Las vegetaciones se solían operar con asiduidad no hace demasiados años, pero en la actualidad es más habitual adoptar otro tipo de medidas. Analizamos en qué consisten, cuáles son los síntomas y cuándo es necesaria su extirpación.

¿Qué son los adenoides? ¿Cuáles son sus síntomas?

Una masa carnosa que se encuentra en la parte posterior de las fosas nasales. Son una pieza fundamental del denominado anillo de Waldeyer que también pasa por las amígdalas, la boca y la nariz.

Su función es la de hacer de barrera natural frente a los posibles patógenos que pueden infectar a un bebé. Hasta los ocho años no dejan de crecer, pero a partir de esa edad reducen su tamaño progresivamente hasta su completa desaparición.

Aunque son benignas, es importante que sepas que su exposición continuada a todo tipo de bacterias puede provocar su inflamación. La misma, produce síntomas como:

· Un exceso de mucosidad.

· Dificultades respiratorias.

· Insomnio.

· Apnea.

· Otitis continuadas y cada vez de mayor gravedad. Suelen supurar y alterar la capacidad auditiva del niño.

La hipertrofia de los adenoides tras los cinco años altera la calidad de vida del niño o de la niña. La visita al especialista es imprescindible para obtener el mejor diagnóstico posible.

Diagnóstico y tratamiento

El otorrinolaringólogo es el encargado de comprobar cuál es el estado real de los adenoides. Como se ha indicado, lo habitual hace algunos años era su extirpación, pero en la actualidad se realizan diversas pruebas diagnósticas para evitar este extremo.

Una de las que mejores resultados ofrece es la nasofaringoscopia. Un fino cable lleva en uno de sus extremos una cámara de pequeñas dimensiones que permite ver el estado real de los adenoides que, por cierto, no se ven a simple vista al estar tapados por el paladar blando.

Si la hipertrofia es excesiva, se suelen realizar pruebas radiológicas complementarias. En no pocas ocasiones, se llevan a cabo estudios del sueño para comprobar la gravedad de las apneas y decidir al respecto.

¿En qué consiste una adenoidectomía?

De comprobarse que el niño, o la niña, tiene que respirar por la boca y presenta problemas de sueño, es habitual proceder a la cirugía. Las características de esta operación son las siguientes:

· Se lleva a cabo bajo anestesia general.

· El paciente puede volver a su casa el mismo día tras comprobarse que se ha recuperado bien de la anestesia.

· La duración de la intervención es de unos 30 minutos según el caso.

· El tiempo total de estancia en el hospital puede rondar las cinco horas.

Durante la recuperación, observarás que tu hijo no quiere comer nada demasiado sólido al experimentar dolor de garganta. Te recomendamos que elijas alimentos blandos como el huevo que puedes preparar de diversas formas. Igualmente, el arroz, la pasta, los helados, los polos, el agua y los lácteos (una vez pasadas las primeras 24 horas) son las alternativas más recomendables para amoldar la dieta a las necesidades del paciente.

Se aconseja evitar los refrescos, la comida rápida, los platos demasiado calientes y las grasas en general. Progresivamente, notarás que va solicitando sus platos favoritos pasados unos tres o cuatro días desde la intervención quirúrgica.

Será el especialista el que te confirme que todo ha ido bien. Debes saber que es habitual constatar que cambia la voz de la persona operada, dejando atrás el característico tono grave y la pronunciación nasal. Igualmente, observarás cambios a mejor en el ciclo de sueño y menor necesidad de beber agua continuamente para hidratarse debido a la sequedad que le provocaba el respirar siempre por la boca.

Si bien antes se operaba por defecto, en este siglo se prefiere apostar por esta solución en casos de hipertrofia severa acompañada de los síntomas explicados en el apartado anterior. En no pocas ocasiones, los mismos pueden dejar secuelas de por vida.

En caso contrario, el especialista apostará por tratamientos de otra índole para evitar pasar por el quirófano, los más habituales son:

· Proponer el lavado con suero fisiológico de la nariz con el objetivo de evitar infecciones.
· Revisar periódicamente los oídos para controlar las posibles infecciones.

· Indicarles a los padres que eviten fumar delante de sus hijos. Ser fumador pasivo incide, de manera directa, en la irritación de las mucosas nasales.

· Realizar recomendaciones diversas destinadas a evitar la exposición de los niños a ambientes poco adecuados.

A pesar de lo anterior, es necesario que le prestes la atención necesaria a tus pequeños para observar si pueden padecer una inflamación de adenoides. Solo la revisión médica puede ayudarte a evitar una complicación imprevisible del diagnóstico.

Si has contratado un buen seguro de salud, consulta el cuadro médico disponible y pide tu cita con el especialista. Solo así lograrás que las vegetaciones no se conviertan en un grave problema para tus hijos.

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