Muchas veces escuchamos hablar de la serotonina, pero ¿qué es y por qué se produce? ¿Por qué es tan importante para el mantenimiento de nuestra salud y la correcta regulación de las emociones? Todas las respuestas a estas preguntas y a muchas más las encontrarás en este post.

La serotonina: qué es

La serotonina es un neurotransmisor que produce de manera endógena nuestro cuerpo. Es considerada la responsable de nuestra felicidad y buen estado de ánimo. Los neurotransmisores son las sustancias que se encargan de transmitir diferentes mensajes a través de las células de nuestro sistema nervioso central.

Esta sustancia es producida, como ya hemos dicho, por nuestro propio cuerpo a través de un proceso bioquímico que convierte el triptófano en 5-hidroxitriptófano (o lo que es lo mismo, en serotonina) gracias a la acción de la enzima triptófano hidroxilasa.

Por eso, los niveles de serotonina influirán de manera directa en nuestro estado de ánimo y por ende, en nuestro bienestar.

Unos niveles bajos de serotonina en nuestro cuerpo pueden llevarnos a desarrollar diferentes enfermedades como la depresión, insomnio o dificultad para conciliar y/o mantener un correcto sueño, dolores de cabeza, síntomas de ansiedad, distimia, actitud negativa, fatiga, irritabilidad, cambios repentinos de humor...

En cambio, tener unos niveles demasiado altos de serotonina también puede ser perjudicial para nuestra salud, ya que puede conducir a lo que se conoce como síndrome serotoninérgico, un posible efecto secundario de alguna medicación antidepresiva que intenta aumentar los niveles de serotonina para combatir la sintomatología de la depresión. También puede ser producido por el consumo de algunas drogas que influyen de forma directa sobre la serotonina (éxtasis, anfetaminas, etc.). Este síndrome se manifiesta como un temblor esencial, taquicardia, sudoración profusa...

La serotonina, ¿cuáles son sus funciones?

En nuestro sistema nervioso central contamos con alrededor de 40 millones de células cerebrales, de las cuales la mayoría reciben en mayor o menor grado influencia de los niveles de serotonina presentes en nuestro organismo.

Las funciones de este neurotransmisor son muchas, la mayoría de ellas relacionadas de manera directa con la prevención de diversas afecciones que pueden terminar por dañar nuestra salud: control del ritmo del sueño, de la excitación sexual, del apetito, de la temperatura corporal, de la activación, del estado de ánimo... Lo comentamos en más profundidad a continuación:

La regulación del estado de ánimo

Cuando se produce algún tipo de desajuste en la producción de serotonina podemos notar los efectos adversos sobre nuestro estado de ánimo, ya que la serotonina tiene la función de aumentar el bienestar. Por eso, unos niveles bajos nos llevan a estar más irascibles, a enfadarnos más, a ser mucho más impulsivos, a tener un peor humor... Las personas que tienen depresión suelen tener un bajo nivel de serotonina.

Control de la ingesta

Si tenemos unos niveles adecuados de serotonina, tenemos una sensación de saciedad mucho antes que cuando son inferiores a lo necesario. Además, muchos estudios han apuntado la relación directa entre unos niveles bajos de serotonina y el mayor impulso por consumir productos calóricos como grasas o carbohidratos.

Cuando los niveles de este neurotransmisor aumentan, también lo hace el ritmo gastrointestinal, por lo que se pueden presentar diarreas u otros trastornos de dismotilidad intestinal.

Regulación de los ciclos de sueño

El nivel de serotonina varía lo largo del día en función de los ciclos biológicos de nuestro reloj interno. La cantidad es máxima cuando la incidencia del sol es directa, mientras que disminuye al ponerse el sol. Por eso, la frecuencia de depresión en los países con pocas horas de luz solar es mucho mayor que en aquellos con más horas de sol.

Influencia en la libido y el deseo sexual

La relación entre la serotonina y el deseo sexual es proporcionalmente directa. Además, cuando se produce el orgasmo tanto masculino como femenino aumentan los niveles de serotonina en el cerebro, lo que se traduce como tranquilidad y placer.

Regulación de las sensaciones dolorosas

Cuando se produce un daño local, el cerebro utiliza este neurotransmisor para perpetuar las señales del dolor crónico. La liberación de serotonina produce un dolor transitorio y ligero pero si se perpetúa la transmisión puede terminar por producir el dolor crónico.

Regulación de la temperatura corporal

La serotonina funciona en la regulación de la temperatura corporal al interactuar con ciertos factores internos que participan en el aumento o disminución de la temperatura para conseguir el mantenimiento de la homeostasis corporal. 

Disminución de los niveles de agresividad

Al estabilizar nuestras emociones, la serotonina consigue disminuir las situaciones de tensión y por tanto disminuyen las conductas agresivas e impulsivas.

La relación de la serotonina con la prevención de las enfermedades mentales

Son muchas las personas que hablan de la serotonina como la "hormona de la felicidad" por el papel tan destacado que tiene en la regulación de las emociones. Además, cuando se produce una alteración de los niveles de serotonina hay una mayor probabilidad de desarrollar alguna enfermedad mental relacionada con el control de las emociones. 

Es muy habitual que los trastornos cursen con déficits cognitivos específicos, por lo que en un primer lugar lo más importante es realizar una correcta valoración neuropsiquiátrica. 

Las enfermedades mentales que se relacionan de manera directa con los niveles de serotonina son

Depresión

La depresión se produce cuando la regeneración neuronal no es suficiente. Por lo tanto, los niveles de serotonina disminuyen, algo que se intenta paliar mediante el uso de medicación antidepresiva, que aumenta la concentración de serotonina en el espacio sináptico.

Ansiedad

Cuando el problema es el correcto equilibrio en los niveles de serotonina se producen todo tipo de trastornos relacionados con la ansiedad: fobia social, TOC, trastorno de pánico, trastorno de ansiedad generalizada, etc.

Demencia

El paso del tiempo afecta a las conexiones neuronales produciendo una pérdida de las mismas. Por lo tanto, los niveles de serotonina irán disminuyendo con el paso del tiempo en todos los seres humanos de forma fisiológica, pero este déficit será mucho más acentuado en pacientes con demencia, ya que el deterioro neurológico es mucho mayor. Por ello, muchos pacientes con demencia tienen una depresión asociada. 

En definitiva, la serotonina es un neurotransmisor esencial para el correcto funcionamiento de los seres humanos con un sinfín de funciones en nuestro organismo.

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