La diabetes mellitus es el resultado de una serie de trastornos en el metabolismo que afecta al funcionamiento correcto del organismo. Uno de sus síntomas más fácilmente detectables es la hipoglucemia (subida brusca de los niveles de glucosa en la sangre).

Esta enfermedad se divide en tres tipos principales. La de tipo I afecta en torno a un 10 % de los diabéticos y exige la inyección de insulina. La de tipo II, la más extendida, aparece a partir de los 40 años y conlleva la monitorización de los niveles de glucosa en la sangre. La gestacional aparece en las últimas 20 semanas del embarazo y ha de tratarse para proteger la salud de la madre y del feto.

En los tres casos anteriores, la práctica deportiva es un complemento fundamental al tratamiento que se recete por parte del especialista. Se analiza por qué en el siguiente apartado.

¿Cómo ayuda la actividad física a la diabetes?

La ingesta de cualquier alimento supone un aumento de los carbohidratos (energía) en el organismo. Si las calorías no se queman se convierten en grasa (la reserva natural del cuerpo) lo que favorece la aparición del sobrepeso y de la obesidad. Ambas aumentan las alteraciones en los niveles de glucosa en la sangre, por lo que es necesario evitarlas.

La mejor manera de hacerlo es realizar una actividad física siempre acorde con las características del paciente. Por ejemplo, si se trata de diabetes gestacional, es adecuado dar un paseo a un ritmo tranquilo tras la comida principal del día para facilitar el metabolismo y equilibrar la cantidad de glucosa.  Entre otros beneficios, cabría destacar los que ahora se comentan:

· Un progresivo fortalecimiento óseo y muscular.

· La mejora de la salud cardiovascular, reduciendo así la posibilidad de contraer alguna enfermedad coronaria.

· El control de la cantidad de insulina generada por el páncreas. Así resulta más fácil mantener la glucosa al nivel más adecuado.

· El aumento de la energía y de la capacidad para afrontar la rutina diaria.

· La quema de calorías y poder mantenerse en el peso óptimo para las características físicas del paciente.

¿Qué deportes puede practicar quien sea diabético?

Es importante tener en cuenta que hay una serie de deportes específicos para los diabéticos que les ayudan a alcanzar los objetivos arriba descritos en menos tiempo. Entre los más recomendables se encuentran:

· El fútbol. Es un deporte aeróbico que combina distintos tipos de movimiento y que obliga a la persona a estar continuamente activa. Puede jugarse con facilidad y con la intensidad que se desee, por lo que se ajusta, con eficacia, a pacientes de cualquier edad y condición.

· Las carreras de fondo o el footing. Son alternativas idóneas para escoger el ritmo más adecuado en cada momento. Ayudan a fortalecer la musculatura, a quemar calorías y a estimular el metabolismo de manera natural. Al igual que sucede en el caso anterior, se pueden practicar con facilidad.

· La natación. Es uno de los ejercicios aeróbicos más aconsejables, ya que conlleva el movimiento de toda la musculatura, pero sin resistencia. Esto permite poder ejercitarse durante más tiempo y conseguir los mejores efectos sin cansarse demasiado. Es posible practicarlo durante todo el año y es la persona la que elige la intensidad de su entrenamiento.

Son igualmente recomendables todos aquellos deportes que exigen un esfuerzo continuo, pero sin poner la musculatura al límite. Su práctica habitual mejora el riego sanguíneo, el equilibrio de la glucosa (que el cuerpo repartirá hacia los músculos para que sigan teniendo suficiente energía), el aumento del colesterol bueno y una menor necesidad de inyectarse insulina o de tomar la medicación correspondiente.

El deporte como aliado de la dieta

La dieta de una persona diabética ha de ser siempre estricta y consistir en cinco tomas diarias. El deporte ayuda a convertir cada caloría en energía y también a quemar la grasa acumulada. Sin embargo, es importante aclarar que a la hora de practicarlo se deben tener en cuenta estas recomendaciones:

· Es preciso medir la cantidad de glucosa en la sangre antes, durante y después del entrenamiento.

· Es importante ir consumiendo unos 20 gramos de hidratos de carbono durante la actividad física para evitar la hipoglucemia.

· Si se toma insulina, es el médico el que ha de indicar cuál es la cantidad correcta y cuándo hay que hacer uso de ella.

· En caso de ir de viaje, es esencial no olvidar nunca los distintos métodos de medición y llevar un documento donde se indique el tipo de diabetes que se padece.

· Informar a los monitores correspondientes de que se padece diabetes.

· Descansar durante el entrenamiento para reponer fuerzas.

Tras el deporte, hay que evitar siempre los atracones o saltarse la dieta, ya que esta decisión puede provocar hiperglucemia. Se recuerda que el organismo necesita glucosa para seguir funcionando, por lo que si tras la bajada de la misma que genera el ejercicio se apuesta por alguna opción demasiado azucarada, el cuerpo absorberá más rápidamente este ingrediente y provocará un desajuste que, en caso de no controlarse, podría conllevar distintos tipos de consecuencias.

Está claro que hacer deporte es una de las mejores recomendaciones para los diabéticos. Siempre que se sigan los consejos arriba descritos, es posible controlar la enfermedad más fácilmente y no ser tan dependiente de la medicación recetada. Completando la práctica deportiva con una dieta saludable, los resultados son siempre positivos y más que recomendables.

El deporte, un gran complemento para los diabéticos

Como complemento, nada mejor que preguntarle al especialista para que ofrezca los consejos más adecuados al paciente. Todo sea por lograr que la diabetes deje de ser una enfermedad que afecte al día a día de la persona afectada. Con el deporte siempre resulta más sencillo recuperar el estado de salud más indicado para volver a tener una aceptable calidad de vida.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here