Secuelas de la neumonía en adultos

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Cuando eres diagnosticado con una neumonía siempre puede quedar la incertidumbre, tras la recuperación, de si puede quedar alguna secuela o dificultad respiratoria. Mucho más si los gérmenes que te afectaron o la causa de la neumonía eran sumamente agresivos para el sistema respiratorio.

Por lo general no es igual la recuperación y las secuelas de la neumonía en adultos que en niños. Tampoco se manifiesta igual en un paciente aparentemente sano antes de la infección, que en uno inmunodeprimido o con antecedentes de enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC).  

La neumonía se caracteriza por procesos inflamatorios agudos, que afectan las zonas más distales del sistema respiratorio. Pueden producirse por causa infecciosa o no, y su recuperación total va a depender de la edad del paciente, la respuesta de su sistema inmune antes y después de la enfermedad, del medio en que vive y se desarrolla y de las condiciones familiares socioeconómicas.

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¿Cómo se contagia la neumonía en niños y adultos?

Para saber cómo se contagia la neumonía, es necesario que sepas que tiene muchas formas generales de contagio, tanto para los adultos como para los niños. Este contagio puede ser adquirido en la comunidad (neumonía extrahospitalaria) o en un hospital, en cuyo caso se le denomina neumonía nosocomial. 

Síntomas de la neumonía en adultos

La evolución, complicaciones y los síntomas en cada paciente dependen de las condiciones generales en las que el cuadro clínico ha venido ocurriendo. Eso incluye las características generales y de salud del paciente antes de enfermarse, con la enfermedad y luego con la recuperación 

Los síntomas de la neumonía en adultos o niños comienzan relacionados casi siempre con un catarro común o gripe. En ellos se destaca la fiebre, la tos y la evolución de la misma con el paso del tiempo, la polipnea y otros síntomas pulmonares y extrapulmonaresque se desarrollarán o no dependiendo de la respuesta del sistema inmune de cada enfermo. 

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¿Cuál es la evolución y el pronóstico de las neumonías?

El diagnóstico temprano es determinante para una evolución satisfactoria y sin grandes secuelas de la neumonía en adultos y niños, por lo que es fundamental que se produzca una mejoría en las primeras 48 o 72 horas de tratamiento (esta evolución favorable se produce en la mayoría de los casos). De no haber buena evolución en la primera semana de tratamiento, se debe pensar en complicaciones y secuelas. 

En este sentido, la neumonía adquirida en la comunidad tiene una mortalidad aproximada del 10%, mientras que la adquirida en los hospitales oscila entre el 30 y el 60%.  

Posibles complicaciones de la neumonía

Dentro de las secuelas de la neumonía en adultos podemos observar con frecuencia las inmunosupresiones y anemias, asociadas en muchos casos con la antibioticoterapia extensa y en algunos casos con los tratamientos con antinflamatorios esteroideos, dependiendo de la etiología de cada neumonía. Se describen también los procesos de recurrencia de la enfermedad, donde aparecen dos o más episodios de neumonía en un mismo paciente separados por un corto período de tiempo.  

En estos casos es necesario valorar las alteraciones de la anatomía de la zona afectada o del sistema inmunológico del paciente, así como la existencia de otras enfermedades no infecciosas. La neumonía crónica, con más de un mes de evolución de los síntomas sin mejoría, puede ser otra de las secuelas de la neumonía en adultos. En este sentido, es fundamental que el diagnóstico sea certero, ya que la neumonía tiene síntomas comunes con un cáncer de pulmón. Otras complicaciones y secuelas son: 

  1. Empiema: es cuando se acumula pus en la cavidad torácica o pleural. Alrededor de un 40% de los pacientes con neumonía bacteriana desarrollan un derrame pleural paraneumónico. Sin embargo, solo en el 10% de estos casos presentarán un empiema, al producirse loculaciones que complican el derrame. Sobre todo, en los pacientes que tienen alguna enfermedad subyacente como diabetes, neoplasias o alcoholismo.  

El empiema puede ser localizado (encapsulado) o puede involucrar la cavidad pleural completa. Al igual que en el derrame paraneumónico, las manifestaciones clínicas y los síntomas son los propios de una neumonía, es decir, fiebre, dolor pleurítico y tos. En los enfermos alcohólicos, diabéticos o inmunodeprimidos por cualquier otra causa, la clínica es más tórpida, en forma de pérdida de peso, febrícula y pueden existir signos de anemia. En ocasiones, la persistencia de la fiebre a pesar del tratamiento antibiótico en un paciente con neumonía es un signo de alarma de la existencia de un empiema. 

  1. Fístula broncopleural: se sospechará en un paciente con empiema si también presenta abundante expectoración.   
  2. Absceso pulmonar: el absceso pulmonar es una cavidad llena de pus que se forma por la necrosis y la desintegración del parénquima pulmonar. En estos casos son los abscesos secundarios a las neumonías previas o neumonías necrotizantes. 
  3. Sepsis respiratoria: es una afección general muy grave con caída de la tensión arterial, taquicardia, afectación de otros órganos y del nivel de conciencia. Suele estar asociado con la neumonía bacteriémica. 
  4. Derrame pleural paraneumónico. 
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Cuidados después de una neumonía

Siempre será importante y necesario conocer los cuidados generales que se deben de tener cuando una persona es diagnosticada con neumonía. El objetivo fundamental es evitar las secuelas de la neumonía antes mencionadas. Los cuidados después de una neumonía en niños y adultos dependen en gran medida de las condiciones socioeconómicas, ambientales e individuales de cada enfermo y de sus familias.

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