Cuidar de la flora intestinal forma parte de la promoción de hábitos saludables. Si cuidamos nuestra alimentación, fomentamos el bienestar corporal. De hecho, el equilibrio que existe entre la microbiota intestinal y la salud general está más que demostrado. En este sentido, hay una gran cantidad de alimentos que son muy beneficiosos para mantener la salud intestinal. Estos suelen tener entre sus componentes los microorganismos que componen la flora sana. Sin embargo, podemos desconocer sus funciones concretas y su importancia en nuestro estado de salud.

¿Qué es la flora intestinal?

Se puede definir como el conjunto de microorganismos que están vivos en nuestro tubo digestivo en relación de simbiosis, es decir, de ayuda mutua. Este ecosistema microbiano incluye a muchas especies diferentes. De estas, unas son permanentes y otras van cambiando a lo largo del tiempo.

La función de la flora de nuestro intestino que habitualmente se conoce es la de ayudar a realizar la digestión, pero no es la única. Para absorber muchos nutrientes de forma adecuada, la microbiota es fundamental. Otras funciones esenciales son:

- Regula la inmunidad y la inflamación en nuestro cuerpo.

- Es necesaria para nuestro adecuado desarrollo desde la infancia.

- Produce enzimas que transforman moléculas grandes, como los polisacáridos complejos que no podemos absorber, en moléculas más pequeñas (monosacáridos y ácidos grasos). El calcio, el hierro o el magnesio son buenos ejemplos.

- La flora del intestino tiene la capacidad de regular ciertos genes que afectan al uso de las células de grasa o adipocitos de nuestro cuerpo.

- Es una barrera intestinal contra las infecciones e impide el crecimiento de bacterias dañinas.

- Ayuda a que nuestro organismo recubra de la cantidad adecuada de células internas nuestras cavidades, órganos huecos y diferentes tejidos.

En definitiva, la flora de nuestro intestino ha evolucionado con nosotros durante miles de años, por lo que nuestro funcionamiento normal digestivo e inmunológico depende en gran medida de ella.

Causas de un incorrecto funcionamiento de la microbiota intestinal

Como podrá intuirse, nuestra dieta influye en las características de la flora. Sin embargo, también el factor genético está presente, de forma que se facilita el predominio de unos microorganismos frente a otros. De hecho, existen estudios que indican que la microflora puede variar en tan solo un día de cambio de dieta.

Un dato curioso es que los seres humanos nacemos sin microbiota, pero, justo al nacer, el tracto intestinal es colonizado rápidamente. La dieta del recién nacido, lactancia materna o artificial, influye también en el grupo de microorganismos que florecen.

Las causas habituales de padecer alteraciones y desequilibrio de la flora son el estrés crónico, fumar, beber alcohol en exceso, tomar laxantes habitualmente o el uso de ciertos medicamentos (por ejemplo, antibióticos). También una dieta basada en azúcares refinados, grasas saturadas y alimentos precocinados puede empeorar la salud intestinal.

Una infección o un cambio de dieta pueden alterar el equilibrio correcto, por tanto, es importante que conozcamos las señales de alarma. Algunos de los siguientes síntomas indican que nuestra flora puede estar dañada:

- Presentar una lengua blanca.

- Estreñimiento.

- Tener diarrea con frecuencia.

- Sentir hinchazón abdominal.

- Presentar intolerancias alimentarias.

- Padecer síndrome de colon irritable.

- Sentir dolores frecuentes en las articulaciones.

- Presentar gases, eructos o flatulencias frecuentes.

- Sufrir infecciones intestinales.

- Percibir un olor muy desagradable en las heces.

- Problemas digestivos constantes (malas digestiones, pesadez...).

- Cólicos, dolor abdominal o molestias intestinales.

Debemos controlar la alimentación, ya que este es uno de los factores más eficaces para regular y mantener un correcto funcionamiento de la flora.

Cuidar nuestra flora intestinal: un seguro de salud

Es importante hacerlo de manera natural, sin tener que estar tomando medicamentos. Cuidar de nuestra microbiota es un seguro de salud para nuestro organismo, por lo que recomendamos:

- Cambiar y mejorar los hábitos alimenticios. Para ello, podemos tomar probióticos naturales y complementarlos con alimentos prebióticos.

- Los prebióticos ayudan a que florezcan las bacterias sanas, como lactobacilos o bifidobacterias. Tomar plátanos, alcachofas, trigo integral, tomate, cebollas y puerros ayudará.

- Los probióticos contribuyen a reponer esas bacterias. Los alimentos que los contienen son los productos fermentados, como los yogures y el kéfir.

- Sobre todo, es muy importante que sigamos una dieta equilibrada. Esto incluye frutas y verduras a diario, legumbres y semillas integrales, tubérculos, jengibre y alimentos altos en fibra.

- Es básico realizar ejercicio diariamente para favorecer la salud y mejorar los hábitos a la hora de comer.

- Comer despacio y masticar los alimentos adecuadamente.

- No beber alcohol ni fumar.

- Beber agua en abundancia.

- Aprender a relajarnos.

- Evitar alimentos que nos sientan mal.

- Mantener un peso adecuado.

En definitiva, la flora intestinal es crucial para mantener nuestro estado de salud. La dieta equilibrada y los hábitos de vida saludables son una forma natural de lograr que esta parte esencial de nuestro organismo funcione correctamente. Pero, ante cualquier problema de importancia, recomendamos contar con un seguro de salud y  acudir siempre a la consulta médica.

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