El estado de alarma que vivimos debido a la actual pandemia nos ha llevado a todos a permanecer en casa la mayor parte de nuestro tiempo. Los efectos psicológicos del coronavirus vienen en parte ocasionados por el aislamiento, aunque también pueden estar causados por el temor de enfermarnos y otras situaciones.

Nuestra salud mental en época del coronavirus

Permanecer todos los días confinados en casa es una situación estresante, principalmente porque vivimos con la incertidumbre de no saber cuándo acabará la pandemia. Estamos sometidos al estrés de un futuro económico incierto y, por otra parte, sentimos temor de contraer el virus.

Entre los síntomas que la emergencia sanitaria está produciendo en los ciudadanos se presentan la ansiedad, el estrés, pérdida o aumento del apetito, dificultades para regular las horas de sueño, tristeza, miedo, frustración, ira o dolor.

Nuestros mayores son el sector más vulnerable de la población en esta pandemia. Es por ello que casi no pueden salir a la calle, y el encierro puede generar en ellos sensaciones de frustración. Además, también pueden manifestar la aparición de mayores niveles de estrés y ansiedad, ya que en condiciones normales podían gestionar esas emociones realizando actividades al aire libre, como por ejemplo pasear.

El distanciamiento social también genera una serie de síntomas que varían entre no llevar muy bien el hecho de mantenernos alejados de nuestros seres queridos y el miedo a salir de casa y volver a nuestra rutina habitual.

Por otra parte, los trastornos del sueño son cada vez más comunes entre los jóvenes, quienes notan bastante la ausencia de una rutina. Estos desórdenes en cuanto a los horarios los llevan a comer y a dormir a deshoras. Todo esto produce trastornos transitorios del sueño, y el descanso pierde calidad. Recordemos que un buen descanso influye en nuestra salud tanto como en nuestro estado de ánimo y en nuestros niveles de energía.

Una de las consecuencias más notorias es el temor de contagiarnos o de que nuestros seres queridos contraigan el virus. Es normal sentirnos indefensos ante esto, sin embargo, mientras mantengamos el distanciamiento social y las medidas recomendadas, la probabilidad de contagio se reduce al mínimo.

Consejos para combatir los efectos psicológicos del coronavirus

1. Cuidar la alimentación

La ansiedad y el confinamiento pueden generar en nosotros la conducta de comer de forma compulsiva, aunque también puede darse el caso de que se produzca la pérdida de apetito. Esto es más frecuente especialmente en las personas que tienen tendencia a padecer de ansiedad y depresión.

En ambos casos, es importante mantener una dieta equilibrada, sin comer de más y sin saltarnos las comidas. También debemos consumir alimentos ricos en vitamina C, que nos ayuden a subir las defensas y a ser menos vulnerables al contagio.

Además, es necesario beber suficiente agua, alrededor de dos litros al día. El horario de las comidas debe mantenerse, pues cabe recordar que nuestro cuerpo tiene sus propios ciclos y debemos respetar esos ritmos para cuidar tanto de nuestra salud física como de nuestra salud mental.

2. Controlar la información a la que nos exponemos

En estos tiempos todos tenemos acceso inmediato y constante a la información. Sin embargo, debido a la emergencia sanitaria es recomendable reducir el número de horas durante las cuales nos informamos. Del mismo modo, es importante cuidar lo que ven los más pequeños y explicarles la situación de la forma más natural posible.

Controlar qué tipo de información recibimos también es fundamental. Hacer caso omiso a mensajes catastrofistas y dar prioridad a las fuentes oficiales puede servirnos para controlar los nervios y mantener la calma durante la situación. Evitar hablar constantemente del coronavirus también puede ser de gran ayuda.

3. Cuidar de nuestra salud mental

Es importante que nos dediquemos tiempo a nosotros mismos. Mantener la mente ocupada es deseable. Podemos desarrollar un hobby, realizar ejercicio en casa o compartir actividades en familia, especialmente con nuestros mayores. Tampoco debemos descuidar nuestros quehaceres diarios.

Debemos dedicar tiempo a nuestro cuidado personal, a realizar los deberes con los pequeños, o a destinar algunas horas para actividades como leer, descansar o tomar el sol.

4. Contar con un seguro de salud

Pensar constantemente en el confinamiento y la pandemia puede producirnos estrés y malestar. Por ello, para mantener a raya los efectos psicológicos del coronavirus es necesario que hagamos un esfuerzo e identifiquemos cuáles son los pensamientos que se presentan con más frecuencia.

Del mismo modo, identificar nuestros miedos y frustraciones también puede ser de gran ayuda. Es normal que pasemos días con el ánimo optimista y que tengamos otros días con un ánimo más bien negativo, así como podemos estar más sensibles o más irritables.

En momentos como los que vivimos, contar con un buen seguro de salud es primordial. Esto nos da tranquilidad, ya que nos sentimos seguros y cubiertos ante cualquier eventualidad.

Siguiendo estas recomendaciones podremos superar estos momentos difíciles sin que se vea afectada nuestra salud por los efectos psicológicos del coronavirus.

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