Introducción

En nuestro cuerpo y, por supuesto, también en la boca, existe una gran cantidad de microorganismos y hongos que son inofensivos. Sin embargo, para tener un estado de salud general óptimo, la boca juega un papel fundamental en el equilibrio del organismo.

Síntomas de los hongos en la boca

La lengua, encías, garganta, piezas dentales y paredes de la cavidad bucal son algunos de los lugares donde podemos identificarlos. En un principio, este tipo de infecciones suele ser asintomática, pero, a medida que se multiplican y crecen los hongos, comienzan a aparecer lesiones y molestias.

Entre los síntomas más habituales que podemos encontrar destacan:

- Mucosa blanquecina en la lengua.

- Irritación.

- Ardor en el interior de la boca.

- Alteración en el sabor de las cosas.

- Fisuras en la comisura de los labios.

- Inflamación de encías.

- Dolor durante la masticación.

- Mal aliento.

- Inflamación de los ganglios linfáticos del cuello.

- Sangrado de encías.

- Aftas.

En líneas generales, los hongos no suelen ser peligrosos, pero sí que debemos extremar las precauciones, porque podrían desarrollar infecciones y complicaciones severas en diferentes órganos.

Causas de la infección

Este tipo de infecciones bucales no tiene una única causa, sino que pueden intervenir diferentes factores. En primer lugar, hay que destacar que si una persona lo padece es porque existen unas condiciones de humedad y temperatura propicias para su crecimiento. Esto no tiene por qué ser una consecuencia de falta de higiene, sino que nuestra alimentación o estilo de vida puede ser suficiente para que se desarrollen y proliferen.

Entre las distintas causas que pueden originar la candidiasis oral o la presencia masiva de hongos en la boca, las más habituales son:

- Insuficiente higiene bucal.

- Déficit de defensas.

- Tener un estado de inmunosupresión como el que se puede producir por tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia. Enfermedades como la leucemia también favorecerán el desarrollo de infecciones y tratamientos, porque el sistema inmunitario tendrá una respuesta menor.

- Desnutrición y anemias.

- Escasa salivación. Cuando tenemos insuficiencia de saliva, esto nos origina sequedad bucal y, como consecuencia de ello, perdemos la flora bucal. Las personas más vulnerables son los recién nacidos y los ancianos.

- Cambios hormonales. Como los que se producen durante la menopausia y el embarazo.

- Prótesis dentales extraíbles u ortodoncias provocan que existan zonas de difícil acceso para limpiar la boca.

- Enfermedades, como la diabetes, propician el crecimiento de la cándida debido a un exceso de azúcar en la saliva, pero también otras infecciones como el VIH o SIDA.

- Tener una alimentación no saludable.

- Ingesta de medicamentos excesiva: por ejemplo, un consumo crónico de antibióticos provocará una deshidratación bucal y la propagación de la micosis.

- Tabaquismo. El consumo del tabaco favorece su aparición.

- Estrés. Cualquier trastorno emocional es perjudicial y puede desencadenar desde caries a hongos en la boca.

Tratamientos fúngicos

La presencia de hongos en la cavidad bucal precisará de un tratamiento concreto y será importante tener en cuenta si existen o no otro tipo de enfermedades en el paciente. No obstante, los tratamientos antimicóticos o antifúngicos generales podrán frenar su crecimiento o acabar con ellos.

Entre las soluciones habituales, hay que hablar de la nistatina, la ciclopiroxolamina o el ketoconazol. Con este último hay que vigilar bien la dosis para que no llegue a resultar hepatotóxico. En cualquier caso, será la nistatina la primera opción ante una candidiasis bucal.

Estos medicamentos no se dispensan sin una prescripción médica y no siempre son la mejor opción, ya que hay que tener en cuenta las características de cada paciente (por ejemplo, si una mujer está embarazada o si tenemos otros problemas de salud adicionales).

Por otro lado, es necesario resaltar la necesidad de incluir en nuestra dieta ciertos alimentos dirigidos a favorecer el control del pH bucal, como el yogur. También deberemos incluir aquellos que nos ayuden a incorporar ciertos nutrientes, vitaminas y fibra para que la alimentación sea equilibrada.

Por último, es importante no olvidar que una higiene bucal adecuada será de gran ayuda.

Necesidad de prevenir contactos

A continuación, explicaremos algunos de los métodos de profilaxis que debemos tener en cuenta para minimizar el riesgo de contraer una infección por cándida:

- Utilizar hilo dental tras el cepillado de dientes. Esto hay que hacerlo al menos tres veces al día, después de cada comida.

- Visitar a nuestro dentista de forma regular, sobre todo, si utilizamos dentadura postiza o si tenemos diabetes. Nuestro odontólogo nos informará de cuál debe ser la frecuencia necesaria para visitarlo.

- Si utilizamos un inhalador o vaporizador con corticoesteroides, debemos cepillarnos los dientes o enjuagarnos la boca tras tomar el medicamento.

- En caso de que padezcamos candidiasis vaginal, hemos de tratarla a la mayor brevedad posible.

- Si tenemos la boca seca, deberemos consultar con nuestro médico para que nos informe de cómo tratarla o cuál es la mejor forma para evitar padecerla.

- Si llevamos dentadura postiza, debemos quitárnosla por la noche. Además, tenemos que asegurarnos de que se ajusta perfectamente y no nos provoca ningún tipo de irritación. Debemos limpiarla a diario y, si no sabemos cómo hacerlo, preguntarle a nuestro dentista cuál es la mejor forma para limpiar y mantener en perfecto estado nuestra dentadura.

- Prestar atención a lo que comemos. Tenemos que limitar el consumo de alimentos azucarados, ya que pueden provocar el crecimiento de la cándida.

- En las personas con diabetes, hay que realizar un adecuado control del azúcar en sangre. De este modo, nos aseguraremos de reducir la cantidad de azúcar en la saliva y evitaremos la proliferación de la micosis.

Conclusión

En cualquier caso, es muy importante que ante el malestar o el descubrimiento de algún signo de que podamos tener hongos en la cavidad bucal, acudamos a nuestro odontólogo de confianza de inmediato. Por otro lado, no podemos dejar de prestar atención a las personas que son más propensas a padecerlos, es decir, las personas mayores, las embarazadas y los recién nacidos.

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