El temblor esencial

Si bien el Parkinson suele afectar tanto a extremidades superiores como inferiores, el temblor esencial suele incidir más en las superiores, incluso en la cabeza y la cara. Este puede producirse de forma más acentuada en un solo lado del cuerpo, sobre todo al principio de su manifestación. Si bien la enfermedad es benigna, sí que puede llegar a ser una molestia en nuestro día a día.

Características del temblor esencial

Esta patología se caracteriza porque el paciente sufre espasmos de forma esporádica en las extremidades superiores e inferiores, siendo más acentuado en las superiores y en especial en las manos.

Los episodios de esta enfermedad suelen aparecer en ambos lados y con pausas entre ellos. A pesar de ser una enfermedad crónica, no tiene por qué darse durante todo el día, ni tan siquiera todos los días, sino que aparece y desaparece de forma intermitente.

Totalmente benigna, pero en algunos casos incapacitante

Al contrario que con el Parkinson, no sufriremos de ningún problema cognitivo asociado que vaya empeorando, por lo que se cataloga como enfermedad benigna. No obstante, sí que puede impactar negativamente en la vida cotidiana del paciente, dificultándole la realización de algunas tareas sencillas como podría ser atarse los cordones, tomar una taza de café y otro tipo de actividades que requieran de una psicomotricidad fina, como escribir o coser.

Comienzos y otras áreas afectadas

Los temblores suelen empezar de forma gradual e ir poco a poco en aumento, también pueden afectar a la cabeza, párpados, etc. Muchas veces solo es un movimiento constante de la cabeza en forma de "sí-sí" "no-no". También, en estos primeros compases de la enfermedad, podemos observar que los temblores tienden a darse más en un lado del cuerpo que en otro.

Sobre todo, al principio no suele ser excesivamente incómodo y en ocasiones suele empeorar con el estrés. Es por eso que sería bueno evitar las situaciones que puedan generarnos ansiedad para controlar estos temblores con más facilidad.

Podremos observar también como el movimiento puede agravar la sensación de temblor, por ejemplo cuando caminamos. Esto puede llegar a ser muy incomodo y darnos sensación de vértigo o mareo.

La cafeína y los productos estimulantes también pueden incrementar la frecuencia y duración de estos temblores, por lo que también es interesante eliminarlos de nuestra dieta. Por el contrario, el alcohol en dosis moderadas muchas veces palía estos síntomas. Sin embargo, conviene tener cuidado con el abuso de estas sustancias por motivos obvios.

Causas del temblor esencial

No se conocen exactamente cuáles son las causas de esta enfermedad ya que debido a su benignidad y lenta evolución no se han destinado demasiados recursos a su investigación. Lo que sí está claro es que se debe a algún problema en el sistema nervioso del paciente y que en muchas ocasiones responde a una patología genética.

Posiblemente, el origen es una comunicación defectuosa entre los distintos componentes que forman el sistema nervioso del paciente.

Temblor esencial o temblor familiar

Los hijos de padres afectados por esta enfermedad suelen también con el tiempo reproducirla. Es de esta forma como se dedujo en su día su posible componente genético, deducción que se ha podido confirmar posteriormente en distintos ensayos clínicos y pruebas. Es por ello que muchas veces también nos referimos a esta enfermedad como temblor familiar o temblor hereditario.

¿Cuándo aparece?

Estos temblores pueden aparecer entre los cuarenta y los sesenta años, aunque el grupo de mayor riesgo se encuentra a partir de los sesenta y cinco. Es por lo general a partir de esta edad cuando pueden aparecer los  primeros síntomas. Y, aunque de forma aislada, también se han dado casos en niños.

No hay ninguna condición externa o interna en nuestro organismo que desate la aparición de esta enfermedad, al menos que conozcamos hasta la fecha. Si bien como comentábamos, la edad y la genética son dos buenos indicadores de cuándo podría dar la cara dicha enfermedad y si lo hará o no.

Tratamiento

Lo primero que hay que dejar claro es que no existe un tratamiento curativo para este tipo de enfermedad. Por tanto, los tratamientos que podemos llevar acabo solo buscan unos efectos de paliación de los síntomas para hacer la vida del paciente más llevadera.

Además, por lo general, si los pacientes pueden realizar una vida normal y no se sienten excesivamente avergonzados en público de dichos temblores, es incluso desaconsejable seguir un tratamiento. Principalmente, porque a la edad a la que suele surgir esta enfermedad es probable que ya estemos bajo tratamiento para alguna otra patología más grave y conviene no modificar la medicación que ya tomamos. No obstante hay algunos remedios naturales que pueden funcionar también en algunos pacientes.

Fisioterapia y kinesioterapia

Estos tratamientos suelen ir orientados a mejorar el equilibrio y la tonalidad muscular del paciente, así como su coordinación muscular.

Farmacología

Existen también diferentes tratamientos farmacológicos orientados a paliar los síntomas de la enfermedad. Para llevar a cabo dichos tratamientos, conviene acudir a la consulta de nuestro seguro médico o ambulatorio, ya que estas cuando hablamos de estas enfermedades y su tratamiento tenemos siempre que ponernos en manos de profesionales.

Son fármacos los que aquí se necesitan que han de ser regulados en base a las características y antecedentes de los pacientes para intentar minimizar su impacto negativo, a la vez que cosechamos resultados.

Cuándo acudir a nuestro médico

Es cierto que esta enfermedad es benigna, como ya hemos indicado a lo largo del artículo, y sí puede tener un efecto negativo en nuestro día a día, sobre todo a la hora de llevar acabo algunas actividades simples del día a día.

Como conclusión

No todos los temblores son Parkinson, como hemos visto en este artículo, y no todos tienen por qué acarrear un deterioro cognitivo o impedirnos realizar una vida relativamente normal. No obstante, y aunque no haya un tratamiento curativo para dicha enfermedad, no dejemos de acudir a nuestro médico si detectamos alguno de los síntomas mencionados arriba.

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