La menopausia supone un gran reto para la mujer a nivel físico y psicológico y cada una la vive de una manera diferente. Los cambios en el organismo no siempre son fáciles de sobrellevar y las emociones pueden estar más a flor de piel. Sin embargo, esta etapa puede traer consigo nuevas experiencias que podrás disfrutar con la serenidad de la madurez.

En este artículo te damos a conocer en qué consiste y cuáles son sus principales síntomas. Además, compartimos algunos consejos para ayudarte a abordarla de la mejor manera posible.

Una etapa clave en la vida de la mujer

La menopausia es la etapa en la vida de la mujer que marca el fin de la menstruación o periodo fértil. De manera gradual, disminuye la función de los ovarios y la producción de hormonas femeninas, conocidas como estrógenos y progesterona. Desde un punto de vista médico, la podemos confirmar cuando pasamos doce meses sin el periodo menstrual.

La edad más frecuente en nuestro país es entre los 48 y los 54 años, con una media de 51 años. Aunque hace décadas se asociaba esta fase femenina a la vejez, con el aumento de la esperanza de vida este concepto ha cambiado mucho.

Hoy en día podemos decir que una mujer puede aprovechar para vivir esta etapa clave con gran plenitud. Para ello, es importante pasar este proceso de aprendizaje y adaptación, de conocimiento de uno mismo, y de buscar la manera de mejorar la calidad de vida.

Principales síntomas

Es importante destacar que la menopausia no es una enfermedad, sino un proceso natural. Sin embargo, la reducción de los estrógenos implica diferentes cambios en el organismo, ya que esta hormona cumple muchas funciones en varias partes del cuerpo.

A continuación vamos a hablar de cuáles son estos síntomas que varían mucho de una mujer a otra, ya que algunas sufren muchas molestias mientras que otras apenas la notan.

Irregularidades en el ciclo menstrual

Los ciclos irregulares son uno de los indicativos de que se acerca esta etapa. Puede alterarse la duración o la intensidad de manera temporal. Sin embargo, este síntoma podría durar incluso años.

Sofocos, escalofríos y sudoración nocturna

Los sofocos son uno de los síntomas más frecuentes y pueden causar mucha ansiedad a quienes los sufren. De hecho, influyen mucho en su día a día e incluso en su descanso nocturno. En algunos casos, los sofocos pueden ir acompañados de palpitaciones.

Osteoporosis

La pérdida de densidad ósea es una de las máximas preocupaciones de la mujer en esta edad, ya que puede conllevar osteoporosis y fracturas. Se puede tener en cuenta la predisposición genética con sus antecedentes familiares y, en caso de menopausia precoz, se recomienda realizar densitometrías.

Alteraciones del sueño

El insomnio o la dificultad para conciliar el sueño o descansar bien puede estar relacionada con otros síntomas como los sofocos, la sudoración nocturna o las alteraciones emocionales. A su vez, este problema puede causar agotamiento y más nerviosismo.

Aumento de peso y cambios en la composición corporal

Con los cambios hormonales, la mujer sufre alteraciones en el metabolismo, el cual se vuelve más lento. Esto significa que hay una mayor facilidad para ganar peso y para sufrir acúmulos de grasa en determinadas partes del cuerpo, sobre todo en la cintura.

En esta zona no se trata solo de una cuestión estética, sino que también aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o diabetes. Por eso será muy importante realizar actividad física para acelerar de nuevo el metabolismo.

Algunas mujeres también pueden observar una pérdida del volumen de los senos.

Sequedad vaginal y problemas de libido

La disminución de estrógenos puede conllevar una reducción de la lubricación natural de la vagina. Esta sequedad, además de ser molesta, también se relaciona con dolores durante el coito. Por este motivo y otras cuestiones emocionales, la mujer podría tener menos apetito sexual.

Piel seca y debilidad capilar

Los cambios hormonales también nos pueden hacer tener la piel más seca y debilitar el cabello, el cual se vuelve más fino.

Infecciones urinarias o de la vejiga

Algunas mujeres sienten que durante esta etapa tienen que ir al baño con más frecuencia, tienen pérdidas de orina o sufren a menudo infecciones urinarias.

Cambios de humor e irritabilidad

Por último, a consecuencia de los anteriores síntomas o como parte del proceso de adaptación a esta etapa, la mujer se enfrenta a cambios emocionales. El nerviosismo, la ansiedad, la irritabilidad y los cambios de humor son reacciones más frecuentes en esta etapa.

Cómo abordar la menopausia

Cuando los síntomas de la menopausia son leves pueden mejorar o incluso desaparecer con algunos cambios en nuestro estilo de vida. Esta etapa es, por lo tanto, una oportunidad para aprender a cuidarnos y mimarnos de otra manera. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que algunas mujeres pueden sufrir problemas importantes de salud que deberá evaluar y tratar el médico.

¿Cómo puedes prevenir o aliviar las molestias de la menopausia?

- Presta más atención a la alimentación. Elige alimentos frescos, naturales y nutritivos y evita la comida procesada, los azúcares, las harinas refinadas y las grasas perjudiciales. No te olvides de consumir alimentos ricos en calcio.

- Haz ejercicio varias veces por semana, tanto aeróbico como anaeróbico. Busca actividades que te gusten y te motiven para que se convierta en un hábito constante y placentero. Si sufres incontinencia evita los deportes que impliquen saltos y prueba algún tipo de terapia para ejercitar el suelo pélvico.

- Modera el consumo de bebidas alcohólicas y con cafeína.

Aprovecha este momento para dejar de fumar, ya que el tabaco reduce todavía más los estrógenos.

- Dedícate cada día un tiempo a ti misma con prácticas de relajación, medicación, lectura, música, arte, etc.

Conclusión

La menopausia es una etapa que puede resultar difícil en la vida de una mujer, pero esto no significa que no se pueda sobrellevar tranquilamente y de forma sana. Con estos consejos puedes notar una mejoría importante a corto plazo. No obstante, si las molestias son importantes o no desaparecen, deberías consultarlas con el médico.

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