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Las grietas en el pezón durante la lactancia ¿por qué se producen y cómo evitar que suceda?

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Si estás pasando por el proceso de la lactancia, probablemente te hayan aparecido molestas grietas en el pezón y necesites solucionarlo lo antes posible para poder seguir dando el pecho a tu bebé. A continuación te explicamos por qué se producen y qué hacer para evitar que esto pase.

¿Qué son y por qué se producen?

Estas grietas consisten en unos pequeños cortes o heridas profundas situadas en el centro del pezón, que pueden llegar a causar grandes molestias e incluso dolor. Dar el pecho no debería doler, solo es en las primeras tomas cuando se puede sentir una pequeña molestia que pasa en cuanto te acostumbras. Por este motivo, si sufres este problema es porque debes cambiar la forma en la que das el pecho a tu bebé y así poder realizarlo sin ningún tipo de problema.

La causa principal de este tipo de imprevistos suele ser la forma en la que el bebé agarra el pecho, es decir, una succión incorrecta. Afortunadamente es fácil de identificar y eso hace que podamos cambiar el método en cuestión de poco tiempo y hacer que podamos seguir dando el pecho mientras que las grietas desaparecen.

Otras causas pueden ser:

- Un resfriado y otitis del bebé: Alguna de estas dos opciones puede estar provocando que el bebé apenas pueda abrir la boca y tenga dificultad para agarrar la areola del pecho.

- Una anquiloglosia o el frenillo sublingual corto del bebé: Esto puede provocar que el bebé no ponga la lengua por debajo de la areola adecuadamente. De esta manera el pezón estará rozando la lengua y las encías del bebé continuamente y acabará provocando estas heridas en el pezón.

- El mentón hacia atrás del bebé: Esta retrognatia hace que sea conveniente una posición adecuada del bebé en el pecho materno para que la lengua no hiera el pezón.

Sea cual sea la causa de este problema, a continuación te decimos qué debes hacer para que puedas seguir disfrutando del proceso de lactancia. Hoy en día cuentas con el apoyo tanto de matronas como de ginecólogos o de pediatras para poder acudir a su ayuda en el caso de que estas grietas no desaparezcan después de intentarlo. Con un seguro médico podrás ahorrar los elevados costes de algunos los servicios mencionados.

Consejos para solucionar este problema sin renunciar a la lactancia

- Mejora la posición del pecho: En primer lugar, debes comprobar que la areola esté perfectamente introducida en la boca del bebé para evitar roces con la lengua o las encías. La lengua no debe presionar el pezón sino la areola. El bebé succiona la leche moviendo la mandíbula y la lengua, no chupando el pezón.

- Para que estas grietas aparezcan serán necesarios varios movimientos, por eso es conveniente que cuando la madre note la primera molestia intente corregir la posición de inmediato, en vez de pasarlo por alto.

- Para corregir la forma de succionar el bebé debe estar con la boca bien abierta y los labios doblados hacia fuera. Al succionar las mejillas del bebé deben hincharse y que no se oigan ruidos de la succión. Además la mamá no debe estar inclinada, sino cuerpo con cuerpo con el bebé.

- Evita ofrecerle chupetes o biberones: Hasta que la lactancia no se haya establecido completamente es mejor llevar a cabo este consejo, ya que estos objetos se usan de una forma distinta y puede dificultar posteriormente el proceso de lactancia. Evitando el uso de estos objetos no se confundirá el pezón con ninguna otra cosa.

- Si es posible, no interrumpas la lactancia materna: Hacer un parón durante algunos días aumenta el riesgo de que ya no se pueda seguir dando el pecho a largo plazo, pero si el dolor es demasiado molesto puedes recurrir a un sacaleches y así seguir alimentando al pequeño con la leche materna.

- No lleves sujetadores o ropa demasiado ajustada: Esto puede ser un obstáculo para la circulación de la sangre. A la hora de irse a la cama es conveniente no llevar el sujetador y durante el día, en la medida de lo posible se también recomienda no llevarlo.

- Utiliza una crema que cuide y proteja el pezón de otros agentes externos.

- No se debe hacer una limpieza y desinfección exagerada del pezón, ya que de esta manera se podrían estar eliminando inconscientemente las defensas naturales de la piel.

- La propia leche materna puede llegar a ser el mejor de los remedios: Esta leche tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, por eso, aplicar unas gotas sobre el pezón después de cada toma y dejarla secar puede llegar a curar las grietas.

Como ves, es posible seguir dando el pecho al bebé si sufres este tipo de contratiempo durante la lactancia. Lo mejor es prevenir estas grietas en el pezón, pero si salen, solo debes intentar cambiar la forma en la que das el pecho.

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