La flora intestinal se ha convertido casi en un término de marketing que se utiliza para vender ciertos productos, pero no todo el mundo conoce, con exactitud, para qué sirve. A continuación, definiremos y expondremos sus características principales así como su relación con tu estado de salud general.

¿Qué es la flora intestinal?

Recibe este nombre el conjunto de microorganismos vivos que se encuentra en tu intestino. Concretamente, se trata de 100 billones de bacterias que se encargan de protegerte de cualquier tipo de agresión externa. Recuerda que tu aparato digestivo apenas está protegido por la piel y la grasa, por lo que se encuentra expuesto continuamente a todo tipo de agresiones.

Como curiosidad, un dato importante es que el peso total de la flora intestinal es de dos kilogramos. Podría afirmarse que funciona como un órgano interno más que destaca por una eficacia muy reseñable, siempre y cuando se tengan en cuenta unos cuidados que describiremos en un apartado posterior.

¿Cuáles son las funciones de las bacterias que forman la flora intestinal?

Principalmente, las tres siguientes:

- Proteger al organismo. Evitan que bacterias patógenas consigan instalarse en el intestino provocando así la aparición de diversas enfermedades.

- Mejorar la absorción de nutrientes. Durante la digestión se lleva a cabo este proceso fundamental. La síntesis de las vitaminas K y B, del calcio o del hierro es básica para el correcto funcionamiento de tu cuerpo. También inciden en el movimiento intestinal.

- Reforzar la eficacia del sistema inmunológico. Estas bacterias ayudan a aumentar la fortaleza del organismo ante la aparición de cualquier enfermedad. Colaboran en la eliminación de virus y bacterias logrando así reducir el número de infecciones.

¿Qué factores terminan alterando la eficacia de estas bacterias?

Parece lógico deducir que los síntomas de una alteración en la flora intestinal están directamente relacionados con la aparición de enfermedades e infecciones. Debes tener en cuenta que los siguientes factores provocan una pérdida de bacterias que puede terminar convirtiéndose en los problemas de salud arriba descritos:

- Una dieta poco recomendable. La falta de fibra, el exceso de carne, azúcar o grasas es letal para la flora intestinal.

- Un tipo de vida no saludable. El sedentarismo, el estrés, la ansiedad, el consumo de sustancias nocivas (alcohol, tabaco o estupefacientes), el insomnio, la alteración en los horarios de sueño y la contaminación afectan directamente a estas bacterias.

- La edad. Las personas de la tercera edad suelen presentar síntomas como el estreñimiento o el aumento en el número de infecciones.

- Enfermedades diversas como la de Crohn o la colitis ulcerosa.

- Tratamientos de radioterapia u operaciones que afecten a la zona.

- Consumo de antibióticos. Es uno de los factores más alarmantes, ya que proviene directamente de una praxis poco recomendable y, lamentablemente, cada vez más extendida. Si sufres de diarrea cuando tomas algún antibiótico, acude rápidamente al médico para que cambie el tratamiento.

- Probar agua o comida en otros países. Viajar es siempre recomendable, pero si lo haces a destinos exóticos, en los que los controles sanitarios brillan por su ausencia, deberías evitar consumir agua del grifo y comer en lugares poco recomendables. Lavarse las manos antes de comer y evitar los alimentos crudos, o cocinados durante poco tiempo, son consejos de enorme eficiencia y utilidad.

Recomendaciones para cuidar tu flora intestinal

Los siguientes consejos te ayudarán a tener una flora intestinal en perfecto estado:

- Come cinco veces al día. Intenta hacerlo siempre a la misma hora, recuerda apostar por opciones saludables y masticar un mínimo de 20 veces cada bocado. El desayuno, una pieza de fruta a media mañana, la comida principal, una merienda ligera y una cena nutritiva son suficientes.

- Aumenta el consumo de alimentos con fibra. El nivel debe llegar a los 20 gramos cada día. La fruta, la verdura, los frutos secos, los cereales y harinas integrales y las legumbres te proporcionarán la cantidad adecuada de fibra vegetal.

- Incluye lácteos en tu dieta. Son de consumo diario. La leche desnatada, los yogures y el queso fresco son idóneos para cuidar tu flora intestinal de forma adecuada.

- Apuesta por el pescado y por carnes magras como el conejo o la de ave. Al vapor, cocidos o a la plancha mucho mejor.

- Bebe, como mínimo, un litro y medio de agua al día. Preferimos recomendarte el agua para que evites otras opciones industriales demasiado azucaradas que puedan alterar tu peso y tu salud digestiva.

- Intenta ir al baño de forma regular. Hacerlo cada día a la misma hora suele ayudar a que tu cuerpo se acostumbre a evacuar de forma correcta.

- Olvídate del sedentarismo. Exceptuando el tiempo de tu jornada laboral, intenta moverte lo máximo posible. Ve andando al trabajo, practica el deporte que prefieras, haz abdominales para fortalecer la zona y aprovecha al máximo tu tiempo libre para evitar el estreñimiento.

- Escoge una vida más sana. Dejar de consumir alcohol y tabaco también repercutirá en tu estado de salud en general. Como mucho, toma una copa de vino al día. El café también debes reducirlo a la misma periodicidad.

- Si lo necesitas, toma suplementos. Los probióticos (microorganismos que restauran la flora intestinal) y los prebióticos (fibra que estimula el crecimiento de la flora) pueden ayudarte a recuperar la funcionalidad de tu flora intestinal.

Debes tener siempre presente que el especialista es tu mejor aliado. Un análisis de tu microbiota (nombre técnico del grupo de bacterias que venimos describiendo) es suficiente para detectar dónde se encuentra el problema y cómo solucionarlo. A buen seguro, siempre recibirás un consejo eficaz para lograr los mejores resultados posibles y para que te sea más fácil protegerte de enfermedades y tratamientos que puedan alterar tu calidad de vida.

El cuidado diario de tu flora intestinal te ayudará a tener una protección mucho más fiable frente a la enfermedad. Con los consejos arriba indicados no tardarás en obtener los resultados más favorables para tu salud. Protege al máximo a este grupo de bacterias y comenzarás a sentirte más fuerte. Es vital contar con un estado de salud que te permita seguir con tu rutina diaria sin demasiados problemas.

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