Entre las consecuencias principales que se derivan de una diarrea podemos mencionar dos, que son la pérdida de sales minerales y la deshidratación. En este artículo hablaremos de cuáles son los síntomas y cómo se puede evitar.

Síntomas de la diarrea

La ingesta de algunos alimentos o de agua que contenga determinados tipos de bacterias puede provocarnos gastroenteritis e intoxicaciones alimentarias que cursan con diarrea. Pero no son las únicas causas, ya que el consumo de ciertos fármacos para la quimioterapia, antibióticos o laxantes con magnesio también pueden provocarla.

Otra de las causas que la producen son el estrés, la insuficiencia pancreática o algunas enfermedades inflamatorias del intestino como, por ejemplo, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

Entre los síntomas que se asocian a este trastorno podemos identificar los siguientes:

- Dolor abdominal.

- Deposiciones flojas y acuosas.

- Mucosidad en las heces.

- Calambres abdominales.

- Náuseas.

- Fiebre.

- Necesidad urgente de defecar.

- Sangre en las heces.

- Hinchazón.

Riesgo de deshidratación y pérdida de sales minerales

Cuando este trastorno es muy agudo, el cuadro médico puede complicarse y estaremos en disposición de sufrir también deshidratación debido a la gran pérdida de líquidos.

El tratamiento dependerá del diagnóstico y de lo grave que sea la situación. En caso de que sea leve, será suficiente administrar líquidos por vía oral de forma abundante. Pero si el trastorno reviste mayor gravedad y la deshidratación es patente, será necesario tratar al paciente en un hospital administrándole líquido por vía intravenosa. Es importante que, para no complicar la evolución de este trastorno, evitemos consumir cualquier tipo de antidiarreico sin prescripción facultativa.

Entre las acciones que están en nuestra mano para prevenir la pérdida de sales minerales y la deshidratación está la ingesta de aquellas bebidas que contengan potasio, sodio o cloruro. En las farmacias podemos encontrar soluciones de rehidratación oral, muy eficaces en el caso de los niños. Para los adultos, además de esta posibilidad, podríamos tomar caldos caseros, zumos de frutas o bebidas isotónicas, entre otras opciones.

En cuanto a las comidas, los expertos suelen recomendarnos patatas hervidas, arroz blanco, pollo al horno sin piel, jamón cocido o zanahorias cocidas. Por supuesto, debemos evitar grasas como las del pollo, los fritos, los alimentos ricos en fibra, el café, las galletas, los pasteles...

Una vez que desaparezca la diarrea, podremos retomar nuestra alimentación habitual.

¿Cómo evitarlo?

El cambio en el volumen, la frecuencia y las características de nuestras deposiciones nos puede indicar que algo no va bien. Si observamos que el contenido en agua es superior al habitual, es posible que padezcamos algún tipo de cuadro infeccioso. Ante una situación como esta, ¿qué debemos hacer?

Habitualmente, no es necesario administrar ningún tipo de medicamento, porque si el cuadro es producido por algún virus, en una semana habrá desaparecido. Tal como hemos mencionado, no es recomendable ingerir fármacos antiespasmódicos sin la pertinente prescripción médica.

El motivo por el que no debemos automedicarnos es que, en realidad, la diarrea es un mecanismo de defensa de nuestro organismo para expulsar a los microorganismos que no deben estar en nuestro interior. Eso sí, debemos mantenernos muy bien hidratados con las soluciones de glucosa y sodio que se pueden comprar en farmacias, y que contienen una cantidad de electrolitos que nos permitirá restablecer nuestro equilibrio.

Por otro lado, seguiremos necesitando nutrientes, por lo que dejar de comer no es una opción, aunque deberemos evitar consumir muchas frutas y verduras. En caso de que este trastorno lo padezca un recién nacido, es necesario que se le siga amamantando.

Si la deshidratación es entre moderada y severa, deberemos acudir al servicio de urgencias más próximo a nuestro domicilio para que puedan estabilizarnos y analizar las causas de la deshidratación.

Factores de riesgo que agravan la deshidratación

Cualquier persona puede deshidratarse, ya sea un bebé, un adulto, un niño o un anciano, pero es necesario conocer cuáles son los factores de riesgo para evitar una situación como esta:

Bebés y niños. Son los grupos con mayor probabilidad de padecer vómitos y diarrea. Además, son muy vulnerables a la deshidratación. En caso de quemaduras o fiebre alta, los niños pierden mayor proporción de líquido que un adulto. Debemos estar pendientes de que beban, porque en muchas ocasiones no pueden hacerlo solos o indicarnos que tienen sed.

Adultos mayores. A medida que envejecemos, el reservorio de líquidos es menor, por lo tanto disminuye la sensación de sed. Si, además, una persona mayor tiene demencia o diabetes y está medicada, esto se puede agravar. En aquellos que también tengan la movilidad reducida, la posibilidad de satisfacer sus necesidades de hidratación son menores si no cuentan con la ayuda de alguien.

Personas con enfermedades crónicas. Padecer diabetes y no controlarla aumenta el riesgo de deshidratación, el cual se incrementa aún más con aquellas enfermedades como las renales o con fármacos que incrementen la frecuencia de micción. Un resfriado o dolor de garganta nos hace más vulnerables porque tenemos menos ganas de beber y comer cuando estamos enfermos.

Personas que trabajan o hacen ejercicio al aire libre. Cuando el aire es húmedo, hace complicado que el sudor pueda evaporarse con la rapidez habitual. Esto puede provocar un aumento de nuestra temperatura corporal y será necesario incrementar nuestra ingesta de líquido.

Otros datos a tener en cuenta

- La única forma de tratar a un niño con diarrea en casa es administrándole sales de hidratación. Estas aportan una gran cantidad de electrolitos y suelen tolerarse bien.

- Las bebidas hidratantes que suelen consumir los deportistas contienen una gran cantidad de azúcar y colorantes. Esto puede hacer que no sean totalmente recomendables para tratar una diarrea debido a que tienen gran densidad de partículas. Además, debido a su osmolaridad, harán que se atraiga más agua y ello provocará más diarrea.

- Las soluciones salinas de venta en farmacia son lo más adecuado.

En definitiva, si presentamos un cuadro de diarrea, lo primero que tenemos que hacer es observar nuestras deposiciones (su frecuencia y consistencia), beber mucho líquido para evitar deshidratarnos y, si el cuadro empeora, ponermos en manos del servicio de urgencias más próximo.

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