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¿Por qué se hace una episiotonomía?

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Introducción

La episiotonomía es una intervención quirúrgica que consiste en la realización de un corte en el perineo (zona que se encuentra entre la vagina y el ano). El objetivo de la misma es facilitar la salida del bebé ensanchando la vagina lo máximo posible y evitando que las contracciones puedan dañarle.

Si bien se ha convertido en una práctica demasiado habitual, debemos tener en cuenta que la OMS apuesta por no recomendarla como solución a los problemas que pueda tener la mujer para experimentar un parto natural.

¿Por qué se realiza durante el parto?

Cuando el bebé saca la cabeza por el orificio vaginal se suele colocar de lado para facilitar la salida de los hombros y del resto del cuerpo. En ocasiones, el orificio vaginal se contrae demasiado impidiendo esta operación, por lo que el ginecólogo podría aconsejar una episiotomía de urgencia con el fin de salvar la vida al bebé.

Esta intervención puede ser de dos tipos:

- Mediana. La incisión se realiza de forma recta desde la vagina hacia el ano. Conlleva ciertos riesgos como la laceración, que consiste en que el corte se abra totalmente provocando un desgarro.

- Medio lateral. El corte se produce en un ángulo de 45 grados de abajo a arriba. Normalmente no se produce desgarro, aunque sí una hemorragia que complica su curación correcta hasta pasado cierto tiempo.

Tras haber logrado sacar al bebé, la madre debe seguir empujando hasta que salga la placenta. Tras la limpieza pertinente, se procede a la sutura de esta herida quirúrgica. En ocasiones puede usarse anestesia para evitar el dolor.

¿Cuáles son las razones para realizar una episiotomía?

Aunque durante algunos años se ha realizado por defecto, sabemos que ahora cualquier especialista en ginecología de un seguro médico solo escogerá esta opción en los siguientes supuestos:

- Cansancio del feto durante el parto.

- Presentación pélvica (cuando el bebé viene de nalgas o al revés) o distocia (problema para sacar sus hombros).

- Prolongación de la etapa de pujo (movimiento que hace la madre para expulsar al bebé).

- Parto de bebé de gran tamaño o prematuro para el que hay que utilizar fórceps o ventosas.

¿Cuáles son los riesgos de esta intervención?

A pesar de que está pensada para terminar el parto con éxito, no debemos obviar sus consecuencias sobre la anatomía. Son las siguientes:

- Hemorragia.

- Desgarro profundo que puede alcanzar el esfínter anal.

- Dolor en la zona intervenida.

- Aparición de infecciones.

- Exceso de sangre acumulada en la zona intervenida o hematoma.

- Dolor y molestias durante las relaciones íntimas.

Es importante poner en conocimiento del ginecólogo si se padece alergia al látex o a la anestesia. Además, resulta muy adecuado revisar el historial médico de la paciente y su medicación para evitar consecuencias poco recomendables que podrían empeorar su estado de salud.

¿Es necesario seguir algún tipo de recomendación tras la episiotomía?

Lo más adecuado es preguntar al ginecólogo por qué tomó la decisión de practicarla. Tras recibir esta importante información nos recomendará:

- Realizar baños de asiento con poca agua a temperatura tibia o fría. También pueden colocarse compresas frías teniendo en cuenta que hay que cambiarlas periódicamente para evitar infecciones.

- Usar anestésicos locales en formato de crema o de pulverizador para calmar el dolor.

- Tomar analgésicos y antibióticos para calmar el dolor y evitar las infecciones. Es de vital importancia ceñirse a la receta médica evitando especialmente medicamentos como la aspirina y similares que aligeran la circulación sanguínea. Podrían provocar hemorragias y problemas de cicatrización.

- Seguir las instrucciones para lavar bien la zona tras ir al baño. En caso de sufrir estreñimiento se podría recetar alguna medicación que ayude a ablandar las heces para facilitar la defecación.

Usar ropa interior de algodón, ya que facilita la transpiración.

No usar tampones durante el periodo menstrual.

No mantener relaciones sexuales durante el tiempo que determine el especialista.

No realizar esfuerzos físicos hasta que el médico indique lo contrario.

Practicar la gimnasia hipopresiva (que consiste en llevar el ombligo hacia la columna vertebral mientras se mantiene la respiración) para fortalecer la zona, pero solo cuando el ginecólogo dé el permiso correspondiente.

Es importante que sepamos que esta cirugía no debe ser un obstáculo para disfrutar de la maternidad al máximo. La cura progresiva de la herida debe ser un aliciente para seguir con los cuidados que nos aconsejen hasta que podamos recuperar fácilmente la normalidad.

¿Existe alguna manera de evitar tener que someterse a una episiotomía?

Como hemos descrito con anterioridad, esta intervención es la consecuencia de la decisión del especialista cuando el parto se complica. Sin embargo, sí es posible fortalecer la musculatura vaginal para irla preparando para tan importante momento. Podemos poner en práctica los siguientes consejos:

- Realizar los ejercicios de Kegel. Consisten en favorecer la contracción de la musculatura y mejorar la eficacia del suelo pélvico.

- Masajear la zona del perineo desde un mes y medio antes del parto.

- Si hemos asistido a las clases de preparación al parto, no debemos dejar de trabajar la respiración y de practicar los ejercicios relacionados con la musculatura que entra en juego para empujar al bebé hacia la vagina.

- Si se padece prolapso uterino o incontinencia urinaria quizá haya que pasar por el quirófano para que se revisen ambas circunstancias y se encuentre la solución quirúrgica más efectiva para el caso.

El especialista que lleve a cabo la episiotomía, llegado el momento, ha de ser el que también diseñe cómo será la recuperación. Solicitaremos toda la información necesaria al respecto antes del parto para ganar en tranquilidad y despejar todas las dudas sobre un proceso tan habitual como efectivo.

Con toda la información y preparación previa estaremos favoreciendo tener mejor parto. Podremos, si se dan las circunstancias, superar esta intervención. Y escogiendo un buen seguro médico tendremos la ayuda que necesitamos.

Conclusión

En definitiva, la episiotomía como intervención puede ser decisiva para salvar la vida del bebé. Aunque puede resultar molesta, no hay de qué preocuparse y recuperarse de la misma es más fácil si se siguen los consejos del médico.

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