La candidiasis es una afección que sufre un 75 % de las mujeres al menos una vez en su vida. A pesar de tratarse de una dolencia tan habitual, es de vital importancia que conozcamos qué la provoca, cuál es su origen, cómo son los tratamientos más efectivos para combatirla y conocer los consejos más eficaces para que evitemos que se convierta en una dolencia crónica.

Una infección habitual entre las mujeres

El hongo candida albicans es el encargado de producir los molestos síntomas que acompañan a esta infección: enrojecimiento de los labios vaginales, picor continuado, ardor al miccionar y dolor durante las relaciones íntimas. Es entre los 20 y los 40 años cuando se suele presentar con cierta asiduidad, así como durante la menopausia.

En un 20 % de los casos es asintomática, lo que no significa que no tengamos que tratarla de la forma que expondremos en un apartado posterior. Para su diagnóstico, es necesario que acudamos al especialista, contarle los síntomas y someterse a una exploración. El cultivo de los microorganismos y una citología son otras medidas a tener en cuenta para que el diagnóstico sea más acertado.

Origen de la candidiasis

Es importante que distingamos dos grandes apartados a la hora de hablar del origen de la enfermedad.

Estado de salud general de la paciente

Hay una serie de circunstancias que afectan al sistema inmunitario, facilitando así la aparición de esta infección. En el siguiente listado exponemos cuáles son para que sea más fácil tomar las medidas preventivas oportunas:

· Un consumo continuado de antibióticos debido a infecciones de diversa índole. El consumo de este medicamento afecta, directamente, a la flora vaginal debilitándola.

· El consumo de pastillas anticonceptivas o el estar embarazada. El aumento de estrógenos incide en un aumento directo de las posibilidades de padecer candidiasis.

· El lavarse continuamente la vagina. Esta parte de la anatomía femenina se caracteriza por tener una flora más que eficaz para evitar las infecciones. El lavarse continuamente provoca la alteración de su pH y que no tenga capacidad de luchar contra infecciones como la citada.

· Permanecer mucho tiempo con la zona húmeda debido a la falta de secado del bañador o biquini que llevemos. La candidiasis es una de las infecciones más comunes durante el verano debido a esta causa.

· Ser portadora del VIH y estar inmunocomprometida o padecer alguna enfermedad del sistema inmune que exija el consumo de corticosteroides.

· Ser diabética y no llevar un control médico de la enfermedad.

Las prácticas sexuales de riesgo

Es importante que recordemos que el hongo que provoca la infección y los lactobacilos se encuentran de forma permanente en la flora vaginal. Cuando la mujer lleva a cabo algún tipo de práctica sexual de riesgo sin preservativo, lo que sucede es que se rompe el equilibrio y que el candida albicans se reproduce sin control, precisamente, para intentar evitar que la amenaza recibida se convierta en un problema mayor.

Este desajuste conlleva los síntomas que hemos referido anteriormente. En cuanto a las prácticas sexuales que provocan esta infección son el coito vaginal, el anal y el sexo oral. En este último caso, el hongo pasa a la boca de la otra persona siendo los métodos profilácticos específicos para esta práctica la mejor manera de evitar esta situación.

Tratamientos de la infección

Entre los farmacológicos, destacamos el uso de cremas y óvulos fungicidas, así como de pastillas a base de fluconazol, miconazol, isoconazol o clotrimazol. Es totalmente indispensable que esta medicación sea recetada por un médico, a pesar de que alguna de ella no necesite receta médica. El uso indiscriminado de algunas de las opciones anteriores puede provocar que la infección se alargue en el tiempo.

Aparte de estos tratamientos, es esencial seguir una serie de consejos muy eficaces para paliar los síntomas más molestos. Los siguientes consejos nos ayudan a lograr este objetivo:

· Llevar ropa interior de algodón.

· Lavarse con un jabón de pH neutro o con un producto específico para esta zona del cuerpo.

· Dormir sin ropa interior.

· No usar tampones durante la infección.

· No mantener relaciones sin preservativo durante el tratamiento.

Recomendamos mejorar la dieta eliminando de la misma el azúcar y aumentando la presencia de alimentos probióticos. Está totalmente desaconsejado confiar en remedios naturales caseros, trucos y similares, ya que, aparte de no tener base científica alguna, pueden alterar más gravemente la flora vaginal, provocando la aparición de nuevas infecciones y empeorando sensiblemente la salud de la paciente.

Evitar que sea recurrente

Lo habitual es que esta infección se cure en unos días, pero si sigue apareciendo de manera habitual es, según las últimas investigaciones, por un problema de origen intestinal. Si la infección presenta síntomas como el estreñimiento, la indigestión, la diarrea o la hinchazón, es por esta razón.

La flora intestinal funciona como la vaginal, por lo que un desequilibrio también produce que deje de tener efectividad y que la infección no deje de aumentar. De no tenerse en cuenta este factor a la hora de hacer el diagnóstico se produce lo que conocemos como respuesta inmune hiperactiva.

El organismo reacciona inflamándose, lo que abre la puerta a otros virus más letales que pueden terminar convirtiéndose en un problema de salud mucho más preocupante. En estos casos, los fungicidas debemos combinarlos con medicación específica para lograr eliminar totalmente la infección.

Una infección que ha de ser controlada por el especialista

El automedicarse o el tomar la medicación recetada solo hasta que desaparezcan los síntomas son dos de las actitudes que provocan un riesgo mayor para curar la infección totalmente. Tras el tratamiento, es siempre necesario que volvamos al especialista para que compruebe la desaparición de los síntomas. En caso contrario, la candidiasis podría convertirse en una dolencia crónica o recurrente que pusiera en riesgo la salud de la mujer.

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