Introducción

La parálisis cerebral es un cuadro psicomotor que se presenta a consecuencia de un evento agudo durante la vida intrauterina o en los primeros 3 años de vida. Su incidencia es de 2 por cada 1000 nacimientos en los países industrializados.

El órgano afectado es el cerebro, lo que impide el correcto desarrollo del niño. Es una enfermedad no progresiva y permanente, para la cual no conocemos la cura, aunque hay terapias que son muy útiles para mejorar algunos aspectos motores, sensoriales o psicológicos.

Podemos clasificarla en varios tipos según el conjunto de síntomas o la gravedad de los mismos. El evento que la causa está relacionado con la vida intrauterina, con el momento del nacimiento o con patologías que se presentan en los primeros años de vida. Contar con un seguro médico en estos casos es una manera de enfrentar con más tranquilidad estas enfermedades y su tratamiento.

¿Qué es la parálisis cerebral?

La lesión causada en el cerebro dificulta el desarrollo y la correcta función de ciertos grupos musculares, en diferentes localizaciones y en diversos grados. Ello es consecuencia directa de la naturaleza y extensión del daño en el encéfalo y, por ello, no hay dos pacientes con los mismos síntomas.

Causas

Las lesiones que pueden sufrirse son de diversa índole, y el grado en que se producen varía también. Pero el denominador común que encontramos es que impiden la adecuada maduración del sistema nervioso.

1. Etapa prenatal

Los eventos que hemos observado como causa de la enfermedad en este período generan aproximadamente un tercio de los casos. Entre ellos están el déficit de oxígeno del feto, la diabetes o la rubéola maternas, la toxemia, las radiaciones y la incompatibilidad rH.

2. Período perinatal

En este momento se producen más de la mitad de los casos de parálisis cerebral. Entre las causas están el uso de fórceps, la prematuridad, los partos múltiples y la hipoxia fetal.

3. Primeros años

El porcentaje de casos es de aproximadamente el 10 % en esta etapa. Juegan un importante papel causal la deshidratación, la desnutrición, los traumatismos craneoencefálicos y diversas infecciones.

Síntomas

El cuadro clínico de los pacientes con parálisis cerebral incluye síntomas de la esfera cognitiva, motora y sensorial. Estos pueden aparecer combinados en diversas proporciones.

1. En el área motora observamos parálisis o debilidad muscular de uno o varios miembros, que pueden ser dos del mismo lado e incluir la mitad de la cara (hemiplejia), los dos inferiores (paraplejia), un solo miembro (monoplejia) o los cuatro (cuadriplejia).

2. Hay afectación de la postura y del tono muscular, que puede ser flácido o espástico con exageración de los reflejos. Suelen ser muy frecuentes los cuadros espásticos, que dificultan la utilización de los miembros y deforman las articulaciones.

3. Existe alteración de la coordinación y el equilibrio por lesiones en el cerebelo. La marcha se nos presenta inestable o, a causa de los trastornos del equilibrio y de la parálisis de los miembros, puede ser muy difícil.

4. Aparecen acciones involuntarias como temblores y movimientos ondulantes y lentos. También se presentan contorsiones, gestos y muecas incontrolables.

5. En el área oral, la debilidad muscular de los bucofonadores afecta el habla, la deglución, la succión y la masticación, produciendo una deficiencia o retardo en el desarrollo de estas funciones. El niño tiene dificultad para tragar y babea excesivamente.

6. Entre los órganos sensoriales pueden afectarse la audición y la visión, presentándose una percepción distorsionada. La debilidad muscular impide el enfoque en la visión. Puede haber sordera o ceguera.

7. Con frecuencia existen convulsiones, discapacidad intelectual, enfermedades psiquiátricas, retardo del crecimiento, falta de control de esfínteres y pubertad precoz.

Tratamiento

Los avances en muchas áreas de la medicina nos han facilitado que los casos de parálisis cerebral evolucionen de manera más favorable. Las diferentes terapias van enfocadas a mejorar deficiencias concretas según sea la clasificación de la enfermedad.

Clasificación

La discapacidad funcional que observamos en cada caso particular permite clasificarlos, lo que es una guía para decidir las terapias.

1. Clase uno: no hay limitación en la actividad, por lo que no se requiere tratamiento.

2. Clase dos: son los casos donde la limitación es de leve a moderada. Estos pacientes necesitan tratamientos y asistencia mínimos.

3. Clase tres: la limitación que observamos es de moderada a alta. El paciente require asistencia, terapias en servicios diseñados para tratar la enfermedad y uso de aparatos.

4. Clase cuatro: son los pacientes que no tienen capacidad para desarrollar ninguna actividad; deben ser institucionalizados para su tratamiento.

Terapias

Los tratamientos de que disponemos actualmente están orientados a mejorar la evolución y el pronóstico. Se centran en el desarrollo cognitivo, las relaciones sociales, la comunicación y las funciones motoras, para lograr una mejor calidad de vida y la inserción en el entorno.

1. Enfoque conservador

Se basa en técnicas destinadas a mejorar los aspectos propioceptivos y neuromusculares. Se utiliza la estimulación temprana, la adaptación al uso de aparatos y dispositivos y la fisioterapia. Para ello, se requiere la participación del grupo familiar.

Dependiendo de las necesidades de cada paciente, puede recibir beneficios de la logopedia, la fisioterapia o la terapia ocupacional. En el área psicológica, un psicólogo o psiquiatra puede ayudar tanto a la familia como al paciente a afrontar la enfermedad.

Un terpeuta del desarrollo es el profesional indicado para adecuar la conducta y la relación con el entorno según la edad del paciente. El docente de educación especial identifica y trata los déficits del aprendizaje.

2. Tratamiento farmacológico

Los medicamentos pueden utilizarse para disminuir los temblores y para tratar las convulsiones. La toxina botulínica tipo A ha demostrado ser útil para tratar la espasticidad y mejorar así la función motora. Con el uso de este fármaco se logra evitar las cirugías ortopédicas que se requieren con frecuencia para mejorar la función articular que está limitada por los espasmos musculares.

3. Cirugía

La cirugía va destinada a recuperar la función de las articulaciones mediante la intervención sobre los tendones. Esto puede hacerse con cirugía abierta, lo que implica una recuperación larga e inmovilización. Con cierta técnicas percutáneas pueden hacerse intervenciones menos invasivas y graduales.

Conclusión

Como hemos visto, la parálisis cerebral es una enfermedad compleja que afecta muchos aspectos de la vida personal y familiar. Por ello requiere un manejo multidisciplinario y permanente.

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