Desde hace unos meses, contagiarse de coronavirus es un riesgo muy real y probable si no se toman las medidas de prevención oportunas. Es un patógeno que se transmite con gran facilidad, como lo prueba el hecho de que se haya extendido por todo el mundo en tan solo unas semanas. Incluso, puede volver a afectar a quien ya ha superado la enfermedad.

Reinfección por la COVID-19, un riesgo que debe tenerse presente

Es muy poco lo que se conoce de la COVID-19 hasta ahora. De hecho, los expertos creían que una persona que había pasado la enfermedad no podía volver a infectarse. Es decir, pensaban que, quien ya había tenido coronavirus y lo había superado, contaba con anticuerpos suficientes para no volver a desarrollar la enfermedad.

Los técnicos hablaban de inmunidad del rebaño como un arma efectiva para vencer a la pandemia. Con esa expresión indicaban que, al haber sido contagiadas muchas personas, la sociedad habría desarrollado un grado de inmunidad que haría al virus ser menos grave.

Sin embargo, los hechos han venido a demostrar que eso no es así. Ya ha habido varios casos de personas que, tras superar la COVID-19, han vuelto a dar positivo en las pruebas. Concretamente, Luis Enjuanes, un virólogo español, dice que el porcentaje de personas que desarrollan una reinfección por coronavirus se halla en torno al 14 %. Este experto lo explica señalando que, si bien puede vencerse a la enfermedad, el virus se mantiene en alguna parte del cuerpo del paciente durante, al menos, tres meses. Bajo determinadas circunstancias, podría volver a desarrollar la patología.

Es sabido que la inmunidad a cualquier virus no es perpetua. Por ejemplo, quienes tienen la gripe pueden volver a padecerla al cabo de un tiempo. Ello se debe a que ya han perdido esa inmunidad, y también a que el virus puede haber mutado. Los entendidos no comprenden cómo una persona que acaba de curarse de la COVID-19 puede volver a dar positivo tan pronto como está sucediendo.

La explicación que hallan estos expertos es que, después de haberse curado, el paciente experimenta un repunte de la infección antes de despojarse definitivamente del virus. El hecho de que los casos de reinfección se hayan detectado mediante pruebas PCR parece avalar esta tesis. No en vano, estas pruebas, mediante una reacción en cadena de la polimerasa, detectan la existencia de ARN vírico, pero no son capaces de diferenciar si se trata de un virus activo o de residuos del mismo.

En todo caso, todavía no se sabe por cuánto tiempo permanece la inmunidad tras padecer la COVID-19. Tampoco se conoce bien la velocidad de mutación del virus. Si sus cambios son lentos o pequeños es difícil que un paciente sufra una reinfección del mismo. Sin embargo,  esta es una cuestión que aún sigue debatiéndose dentro de la comunidad científica.

Ensayos realizados con enfermos de otros virus parecidos y anteriores revelaron que conservaban anticuerpos contra la enfermedad durante unos dos años. No obstante, aquellos síndromes respiratorios agudos severos (SARS, similar a la COVID-19), no tuvieron tanta capacidad de contagio ni fueron tan letales como este que vivimos ahora. Por tanto, estos datos no pueden extrapolarse con seguridad.

La prevención contra la COVID-19, fundamental

Lo que sí está suficientemente claro es que la COVID-19 es altamente contagiosa y letal. En consecuencia, se haya padecido o no la enfermedad resulta indispensable seguir protegiéndose contra ella. Son muchas las dudas que mantienen los expertos sobre una patología que es nueva, recordemos que sus primeros casos se conocieron en diciembre del año pasado. Por tanto, todavía no se sabe a ciencia cierta cómo puede evolucionar.

En este contexto, debemos seguir las pautas que recomiendan las autoridades sanitarias:

- Resulta esencial la higiene de las manos. Hay que lavarlas con mucha frecuencia y bien.

- Son muy recomendables las mascarillas en cualquier espacio cerrado. De hecho, ya son obligatorias en el transporte público, donde no es posible mantener la distancia mínima de dos metros respecto a otras personas.

- No llevarse las manos a la boca ni a los ojos. De acuerdo con los expertos, el virus se introduce en el organismo con mayor facilidad a través de estos dos lugares. En consecuencia, antes de tocarnos estas partes del cuerpo debemos lavarnos las manos.

- También es prioritario evitar las aglomeraciones de personas que, además, son ilegales.

En definitiva, la cuestión de si es posible o no contagiarse de coronavirus cuando ya se ha padecido la enfermedad no tiene aún una respuesta clara. Para algunos expertos, lo que se produce es un repunte de la infección, debido a elementos residuales del virus que permanecen en el organismo. No obstante, todavía es poco lo que se conoce de esta nueva enfermedad. Por ello, tanto si se ha padecido la COVID-19 como si no, resulta decisivo mantener las medidas preventivas que pautan las autoridades sanitarias.

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