Confiar en un osteópata para paliar los síntomas de diversas enfermedades es una tendencia cada vez más popular. Sin embargo, no siempre se conocen con exactitud cuáles son las características del trabajo de este profesional y cómo puede ayudar a un paciente. En los siguientes apartados abordamos estos conceptos y ofrecemos toda la información que debería conocerse sobre la osteopatía.

¿Qué es un osteópata?

Es el profesional encargado de detectar cuándo se produce una disfunción en alguno de los tejidos corporales. Para detectar las posibles anomalías, utiliza sus manos y va moviendo las articulaciones lentamente. Su formación se basa en la anatomía, por lo que su conocimiento de cómo debe ser cada parte del cuerpo es fundamental para poder hacer un diagnóstico.

Igualmente, ha de tener conocimientos de otras disciplinas complementarias como la patología, la neuroanatomía o la biomecánica. Solo así tendrá la capacidad no solo de detectar dónde está el problema, sino también de identificar a qué enfermedad pertenece ese síntoma. Su tratamiento, como se verá en un apartado posterior, nunca buscará eliminar el síntoma, más bien apostará por encontrar su origen para erradicarlo.

Otra de las parcelas fundamentales de su trabajo es conocer el estado emocional del paciente. Con toda la información anterior, procede al diagnóstico y decide cuál va a ser el tratamiento más idóneo para ese caso particular.

¿Cómo funciona un tratamiento de osteopatía?

El tratamiento osteopático es el resultado de una serie de pruebas diagnósticas destinadas a recopilar la siguiente información del paciente:

· Su anamnesis (historial médico).

· La educación postural.

· El estado de los tejidos de su organismo gracias a la palpación.

· Conocer cómo se comporta la musculatura cuando está en reposo o en movimiento.

· El estado del sistema nervioso.

· La comprobación, mediante las pruebas radiológicas que aporte el paciente, real de los distintos motivos que han provocado su lesión o su dolencia.

Tras confirmar el diagnóstico, tiene a su alcance la posibilidad de utilizar las técnicas que ahora explicaremos.

Estructurales

Son una combinación de técnicas thrust (movimientos de poco recorrido, pero a gran velocidad) y técnicas rítmicas para el tratamiento de tejidos blandos (que evitan los traumatismos y hacen más sencilla la recuperación del paciente y consisten en estiramientos, masajes, etcétera).

Funcionales

Son las encargadas de la relajación muscular y evitar la tensión miofascial. Se aplican sobre los huesos, los músculos, el cráneo y las vísceras.

Lo habitual es que el profesional combine las dos opciones para lograr un resultado más completo. Entre las disciplinas complementarias a estas técnicas se encuentran la reflexología, la quiropráctica y la digitopresión.

El objetivo final es siempre conseguir que el paciente salga de la consulta sin molestias y que, progresivamente, consiga una mejora de la calidad de vida tan recomendable como imprescindible.

Enfermedades que trata un osteópata

Este apartado es uno de los más complicados y polémicos para desarrollar. La confluencia de distintos campos de la Medicina en un único profesional siempre genera una interesante división de opiniones.

Neurólogos, traumatólogos, reumatólogos, fisioterapeutas y demás profesionales consideran la labor del osteópata casi como un ejemplo de intrusismo, pero no es así, ya que, como hemos explicado, este profesional adquiere conocimientos específicos de diversas disciplinas para poder llevar a cabo la mejora de las siguientes enfermedades y dolencias:

· Lesiones provocadas por la práctica deportiva. Hablamos de esguinces, torceduras, calambres, contracturas, tendinitis y similares.

· Traumatismos. Especialmente los provocados por accidentes como el latigazo cervical, caídas desde cierta altura e incidentes relacionados.

· Dolores y anomalías de la espalda. Su trabajo tiene la capacidad de aliviar la dorsalgia, la cervicalgia, la cefalea, la lumbalgia, el dolor provocado por las hernias discales, la escoliosis, la artrosis, la tortícolis y afecciones que afecten directamente a la musculatura de la espalda o a áreas próximas como la del nervio ciático. También es eficaz para las cruralgias y las cervicobraquialgias. La columna vertebral se concibe como un eje de energía que hay que liberar para que llegue a todo el organismo, y su estimulación directa provoca la mejora progresiva de las dolencias arriba descritas.

· Dolores de cabeza. Cefaleas, migrañas, síntomas de fibromialgia o dolor generalizado.

· Enfermedades digestivas como el síndrome del colon irritable, la enfermedad de Crohn, las hernias de hiato, el estreñimiento o las úlceras.

· Síntomas relacionados con vértigo, tinitus y acúfenos.

· Ayuda para preparar el organismo para el parto y lo recupera tras el mismo.

· Ansiedad, estrés, fatiga y cansancio crónicos, trastornos de déficit de atención, etcétera.

· Dolencias oftalmológicas y del oído interno (otitis), rinitis, sinusitis y afecciones del hueso de la mandíbula, como la oclusión mandibular o el bruxismo.

· Enfermedades pediátricas. Insomnio, cólico del lactante, exceso de llanto, escoliosis en el cráneo, plagiocefalia y problemas de atención.

Un profesional que mejora la calidad de vida del paciente

Como hemos expuesto, los campos de actuación de un osteópata son tan variados como interesantes para poder abordar el tratamiento de diversas enfermedades. La combinación de su formación con su experiencia profesional suele generar un óptimo resultado que se convierte en el mejor complemento posible al tratamiento médico que tenga recetado el paciente.

Considerar que este profesional es un simple masajista centrado en la mejora de los síntomas de algunas dolencias musculares sigue siendo uno de los errores más habituales. Esta forma de pensar evita que muchas personas que podrían tener una calidad de vida mucho mayor se resignen a mantener reposo absoluto o a tomar analgésicos para comprobar si sus efectos le permiten superar sus dolencias.

Contar con un profesional experimentado que tenga la capacidad necesaria de leer el cuerpo de su paciente no deja de ser una forma de apostar por una vía eficaz para superar los síntomas de las enfermedades ya comentadas.

Así, el osteópata se puede convertir en ese último recurso que muchos pacientes tienen para volver a tener una vida mucho más llevadera y sin dolor.

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