Cada vez son más las personas que se han adentrado en el mundo del running, más si cabe después de pasar el duro confinamiento en la primera parte del año. No obstante, hay que tener cuidado para evitar lesiones cuando entrenamos, sobre todo cuando todavía no tenemos mucha práctica en la actividad como tal.

Lesiones más comunes en el running

Como hemos comentado, el confinamiento sirvió para que muchos usuarios se dieran cuenta de la necesidad de hacer algún tipo de ejercicio y probaran con correr distancias de menos a más cuando el Gobierno permitió realizar esta actividad deportiva. Sin embargo, a día de hoy vemos que muchas personas han sufrido lesiones por no saber llevar un ritmo constante o incluso por los malos apoyos.

Por tanto, daremos una serie de consejos para evitar estas lesiones, entre las cuales hay algunas muy comunes y por las que se acude al seguro médico. Hablamos de los tirones musculares por la falta de práctica, las conocidas agujetas cuando entrenamos un día después de estar mucho tiempo parado o los esguinces de rodilla o tobillo.

Ya sea muscular u óseo, hay que tener mucho cuidado con este tipo de dolencias, ya que las mismas pueden hacer que tengamos una leve cojera pero sin afectar a la rutina o, por el lado contrario, llevar a una inmovilización del tobillo o la rodilla en casos de esguinces. Por tanto, es fundamental acudir al seguro médico en estos casos para determinar el alcance de la lesión y que nos digan qué hacer para recuperarnos.

Consejos para evitar lesiones al correr

Muchos usuarios comienzan a correr a un ritmo al que no están acostumbrados, van por sitios con desniveles o salen a horas intempestivas con tal de hacer esta actividad. Debemos decir que el running es una actividad saludable siempre y cuando se realice con precaución, ya que es la única manera de disfrutar al mismo tiempo de evitar cualquier tipo de lesión. De este modo, dejamos algunos consejos para poder esquivar estas dolencias derivadas de la actividad.

1. Calzado apropiado. El running es un deporte en el que las zapatillas tienen un enorme peso, ya que las mismas están expuestas a un gran desgaste en cada pisada, la cual se realiza en cada segundo. De hecho, muchas lesiones de dedos o fascitis plantar se producen porque corremos con un tipo de calzado inadecuado. Por tanto, es fundamental que antes de correr compremos unas zapatillas acordes a nuestro pie y, en la medida de lo posible, no escatimar en el precio, ya que lo barato puede salir caro si al final sufrimos lesiones como las mencionadas.

2. Estiramientos y calentamiento. Debemos estirar y calentar antes y después de cada entrenamiento, ya que de esta manera los músculos se activarán antes de la sesión y comenzarán a destensarse una vez que bajemos el ritmo. Además, estirar después de correr es uno de los mejores consejos para no tener agujetas al día siguiente.

3. Rutas conocidas. Los primeros días debemos ir por espacios que conozcamos a la perfección y que no estén muy lejos de casa, ya que lo normal es que tengamos poca resistencia. Igualmente, es recomendable salir por rutas conocidas y de suelo plano, pudiendo ampliarse el recorrido a cuestas y desniveles conforme se vaya ganando en resistencia. Además, es preciso salir en horas adecuadas del día como a primera y última hora del día en verano o por las mañanas en invierno. Incluso, si vamos por la noche, debemos procurar que nos vean lo máximo posible.

4. Ritmo de menos a más. No debemos obsesionarnos con hacer un tiempo más rápido que el día anterior y tomarlo como una obligación, ni tampoco salir con toda la fuerza, ya que a los pocos kilómetros estaremos muy cansados. Lo aconsejable es mantener un ritmo constante y de menos a más, ampliando la ruta cada día y así consiguiendo ganar en buenas sensaciones y resistencia. No obstante, tampoco estamos obligados a correr cada día más que el anterior, ya que un sobreesfuerzo puede llevar a lesiones musculares en las piernas.

5. Metas a corto, medio y largo plazo. Marcarnos un objetivo nos ayudará a controlar mejor nuestro cuerpo e ir de menos a más, aunque sin tener una ambición desmedida. Por ejemplo, podemos salir a correr y hacer entre 2 y 5 kilómetros la primera semana e ir aumentando hasta 2 kilómetros semanales para ir adquiriendo resistencia y que los músculos estén cada vez más fuertes. De este modo, el riesgo de lesiones será mucho menor.

En resumen, el running es una actividad muy saludable, aunque debemos tener en cuenta estos consejos para evitar lesiones y tener un mayor control de nuestro cuerpo. Una vez que comencemos, no querremos parar, ya que esta afición engancha, lleva a un mantenimiento de la forma y a un buen estado de salud.

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