos para que el territorio que había quedado sin irrigación comience a recibirlo a través de otro vaso.

Conclusión

La prevención de la arterioesclerosis debe ser abordada a todos los niveles. Es necesario desde cuidar la dieta y los hábitos hasta el seguimiento por parte de un seguro médico que realice un adecuado seguimiento de la patología.

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