La cistitis es la segunda causa de consulta médica después de la deficiencia respiratoria. Uno de los síntomas que solemos reconocer rápidamente es la constante necesidad de orinar. Aunque suelen ser varios los motivos de este padecimiento, la afectación no cambia mucho entre hombre y mujeres.

¿Qué es la cistitis?

La cistitis, en sí, hace referencia a la vejiga, indicando una inflamación en la misma, pero tiene efectos muy diversos, en función a los casos particulares de cada paciente. Debemos atender en primer lugar qué es lo que la causa. En este sentido, el origen más común es la infección bacteriana, aunque existen casos de infección por hongos o por virus.

Puede suponernos un malestar muy grande que, en ocasiones, dificultan nuestras relaciones sociales. Las personas que suelen sufrirla con frecuencia llegan a tener problemas de autoestima o, simplemente, deciden aislarse. Aunque la importancia que debemos darle remite a las consecuencias que pueden derivarse de esta afectación.

El género femenino es quien más padece esta enfermedad, debido a su facilidad de contraer infecciones del sistema urinario. Muchas veces, por causa de una deficiente higiene, bacterias del recto pueden infectar la vejiga. Aunque, por lo general, la infección tiende a comenzar en la vejiga, extendiéndose hasta los riñones.

A pesar de todo, nuestro organismo, con ayuda de la orina, puede eliminar estos microorganismos infecciosos, sin necesidad de que recurramos al especialista médico. Pero no siempre es así. Cuando el problema se agrava es debido a que las bacterias consiguen adherirse a las paredes de la vejiga, llegando a multiplicarse velozmente.

En los casos en que la infección no proviene de microorganismos externos a nuestro cuerpo, debemos encontrar la causa de la cistitis en la bacteria Escherichia coli, que se almacena en nuestros intestinos. Las mujeres que han llegado a la menopausia tienen a presentar este problema más a menudo que los hombres.

Factores de riesgos de la cistitis

Existen otros factores de riesgos, además de ya mencionada menopausia, que aumentan las posibilidades de padecer cistitis. Por ejemplo, el hecho de llevar una vida sedentaria aumenta la incidencia. De la misma forma, si estamos pasando por un proceso de recuperación, de obligado reposo, vamos a tender a sufrir esta infección.

En caso de que se nos formen piedras que bloqueen la uretra o la vejiga, aumentaremos notablemente las opciones de tener cistitis. Así, si el paciente presenta una uretra estrecha, será más fácil que se bloquee. Pero también, quienes son diagnosticados con una próstata agrandada sufrirá de este problema.

La incontinencia intestinal es otra de las causas. Esta consiste en una falta de control para eliminar las heces. Generalmente suele padecerse en una edad avanzada, aunque también lo pueden presentar niños con una escasa educación en el control de esfínteres.

Asimismo, y teniendo en cuenta los ejemplos anteriores, las embarazadas con un periodo de gestación avanzado suelen tener los mismos problema, ya que la dimensión de la barriga afecta directamente en la función de la vejiga, que tiende a oprimirse.

Debemos sumar a pacientes con enfermedades autoinmunes como la diabetes, por sufrir de diversas dificultades que implican las funciones de varios órganos.

Principales síntomas

Saber identificar los síntomas es fundamental para ponernos en contacto con un especialista médico. Al contemplar estos trastornos urinarios y estudiar sus causas, con más facilidad dispondremos de un tratamiento para mitigarlo.

De momento ya nos queda claro uno de los más famosos síntomas, la urgencia urinaria. Esa sensación de necesidad de orinar, casi de manera constante, resulta del todo molesta. Esto produce que muchas personas acudan al médico más por la pérdida de confort que por conocer las causas de dicho problema.

Es importante comprobar el resto de la sintomatología, como puede ser la aparición de dolor al orinar e, incluso, ardor. Esto suele acompañarse con una micción muy poco abundante, especialmente cuando indica que existe una obstrucción en las vías urinarias o piedras en el riñón.

A veces la orina puede aparecer sanguinolenta o con olor fétido. Otras veces presenta un color turbio. Hay quienes sufren, durante la micción, calambres o presión en el abdomen y la espalda.

Los estados febriles, aunque no son muy comunes, nos pueden estar indicando el compromiso de otro órgano, que está afectado.

Cuando los riñones están afectados, muchas personas (generalmente en edad avanzada o que padecen una enfermedad crónica renal) expresan confusión mental e, incluso, cambios en su personalidad. Esto es debido a la deficiencia de excreción de los riñones y la extensión de toxinas a nivel generalizado.

En la población infantil es necesario observar si se orinan encima durante el día. Por lo general, mojar la cama (la micción involuntaria nocturna) no se asocia a la cistitis.

Posibles tratamientos

Existen casos en que la prevención es el mejor tratamiento. Por ejemplo, cuando la infección se asocia a la bacteria E. coli, lo mejor es llevar una dieta equilibrada, próxima a la que conocemos como mediterránea. En el caso femenino, cuando es causada después de las relaciones sexuales o por el uso del diafragma, se deben extremar las precauciones. Sin duda, llevar unas medidas de higiene adecuadas es imprescindible.

Entre los medicamentos para tratar la cistitis están los antibióticos, siempre que su causa sea bacteriana. En caso de que afecte un virus, el antiviral será lo indicado. Lo mejor será que el especialista pueda identificar a los microorganismos que producen la infección. Así, se suelen recetar quinolonas, muy indicado para este tipo de problemas urinarios.

Identificar la enfermedad primaria que provoca la cistitis es esencial. Con un sistema inmunitario comprometido, como pasa con la diabetes, se deberá atender a las defensas. Pero, cuando los riñones no funcionan bien, puede ser necesaria la hospitalización. A esto le seguirá una dieta estricta y la prohibición en el consumo de especias, café, etc.

La fenazopiridina sirve para aliviar la urgencia urinaria. Pero, si existen piedras en el riñón, deberá procederse a la cirugía.

Conclusión

La cistitis es un problema que afecta a un sector muy amplio de la población. No siempre se puede evitar mediante la prevención, necesitando el paciente ir al médico ante la aparición de los primeros síntomas, como es la urgencia urinaria.

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