La miopía es una afectación del glóbulo ocular, el cual crece más de lo normal y genera que los objetos lejanos no se puedan ver con claridad, si bien, no afecta a la visión de cerca. Mostramos a continuación en qué consiste, tipos existentes, así como sus diferentes tratamientos.

¿Qué es la miopía?

La miopía es uno de los problemas de visión más comunes en la población, que está relacionado con la excesiva longitud del globo ocular y se manifiesta con la dificultad para enfocar los objetos que están más lejos. En gran parte de los casos, este defecto visual es genético. La herencia es uno de los factores más importantes a la hora de que se sufra este problema refractivo, aunque no es el único. En algunas ocasiones, la afectación puede ser también patológica, como ocurre con la diabetes, en cuyo caso puede ser solo temporal, pero a veces permanece en el paciente permanentemente.

Por otro lado, en el período de formación del ojo, que normalmente finaliza a los veinticinco años, puede influir consumir sustancias tóxicas o psicotrópicas. Estas también influyen en un ojo ya formado, solo que normalmente en estos casos, el defecto visual se queda de forma temporal. Por último, para terminar de definir este defecto visual y antes de dar paso a los tipos de miopía, debemos tener en cuenta uno de los graves problemas sociales de la actualidad: los dispositivos electrónicos.

Pasar demasiado tiempo delante de una pantalla, al igual que estudiar forzando la vista, con poca luz, o demasiado tiempo, pueden hacer aparecer este problema de visión. Sobre todo ocurre a lo largo de la niñez, pero no exclusivamente. Hay personas que comienzan a sufrirlo en su mayoría de edad, en edad laboral o estudiantil, debido al incremento de tiempo delante del ordenador a causa, por ejemplo, del trabajo, o por pasar poco tiempo al aire libre.

Tipos de miopía

La miopía puede tener, como hemos visto, diferentes orígenes. No obstante, ahora queremos hacer una clasificación según sus causas y según su estructura. Así, podemos diferenciar los siguientes tipos.

1. La alta miopía

​La alta miopía es la más grave de todas, ya que puede llegar a superar las seis dioptrías. Recibe también el nombre de magna y, como en todas, influye la herencia. Es la que más se debe controlar para que no empeore y el problema radica en el fondo del globo ocular.

2. La congénita

En la congénita, no solo influye el factor genético, si bien siempre es determinante en este problema de visión. En realidad, también se puede producir debido a que la madre sufriera algún tipo de enfermedad durante el embarazo o que el bebé naciera de forma prematura.

3. La falsa

Recibe el nombre de falsa porque es, en realidad, un problema transitorio. El tiempo que dura depende de la persona en sí, y se produce porque forcemos demasiado la vista, leamos con poca luz o por enfermedades, como es el caso ya mencionado de la diabetes. En el apartado anterior ya explicamos que estas tres condiciones pueden generar, sobre todo en la niñez, que la afectación sea permanente. No obstante, es importante señalar que a veces es simplemente una falsa miopía temporal.

4. La simple

Es lo contrario a la magna, ya que en estos casos las dioptrías estarán por debajo de seis. Lo normal es que aparezca cuando se es un niño, pero no siempre es así, ya que mientras el ojo esté en formación, puede aparecer. Este es el tipo más común y hay niños que nacen con ella y les cuesta darse cuenta de que la tienen, ya que nunca han visto de otra manera.

Tratamientos posibles

El primer tratamiento para corregir este problema de visión es el de las gafas. También, existe la posibilidad de que nos pongamos lentillas. Para frenar la miopía, es recomendable que cuando hagamos tareas que solo piden una visión cercana, nos quitemos las lentillas o las gafas, ya que de lo contrario el ojo fuerza más y puede promover el aumento de las dioptrías. Otra recomendación para su tratamiento es el de las gafas de sol los días que hace buen tiempo, para frenar el paso de los rayos UV, pero deben ser de óptica para que tengan un antirreflejante.

Por otro lado, existen diferentes técnicas de cirugía refractiva, que es otro de los posibles tratamientos. La queratotomía fotorrefractiva aplana la córnea retirando una de las capas de su tejido para corregir el defecto de la retina y que la luz se enfoque mejor. La Lasik, que es la más común, es también con láser y se pliega la córnea hacia atrás. En el caso de que prefieras un tratamiento no quirúrgico, puedes ponerte unas lentes mientras duermes para ver bien al día siguiente, y repetir el proceso cada noche. Esta técnica recibe el nombre de ortoqueratología.

Por otro lado, existe un último proceso quirúrgico pero que no se realiza con láser, que es la implantación de lentes. Se suele utilizar con pacientes que tienen mucha miopía o con aquellas personas que tienen una córnea demasiado delgada, ya que esto podría complicar una cirugía con láser. Suelen ser permanentes, no afectan al cristalino del ojo y no necesitan, a lo largo de la vida de quien se las implanta, ningún tipo de tratamiento.

Conclusión

En conclusión, la miopía es un defecto visual que afecta a la manera en que enfocamos los objetos de lejos y que se produce debido a que el globo ocular tiene un exceso de longitud. Hay diferentes tipos, como pueden ser la magna, que es la más severa, la simple, la falsa miopía o la congénita. No obstante, es un problema de visión que tiene distintos tratamientos, por lo que podremos elegir entre los quirúrgicos o no quirúrgicos, y dentro de los primeros, los que se realizan con láser o las lentes implantadas intraoculares.

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