El autismo es una condición que afecta a un gran número de niños. Durante la pandemia y el estado de alarma que estamos viviendo, ha sido necesario un trato especializado a estos pequeños. Aunque a un sector de la población le ha costado comprender las circunstancias familiares ante esta situación, pronto se actuó para mostrar a todos la necesidad especial de estos niños. Tener en cuenta la afectación del coronavirus en los menores con TEA es crucial para la concienciación de la ciudadanía.

¿Cómo ha repercutido el coronavirus en las familias donde hay un niño con TEA?

El trastorno del espectro autista no afecta por igual a quien lo padece. Antes que nada, debemos tener en cuenta que no se trata de una enfermedad, sino de una condición que afecta tanto a niños como a adultos en muchos aspectos de su vida.

Como cada paciente es distinto a otro, no podemos encuadrar a todos los autistas en la misma situación. De esta forma, es preciso tener claro que no todos se han visto afectados de igual manera durante el estado de alarma derivado de la pandemia por el coronavirus que produce la enfermedad COVID-19.

Aunque muchas familias han encontrado ciertas dificultades producidas por el obligatorio confinamiento y la prohibición de salir de los menores, pronto obtuvieron respuesta gubernamental. No tardaron en trasladar algunos problemas particulares con respecto a muchos niños autistas y su necesidad de salir para mantenerse tranquilos.

Debemos tener en cuenta que muchos menores con un autismo más profundo tienen dificultades para expresarse y trasmitir emociones. En caso de que estuviesen acostumbrados a salir antes del confinamiento, a muchas familias se les hizo muy complicado convencerles de la situación actual. A esto, había que sumarle la alta carga de estrés, que puede derivar en un pequeño con TEA en actitudes agresivas solo en algunos casos.

Por otro lado, tenemos al niño con TEA que presenta un alto rendimiento. Es más fácil que reconozcamos a este grupo a través del síndrome de Asperger. En este caso, puede ser más sencillo explicarles la actual situación de la pandemia y las medidas obligatorias de cuarentena.

Otros puntos a tener en cuenta son, como adelantamos, el estrés y ciertas actitudes compulsivas que se pueden generar en pacientes autistas. Es por eso que muchos especialistas en TEA recomiendan a las familias que los pequeños lleven a cabo actividades físicas a pesar de que sean poco proclives a las multitudes o prácticas grupales, al menos de forma prolongada.

Las medidas especiales que se han tomado durante el confinamiento

Pudimos ver en algunas imágenes, a través de las redes sociales, a gente desde su balcón protestando al comprobar cómo un adulto salía a pasear con un menor. En algunos casos, aunque se intentaba explicar en la distancia la condición del pequeño con TEA, las protestas continuaban, al entender muchos que se estaba violando el estado de alarma.

Tras estos casos, no tardamos en apreciar un intento multitudinario por explicar al resto de la población las repercusiones del TEA en los pequeños y la situación de muchas familias ante muy diversas situaciones.

Pronto, el Gobierno reconoció los permisos de salida para estos pequeños. Era necesario también que las autoridades que estaban vigilando las calles de cada municipio del país pudiesen identificar los casos. Para ello, las asociaciones se pusieron de acuerdo para que los niños con TEA portaran un pañuelo azul que los identificara. Este color es el característico y representativo de esta condición, así que no fue complicado para las familias llevar este icono del espectro autista.

La presión de las familias logró que el Gobierno modificara el artículo 7.1, dando permiso a pacientes con TEA salir a la calle siempre que vayan en compañía de un familiar. La única exigencia que han tenido que seguir es el respeto de las normas para evitar el contagio por COVID-19. Como bien sabemos, en la actualidad, es obligatorio el uso de la mascarilla.

Para reconocer a toda persona con esta condición, se exigía desde un comienzo acreditar el estado del paciente mediante un parte médico, un certificado oficial de discapacidad, una prescripción sanitaria e, incluso, una copia de la instrucción del Ministerio de Sanidad con respecto a esta pandemia.

Sin duda, podemos mostrar un seguro médico en este sentido donde aparezcan los datos del paciente con TEA, además de alguna receta descriptiva. El objetivo es enseñar esta documentación en caso de que sea requerida por algún miembro de las fuerzas del orden.

Las familias hemos visto así cumplido un derecho que beneficia ampliamente a este colectivo y a nosotros mismos.

La pandemia ha cambiado nuestra realidad drásticamente y esto lo han sufrido con creces los pacientes con autismo. Por suerte, la reacción del Gobierno, tras las presiones de los colectivos en torno al TEA, no se hizo esperar. El bienestar de nuestros pequeños es prioritario.

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