Introducción

La testosterona y la dihidrotestosterona son hormonas esteroideas segregadas por los testículos, los ovarios y la glándula suprarrenal. Tienen funciones androgénicas y también actúan como esteroides anabólicos. Asimismo, causan efectos en todas las edades de tu vida e intervienen en el correcto funcionamiento de muchos de tus tejidos.

Su presencia en insectos, peces y otros vertebrados sugiere una larga historia evolutiva. Los hombres tienen niveles de testosterona en sangre 10 veces mayores que los de las mujeres, aunque en estas los tejidos presentan más sensibilidad ante la hormona. Pero tanto los niveles anormalmente elevados como los que están por debajo del promedio pueden producir enfermedades.

Funciones de la testosterona

Las funciones de esta hormona varían según la edad de la persona y los tejidos a los que afecta. El efecto androgénico produce la maduración y el crecimiento de los órganos genitales, así como la aparición de los caracteres sexuales secundarios, como son el vello facial y corporal o el engrosamiento de la voz.

Respecto a los efectos anabólicos, has de saber que esta hormona incide principalmente en el esqueleto, aumenta la densidad y acelera la maduración del tejido óseo e incrementa la longitud de los huesos, la masa muscular, la resistencia y la fuerza.

En la vida uterina

Durante esta etapa, la testosterona, pero especialmente la dihidrotestosterona, produce varios efectos en los genitales del feto. Este proceso se llama virilización genital y sucede entre la cuarta y la sexta semana de gestación.

Existe en ese momento una fusión en la línea media de los órganos genitales del feto. Junto con el crecimiento del pene se forma la uretra fálica y el escroto ve adelgazar el grosor de su pared. Se desarrollan también las vesículas seminales y la próstata.

Infancia temprana

En este período existe un aumento no explicado de los niveles de testosterona durante las primeras semanas de vida. Llegan a alcanzar valores similares a los de la pubertad entre los 4 y los 6 meses. Posteriormente vuelven a bajar a cantidades apenas detectables. Se ha especulado si este fenómeno tiene relación con la masculinización del cerebro del niño.

Etapa prepuberal

Los niveles de testosterona se elevan y producen ciertos cambios relacionados con muchos tejidos en los niños de ambos sexos. La pubarquia, o primera aparición del vello púbico, es uno de ellos. También comienza a aparecer el vello en las zonas facial y axilar. Existe un incremento en la función de las glándulas sebáceas y el olor corporal cambia, acercándose al de los adultos.

A nivel del esqueleto, se produce una aceleración del crecimiento y maduración del tejido óseo que, como habrás visto, en muchos casos se traduce en un aumento brusco de la talla.

Etapa puberal

En esta etapa, los niveles de la hormona aumentan notablemente y se produce un completo desarrollo sexual.

Continúan creciendo las glándulas sebáceas, lo que puede llevar a sufrir acné. El vello facial en los hombres alcanza su desarrollo, así como en las axilas en ambos sexos. El vello púbico se hace más denso y alcanza un área mayor. Otras zonas como el pecho, la espalda, las piernas y los brazos ya presentan pelo. Se acelera el metabolismo y aumenta la sensación de vigor y vitalidad.

Aparece la libido en ambos sexos y las erecciones en el hombre. Tanto los órganos genitales del varón, pene y escroto, como los de la mujer, vagina, labios y clítoris, crecen. También aumenta el diámetro de la laringe y la voz se hace más profunda en ambos sexos a la vez que aparece la nuez de Adán en el varón. La producción de semen es iniciada y mantenida por esta hormona.

El rostro cambia y se hacen más grandes el mentón, la mandíbula y la nariz, mientras las cejas se espesan. El esqueleto también crece y maduran sus tejidos, más rápidamente en las mujeres. En los varones se ensanchan notablemente la caja torácica y los hombros.

Etapa adulta

Tanto en el hombre como en la mujer, los niveles de la hormona se hacen estables y sus efectos contribuyen a mantener la salud general y reproductiva. Algunos de ellos pueden disminuir cuando la producción baja en los últimos años de la vida, en todo caso después de cumplir los 40.

En los varones son esenciales estos efectos para la producción de espermatozoides. Además, se mantiene el crecimiento muscular y los niveles de energía son elevados, tanto en el aspecto físico como en el mental. Esta hormona también interviene en la agregación plaquetaria, por lo que tiene una importante función en la coagulación.

Otros efectos

Además de sus acciones fisiológicas demostradas, la testosterona es probablemente capaz de producir efectos en la esfera emocional y es usada para mejorar el rendimiento deportivo.

Las emociones y el cerebro

La masculinización del cerebro del hombre hace que sea más grande que el de la mujer y que la longitud total de fibras mielinizadas del hombre sea también mayor. Mientras, las mujeres muestran una mayor cantidad de conexiones dendríticas entre las neuronas.

Los niveles de testosterona muestran una relación con la agresividad, con la elección de carreras de riesgo y con la reacción ante el impulso de lucha o huida. Algunas funciones cognitivas como la habilidad espacial, la atención y la memoria parecen estar influidas por la hormona.

Cierta evidencia también sugiere que sus bajos niveles pueden tener relación con la aparición del Alzheimer. La relación de la agresividad con la hormona ha sido probada en muchos estudios.

Uso deportivo

Junto con otros esteroides anabolizantes, esta hormona puede ser utilizada para aumentar el rendimiento deportivo. Se administra utilizando diversos métodos como pellets implantables, geles, parches e inyecciones intramusculares.

El objetivo es incidir sobre la síntesis proteica en el tejido muscular para aumentar su masa, resistencia y fuerza. Igualmente, las fibras musculares crecen más y se reparan a mayor velocidad. Como sabes, esta no es una práctica aceptada y se considera un método de dopaje en muchas asociaciones deportivas.

Conclusión

La testosterona es una hormona fundamental en el desarrollo del feto, en el crecimiento prepuberal y puberal y en la madurez sexual. También es imprescindible para tu buena salud general, para tu fertilidad y para el mantenimiento de tus tejidos muscular y óseo. Por ello es conveniente contar con un seguro médico para evitar posibles enfermedades y garantizar su tratamiento en caso de que aparezcan.

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