Introducción

El ayuno intermitente se ha convertido en una de las dietas más de moda. Alterar la alimentación incide directamente en la correcta nutrición del cuerpo y puede llegar a provocarnos daños irreparables. Además, la ciencia parece dividirse entre los que apoyan esta forma de adelgazar y entre los que la consideran totalmente desaconsejable.

A continuación, explicaremos qué se entiende por este tipo de ayuno y cómo puede afectar al estado de salud de una persona sana.

¿En qué consiste el ayuno intermitente?

El ayuno intermitente consiste en dejar de comer durante algunas horas siguiendo los siguientes patrones:

- Ayuno de 16 horas y consumo de comida durante ocho.

- Ayuno de 20 horas y consumo de comida durante cuatro.

- Ayuno de 24 o 36 horas.

- Ayuno de cinco días e ingesta de alimentos durante dos.

- Ayuno de entre siete y catorce días.

Esta opción tiene un origen religioso, pero ha sido en Internet donde ha encontrado un terreno abonado para seguir creciendo progresivamente. El objetivo de esta práctica no es otro que instaurar la cetosis.

El cuerpo acumula la grasa de los alimentos de forma preventiva para que podamos hacer frente a una posible falta de alimentos. Al comer cinco veces al día, el cerebro decide no almacenar tanta grasa, ya que se acostumbra a recibir el combustible que necesita para funcionar cada ciertas horas.

Sin embargo, si rompemos esta tendencia de comer cinco veces al día de forma abrupta, el cerebro reacciona inmediatamente provocando un estado de cetosis en el que el cuerpo se alimentará exclusivamente de las grasas acumuladas para seguir funcionando. Muchos consideran que esta es una manera perfecta para adelgazar, pero, como comprobaremos a continuación, esta idea es tan errónea como peligrosa.

¿Cuáles son los peligros del ayuno intermitente?

Si lo realizamos de forma ocasional, no debería haber ningún tipo de riesgo para la salud. Pero si lo practicamos de forma habitual, puede provocar los siguientes daños:

Aumento de los radicales libres que puede terminar generando distintos tipos de cáncer.

Un incremento del tejido graso en la zona abdominal. Puede parecer una incongruencia, pero, como hemos expuesto, el organismo absorberá más cantidad de grasa en los periodos contenidos entre los ayunos, provocando que la persona engorde.

Alteración del funcionamiento del páncreas, que generará células más resistentes a la insulina.

Problemas en el metabolismo que no sabrá exactamente cómo tiene que procesar los hidratos de carbono e incluso si tiene que hacerlo, al ignorar cuándo se producirá el próximo ayuno.

Los supuestos que hemos descrito se producen tras ayunos intermitentes continuados en el tiempo y no tras su práctica ocasional. Los especialistas en nutrición han dado la voz de alarma al percatarse de que el ayuno intermitente no puede ser nunca la excusa para hacer comidas copiosas.

En no pocas ocasiones, las personas que lo practican lo dan por finalizado consumiendo carbohidratos de mala calidad como los que se encuentran en la comida rápida, las pizzas o las comidas preparadas. Comer todo lo que no se ha comido durante el ayuno en una sola ingesta puede provocar también los daños que hemos comentado.

Ventajas del ayuno intermitente

Lo primero que tenemos que aclarar es que la persona que lo practique no debe pensar que es una forma de adelgazar más efectiva que una dieta sana. Este error puede provocar alteraciones en su estado de salud. Sin embargo, los médicos confirman que practicar el ayuno puede llegar a generar los siguientes beneficios para la salud:

- Ayuda a retrasar el envejecimiento del organismo, ya que el ayuno supone un reinicio de todas sus funciones.

- Consigue reducir el nivel de colesterol de forma sencilla.

- Equilibra los niveles de inflamación muscular, consiguiendo calmar todo tipo de síntomas relacionados con diversas enfermedades reumáticas.

- Aumenta el porcentaje de masa magra, lo que afecta a la bajada directa de la materia grasa.

- Disminuye el crecimiento de las células cancerígenas.

- Equilibra los niveles de glucosa en la sangre y consigue que el cuerpo le saque mucho más partido a esta sustancia como fuente de energía.

- Es muy adecuado para lograr un mayor equilibrio mental porque se consigue que el cerebro detecte los síntomas reales de hambre y resista mejor a la tentación de comer continuamente.

¿Es conveniente hacer ayuno intermitente?

Tras haber analizado los beneficios y los peligros de esta práctica, resulta indispensable que respondamos a esta pregunta. Más que aclarar si es conveniente o no, sería más acertado descubrir por qué alguien quiere apostar por su práctica.

A pesar de que en Internet las búsquedas relacionadas con este tipo de ayuno no dejan de crecer, es importante mencionar que aunque muchos famosos hablen muy bien de las bondades de esta práctica, los estudios científicos sobre el tema se han practicado exclusivamente en animales, por lo que la idoneidad del ayuno intermitente queda en entredicho.

Además, a la hora de hablar de nutrición no debemos caer en el error de pensar que una persona es como una máquina que siempre va a funcionar de la misma manera. Es decir, al hablar de cetosis o de anular el consumo de comida para que el cuerpo queme la grasa almacenada, se están dando por supuestos unos efectos que bien pueden ser totalmente distintos, causando daños permanentes en el estado de salud.

A la hora de llevar a cabo el ayuno intermitente, resulta mucho más recomendable que consultemos a un médico. Solo el facultativo que conoce los datos reales del paciente puede aconsejar, o desaconsejar, que utilice este sistema para adelgazar.

Si bien nadie pondría en duda que el ayuno es positivo para limpiar el cuerpo y para reiniciarlo, considerar que es un sistema adecuado para quemar grasa no deja de ser tan temerario como inapropiado y totalmente desaconsejable. El historial médico de cada persona ha de ser el documento que se consulte antes de tomar una decisión final al respecto.

Conclusión

El ayuno intermitente es una práctica que conlleva a la par beneficios y peligros para el organismo. Llevarlo a cabo es una decisión que debe estar apoyada por un médico que lo aconseje para no cometer un error que puede deteriorar el estado de salud de forma definitiva.

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